Inconfundible sello nacional

Por Redacción

Máxima zorreguieta

Habla un perfecto holandés y luce al mejor estilo monárquico europeo, pero la nueva reina de los Países Bajos, Máxima Zorreguieta, no puede ocultar sus fuertes raíces argentinas. Con una sonrisa franca y espontánea, la princesa conquistó los corazones de los holandeses sin dejar de lado el amor por su patria, pese a que debió renunciar a su nacionalidad para aspirar al trono. Los lazos de Máxima con Argentina, donde nació el 17 de mayo de 1971, son numerosos. La futura reina de Holanda nació en el seno de una familia acomodada. Asistió al exclusivo colegio inglés Northlands y se formó en la Universidad Católica Argentina (UCA) como economista. “Máxima fue una alumna normal, proviene de una familia de clase media que aspiraba a más, luchó toda su vida contra la balanza y nunca escondió sus ambiciones”, aseguraron años atrás Gonzalo Álvarez Guerrero y Soledad Ferrari, autores de una biografía. Máxima y Guillermo se conocieron en una fiesta en Sevilla, a donde había viajado la argentina mientras trabaja en Nueva York para el Deutsche Bank. La boda se celebró el 2 de febrero de 2002. Tuvieron tres niñas, Catharina-Amalia, Alexia y Ariane. Pero también arrastra también la sombra del trágico pasado de la Argentina. Su padre, Jorge Zorreguieta, fue subsecretario y luego secretario de Agricultura del dictador Jorge Rafael Videla, un pasado que le impidió asistir a la boda de su hija. Sólo varios años después se le permitió pisar suelo holandés. Máxima es dueña de un estilo sencillo, sin estridencias pero con glamour. Puede lanzarse al río a nadar en el marco de un acto benéfico, o dar una conferencia sobre microcréditos. Así como se ocupa personalmente de la crianza de sus niñas, es reconocida por su cercanía y conexión con la gente. (DPA)