Importante presencia argentina en Documenta 13
Por Oscar Smoljan Director Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén
APUNTES DE LA CULTURA
Cada cinco años y a lo largo de cien días, la ciudad alemana de Kassel se convierte en el escenario de Documenta, el lugar de las expresiones más innovadoras y provocativas del arte contemporáneo.
En esta decimotercera edición –la primera tuvo lugar en 1955 con obras de Picasso y Kandinsky- más de cien artistas pertenecientes a unos cincuenta países, muestran sus creaciones, abriendo las puertas a la libre discusión en torno a los tópicos de siempre: el arte, la creación y la libertad.
Así como en la anterior edición la invitación al catalán Ferran Adrià, contribuyó a que la Gastronomía sea hoy considerada una forma más del Arte, en esta edición resulta significativa la presencia de antiguos objetos comunes, enseres cotidianos como platos, botellas o instrumentos que pertenecieron a las ciencias (como la física, la química o la astronomía), tales como relojes, balanzas, máquinas y telescopios, entre otros; que con el paso del tiempo se han transformado en objetos de arte. En ese sentido son muy representativas las seis pinturas del italiano Giorgio Morandi (Bologna 1890-1964), expuestas en el Fridericianum, el soberbio edificio donde tiene lugar lo principal de la famosa muestra germana. Morandi, pintor intimista, en sus naturalezas muertas plasmó vasijas, botellas y objetos comunes que hoy sin duda son objetos antiguos que atraviesan la transformación que supone ir de lo común a lo extraordinario de la mano de la recreación que realiza el artista, quien a su vez los convierte en objetos de arte.
En ese mismo museo, dos argentinos se destacan con “Una guía a Campo del Cielo”, lo que podríamos denominar la crónica del intento -fallido- por exhibir en esa muestra el objeto más antiguo que jamás se haya expuesto en una exhibición de arte: un meteorito caído a la Tierra hace más de 4.000 años.
El trabajo conjunto lleva la firma de Guillermo Faivovich y Nicolás Goldberg y alude en su título a la zona de la provincia del Chaco donde fue encontrado el meteoro de 37 toneladas. Tras trabajar varios años en el estudio de Campo del Cielo, los expositores fueron invitados a participar de Documenta 13 para lo cual intentaron obtener a préstamo el preciado bólido, pero las autoridades provinciales, no sin idas y vueltas y en medio de las protestas y las polémicas mediáticas, les negaron el permiso para el traslado, lo cual es documentado por Faivovich y Goldberg con cartas y un video.
Fuera de allí, en una zona más agreste conocida como Weinbergterrasen (Terrazas de Weinberg), impacta la obra de otro argentino, el rosarino Adrián Villar Rojas (representante argentino en la Bienal de Venecia 2011) quien intervino la ladera de un monte con una ambiciosa obra. Se trata de una intervención, en la cual el artista trabajó tres meses asistido por quince ayudantes, modelando en arcilla diversos objetos que comienzan con murallas y pilotes mientras se asciende hacia la cumbre del monte donde un campanario con tumbas corona la realización. Como en otros de sus trabajos que parecen pertenecer al mundo de la ciencia ficción, se intuye la idea de nuevas civilizaciones, nuevas formas, nuevos mundos y quizás restos de una catástrofe universal. Villar Rojas contó para esta obra con la financiación de la propia Documenta y la galería que lo representa en México.
Durante todos estos días también se desarrollaron diferentes performances, de las cuales solo quedan sus registros y en esta nota hay algunas fotos ilustrativas.
Impactante como siempre, tan innovadora como polémica, Documenta en Kassel vuelve a sorprendernos y, en algún sentido, a marcar tendencias, hasta la próxima, impredecible pero siempre novedosa, edición alemana de esta prestigiosa muestra de arte contemporáneo.