India: incontenible violencia religiosa

Por Redacción

Al menos 60 personas murieron en un nuevo brote de violencia ocurrido cerca de la ciudad india de Ahmedabad, donde la situación parece fuera de control por los enfrentamientos entre musulmanes e hindúes que suman ya casi 300 muertes.

El último episodio violento se registró en la localidad de Pandarbada, al este de Ahmedabad, donde hombres armados prendieron fuego a numerosas viviendas, por lo que la mayoría de la treintena de víctimas murieron calcinadas mientras dormían, informaron medios locales indios.

Según esas fuentes, las víctimas eran musulmanas y los atacantes hindúes. Mientras tanto, Ahmedabad, la ciudad más importante del estado de Gujarat, seguía ayer sumida en el caos pese a la llegada en las últimas horas de trece columnas del Ejército indio para intentar controlar la situación.

Según la policía, los enfrentamientos entre grupos de hindúes y musulmanes se multiplicaron en esa ciudad, donde se han registrado la mayor parte de las víctimas de estos disturbios (más de 160) que amenazan con extenderse a las zonas rurales.

Más de 2.000 personas, incluidas numerosas mujeres, participaron cerca de la mezquita en una batalla campal entre hindúes y musulmanes, armados con barras de hierro, palos de hockey y distintos tipos de armas blancas.

Al menos cinco personas murieron en este enfrentamiento y otras 70 tuvieron que ser hospitalizadas, según fuentes policiales, que no explicaron si las muertes se produjeron a resultas del choque o de los disparos que, según testigos, realizaron los agentes.

Además del apoyo del Ejército, los miembros de la policía local de la ciudad, en la que viven 3,5 millones de personas, recibieron autorización para disparar contra la multitud si lo consideran necesario.

Los disturbios entre hindúes y musulmanes en Gujarat, los más graves de la última década, comenzaron el miércoles cuando extremistas islámicos incendiaron el tren en el que viajaban radicales hindúes en la ciudad de Godra, a 160 kilómetros al este de Ahmedabad. Al menos 58 personas murieron en este ataque.

Un pueblo a punto de estallar

¿Qué tipo de personas son aquellas que encierran en un tren a hindúes y les encienden fuego? ¿Cómo puede alguien rodear con alambre a un vehículo de una familia musulmana con dos niños y lo queman?

«No se puede creer», declara el vendedor de flores Shiv Chander en Delhi y resume de esta manera el pensamiento de muchos indios.

Sin embargo todos pueden dar cuenta de situaciones donde la violencia estalla como un volcán. Si un autobús atropella y mata a un ciclista, los pacíficos pasajeros se pueden convertir en una enfurecida turba que termina linchando al conductor y incendiando al vehículo.

Pareciera como si la presión y la pobreza, que afecta a muchas personas en India, se convirtiera cada vez más explosivamente en violencia. Las personas que incendiaron, saquearon y arrojaron piedras los últimos días son casi todos hombres jóvenes desocupados.

La violencia en Gujarat una ola de violencia, se venía gestando hace semanas. Hindúes peregrinaron hacia Ayodhya, para manifestar por la construcción de un templo para el dios hindú Ram, en el sitio en que en 1992 fanáticos hindúes derribaron en pocas horas una mezquita del siglo XVI. Durante el paso del tren por barrios musulmanes los hindúes provocan a los musulmanes. Estos respondieron arrojando piedras. Alguien decidió dar un paso más adelante y bajo la protección de las personas que arrojaban piedras, incendió el tren repleto de hindúes.

Esto desencadenó la segunda fase. Bandas de hindúes desenfrenados invadieron el jueves las calles de Ahmedabads en Gujarat e incendiaran viviendas y saquearan comercios musulmanes. Luego vino la intervención militar y los enfrentamientos generalizados.