“Hemos estado solos”

Redacción

Por Redacción

Roberto Díaz Vázquez

El historiador y filósofo cubano Roberto Díaz Vázquez explicó que “no es posible razonar como lógica la relación política o comercial de Cuba en condiciones de libertad y democracia con gobiernos o países que hayan contribuido de hecho o con su silencio anuente a las terribles décadas de barbarie sufridas por los habitantes de la mayor de las Antillas”. En esta línea crítica, Díaz Vázquez recordó: • No es posible comprender en su justa medida el sentido opresivo de la actualidad interna y externa del cubano sin realizar un breve repaso a la relación que de manera directa o indirecta han tenido en este resultado los gobiernos latinoamericanos desde la instauración en el lejano 1959 del dictatorial apartheid comunista. La exportación de un “modelo” • En la década de los sesenta del siglo pasado y hasta hoy los gobernantes cubanos fomentaron y exportaron modelos de desestabilización política por diferentes partes del mundo amparándose en la socorrida “solidaridad e internacionalismo proletario”. Países como El Salvador, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay y Nicaragua, por sólo citar algunos de este hemisferio, fueron depositarios de este tipo de cooperación. Como es lógico, esta intromisión en los modelos de gobierno de Latinoamérica no era sólo por el deseo de justicia e igualdad sino que más bien funcionó como un método de inteligencia que en este momento histórico está rindiendo sus frutos. • El mentiroso sentido de igualdad, que en Cuba conocemos bien, traería en poco tiempo la división de clases más abismal jamás conocida y sólo comparable con el más retrogrado de los feudalismos o sistemas esclavistas donde sólo los que gobiernan y sus familias tienen derechos y privilegios de los que están ajenos los ciudadanos comunes. • Las instituciones y organismos regionales latinoamericanos durante décadas han estado permeados por la verborrea facilista de los llamados gobiernos progresistas que, olvidando su historia y raíces, han contribuido a la permanencia y progreso de una nueva metodología de ostracismo político, orientada desde la isla. • La Celac, el Alba, el Mercosur e incluso la OEA han dado un espaldarazo a la integración de Cuba como país del continente pasando por alto la historia vivida de guerras civiles, terrorismo, tráfico de drogas e incluso asesinato selectivo alentado o permitido por los Césares isleños. • Los cubanos hemos estado solos y el sentido de compromiso de los gobernantes de la región jamás ha sido con los que somos pueblo de Cuba, sino más bien con quien tiraniza Cuba. • Cada vez con mayor fuerza se observa en la zona la influencia que en materia política ejerce el gobierno cubano, disfrazada bajo el manto de piedad que representan los programas sociales destinados mediante el método de cooperación a la penetración ideológica de los gobiernos latinoamericanos beneficiarios de estos planes.


Roberto Díaz Vázquez

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