Hooligans

Por Redacción

La carta destacada

Todo el mundo futbolero recuerda a este grupo de violentos e inadaptados que desde mucho antes de 1912 viene azotando a Inglaterra y varios países del mundo. Ahora bien, los hooligans propiamente dichos, los desocupados o excluidos del sistema, fueron asimilados en todo el mundo a los barras bravas de Sudamérica y ultras del resto de Europa. En 1989, gracias a unas drásticas decisiones en las que participaron el Estado, la Policía, el fútbol y la empresa privada tras las tragedias en los estadios de Heysel (Bélgica) en 1985, que dejó 39 muertos, y de Hillsborough (Inglaterra) en 1989, con 96 víctimas mortales, decidieron ponerle fin con medidas que resultaron ser efectivas en un100%, es decir no fueron tibios en destruir la máquina asesina, prohibiendo el ingreso hasta de por vida a los estadios a los hinchas más peligrosos y penas de cárcel a quienes violaran normas como la prohibición del porte de armas y el consumo de alcohol y/o de drogas. Dieron 35 penas perpetuas y se creó una lista de 5.000 barras bravas con prohibiciones; suspendieron por cinco años la participación de todos los equipos de Inglaterra en competencias internacionales. Lograron quitar todo tipo de vallado entre las tribunas y el campo de juego. Consultado un especialista del equipo del 89 sobre nuestro país dijo: “Es imposible llevar adelante estas medidas porque todo el mundo político y dirigencial está profundamente relacionado con el mundo de los barras, tareas, negocios, mafia, el hampa, el alcohol y la droga”. Señores: si no quieren lamentar víctimas privilegiando el negocio; suspendan el fútbol, declaren a Boca ganador, multa ejemplar a River; y pónganse a trabajar en leyes penales especiales para erradicar a los violentos del fútbol y para que vuelvan las familias a los estadios Ing. Silvano Giacolla Caruso DNI 8.119.343


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