Heridos antes de la batalla

La definición de las listas en el MPN dejó huellas en el sector Azul y también en las filas del sobischismo. Horacio Quiroga navega entre la necesidad de conducir la ciudad y la de construir para pelear la gobernación.




OPINIÓN

Jorge Sapag cerró la semana con un viernes intenso. Por la residencia oficial del gobernador desfilaron referentes de la lista Azul para dar la puntada final a la nómina que competirá a fin de mes con el sector Azul y Blanco del sobischismo. La decisión última, en manos de Sapag, dejó algunos heridos, en especial en la zona norte, un dato que puede leerse con proyección de futuro en la distribución de poder, siempre y cuando la propuesta del gobernador se imponga en las instancias electorales por venir. En el oficialismo le reconocen a Rolando Figueroa, precandidato a vicegobernador del oficialismo y actual intendente de Chos Malal, un fuerte liderazgo en la zona norte de la provincia, pero en el círculo más íntimo del gobernador también observan que puede transformarse en el integrante más autónomo de la fórmula, cuya cabeza de lista es el actual ministro de Economía, Omar Gutiérrez, un incondicional de Sapag. Si bien será la Convención del MPN la que finalmente ordene la lista que se presentará en las elecciones provinciales una vez resuelta la interna del 30 de este mes, sorprendió el viernes el nombre de Alma “Chani” Sapag encabezando la propuesta para diputados del sector Azul. Se trata de una decisión que la coloca en un puesto expectante de cara a la próxima integración de la Legislatura y, en tren de especulaciones prematuras, la hermana menor de Sapag podría transformarse en una pieza importante en la línea sucesoria y en el manejo político del bloque del oficialismo a partir del 2015. Alma Sapag aún no es una cara conocida en la política neuquina. En su currículum figura una concejalía por el justicialismo en Tres Arroyos, Buenos Aires, y una derrota en una interna por cargos municipales en Caviahue, donde vive actualmente. Figueroa tenía expectativa de colocar a Anahí Riquelme, actual presidenta del Concejo Deliberante de Chos Malal, en un puesto de la lista menos lejano que el decimoséptimo. Otro incómodo con la lista de Sapag es el ministro de Desarrollo Territorial, Leandro Bertoya, que no figura ni en el banco de suplentes. Por el lado de Jorge Sobisch, precandidato a gobernador por la Azul y Blanca, trascendió que también cosechó heridos, entre ellos el actual concejal de la capital Osvaldo Llancafilo. En la campaña del exgobernador se observa cierto debilitamiento de la fuerza inicial que tuvo la alianza que tejió con el gremio de los petroleros, ya que su líder, Guillermo Pereyra, se muestra más preocupado por las cuestiones gremiales, con el armado de una fuerza sindical a escala patagónica, que por el futuro político de su partido. El apoyo del senador a la propuesta sobischista no se materializa ni en acción ni en dialéctica. Pereyra dejó todo en manos del compañero de fórmula de Sobisch, Omar Lorenzo, un dirigente del gremio petrolero que no mueve demasiado el amperímetro en las encuestas. El intendente de la capital, Horacio Quiroga, no espera la resolución de la interna del MPN para avanzar con su plan de campaña. Lanzado como candidato a gobernador por un partido al que ni siquiera está afiliado (Nuevo Compromiso Neuquino), está claro que definió medirse directamente con Sapag y no con el designado por el gobernador como posible sucesor. Los carteles de propaganda con la leyenda “Chau Sapag. Hola Pechi” van en ese sentido y las declaraciones sobre cuestiones de política local, como la ley de hidrocarburos, apuntan directamente al estratega de la campaña del oficialismo. La idea de mostrarse como el “hombre fuerte” con capacidad para suceder al MPN marcó los pasos iniciales de la campaña de Quiroga. Sin embargo, ya aparecieron los primeros síntomas del condicionado poder que el intendente tiene en el Concejo Deliberante donde el MPN, que es el bloque más numeroso con cinco integrantes, le puede abrir y cerrar la puerta en momentos clave. En la semana, Quiroga sufrió una derrota política en el Deliberante con la ratificación de una ordenanza que él había vetado, que contempla un aumento en la partida de los fondos a las comisiones vecinales. En lo que va de su gestión, el intendente bajó doce ordenanzas pero en tres ocasiones los concejales le torcieron el brazo. El intendente traza su carrera hacia el 2015, pero mientras tanto debe seguir gobernando la ciudad. El Deliberante puede ser una pesadilla, teniendo en cuenta que Quiroga quiere aprobar antes de finalizar el año tres ordenanzas importantes para la gestión: el presupuesto del año próximo, la tarifaria y la adjudicación de la venta de tres grandes terrenos de la ciudad cuyos fondos se utilizarán para ensanchar una calle que cobró importancia en los últimos años. Con decisiones de gestión que inauguraron fuertes polémicas, Quiroga también se expone a otros frentes de batalla en tiempos electorales. La serie arrancó con el acuerdo de exclusividad para la verificación técnica de los automóviles a la cámara que agrupa a los talleres del rubro, con sede en Córdoba, y recientemente sumó al debate la transferencia a una empresa privada del gerenciamiento de los tributos municipales. La empresa es una de las dos que administran el negocio del estacionamiento medido. La denuncia sobre la privatización del área de recaudación la hicieron los concejales del bloque de la Coalición Cívica-ARI y Quiroga respondió con un escrito en el que dijo que se oponen “los que no quieren pagar” y aseguró que, según una encuesta que encomendó al efecto, la mayoría de los vecinos está de acuerdo con su decisión. Al proyecto de Quiroga aún le falta una pata. El intendente espera que la pieza ausente venga de Cutral Co, en una alianza con el aún indefinido Ramón Rioseco, un jefe comunal que también es disputado por el kirchnerismo.

Gerardo Bilardo | gbilardo@rionegro.com.ar


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