Impresionante operativo… por una gorra

Incluyó un patrullero a alta velocidad y a contramano por el centro de Viedma

Redacción

Por Redacción

VIEDMA (AV).- Alrededor de las 11 de ayer, sirenas y un patrullero a contramano por la céntrica calle Belgrano alarmaron a mucha gente, incluidos empleados de Casa de Gobierno. La velocidad del móvil policial advertía que algo grave estaba sucediendo. Las miradas siguieron al patrullero, que no tardó en estacionar en la puerta de Tribunales mientras aumentaba la presunción de que podía ser una situación extrema. A los pocos minutos salió del lugar el comisario Fernández, a cargo de la comisaría Primera, quien develó el misterio: un joven supuestamente había sustraído un pantalón, había sido perseguido por la Policía y se había refugiado en Tribunales. En ese momento el sospechoso estaba siendo escuchado por el juez Correccional Juan Bernardi, quien dispuso el inmediato retiro de los efectivos que habían ingresado al juzgado persiguiéndolo. Se trata de un hombre “conocido en el ambiente”, dijeron las fuentes policiales, quien en la desesperada corrida había perdido hasta las zapatillas. La presencia del joven en el lugar fue considerada por Bernardi como un habeas corpus, recurso que se plantea a modo de garantía ante el temor de que una persona pueda ser ilegalmente detenida o lesionada. El juez escuchó al joven, a quien conoce por haber resuelto en el pasado causas que lo tuvieron como imputado, luego de que se calmara su llanto. Entonces le habría relatado a Bernardi que la policía lo interceptó al salir de un comercio de la céntrica calle Buenos Aires con un pantalón que había ido a cambiar, aunque no le alcanzó el dinero para hacerlo. A la pasada, cuando se retiraba del local, había hurtado una gorra. Cuando salió a la vereda y subió a su moto, una uniformada que pasaba lo habría reconocido, sospechando que el pantalón que llevaba era robado. Entonces advirtió a sus colegas, que iniciaron la persecución. Tras escucharlo, Bernardi lo derivó al juez penal de turno, Guillermo Bustamante. Ante él se habrían vivido momentos de tensión porque el joven, ticket en mano, gritaba no haber robado el pantalón. Su versión, luego, habría sido ratificada por el propietario del comercio: la compra, el frustrado cambio y el faltante de la gorra. El inusual y riesgoso accionar policial causó temor y luego consternación, al conocerse finalmente el banal motivo del operativo.


VIEDMA (AV).- Alrededor de las 11 de ayer, sirenas y un patrullero a contramano por la céntrica calle Belgrano alarmaron a mucha gente, incluidos empleados de Casa de Gobierno. La velocidad del móvil policial advertía que algo grave estaba sucediendo. Las miradas siguieron al patrullero, que no tardó en estacionar en la puerta de Tribunales mientras aumentaba la presunción de que podía ser una situación extrema. A los pocos minutos salió del lugar el comisario Fernández, a cargo de la comisaría Primera, quien develó el misterio: un joven supuestamente había sustraído un pantalón, había sido perseguido por la Policía y se había refugiado en Tribunales. En ese momento el sospechoso estaba siendo escuchado por el juez Correccional Juan Bernardi, quien dispuso el inmediato retiro de los efectivos que habían ingresado al juzgado persiguiéndolo. Se trata de un hombre “conocido en el ambiente”, dijeron las fuentes policiales, quien en la desesperada corrida había perdido hasta las zapatillas. La presencia del joven en el lugar fue considerada por Bernardi como un habeas corpus, recurso que se plantea a modo de garantía ante el temor de que una persona pueda ser ilegalmente detenida o lesionada. El juez escuchó al joven, a quien conoce por haber resuelto en el pasado causas que lo tuvieron como imputado, luego de que se calmara su llanto. Entonces le habría relatado a Bernardi que la policía lo interceptó al salir de un comercio de la céntrica calle Buenos Aires con un pantalón que había ido a cambiar, aunque no le alcanzó el dinero para hacerlo. A la pasada, cuando se retiraba del local, había hurtado una gorra. Cuando salió a la vereda y subió a su moto, una uniformada que pasaba lo habría reconocido, sospechando que el pantalón que llevaba era robado. Entonces advirtió a sus colegas, que iniciaron la persecución. Tras escucharlo, Bernardi lo derivó al juez penal de turno, Guillermo Bustamante. Ante él se habrían vivido momentos de tensión porque el joven, ticket en mano, gritaba no haber robado el pantalón. Su versión, luego, habría sido ratificada por el propietario del comercio: la compra, el frustrado cambio y el faltante de la gorra. El inusual y riesgoso accionar policial causó temor y luego consternación, al conocerse finalmente el banal motivo del operativo.

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