Indicios de un dilema silenciado
Desde Bariloche asomó el futuro dilema de la resignación de los estatales en la actual crisis. “Por ahora, no evaluamos ninguna quita”, planteó la gobernadora.
Bariloche hoy guía el curso del coronavirus en Río Negro, aventurando falencias y enseñanzas sanitarias. Y todo indica que esa ciudad también liderará la dramática conversión económico-social, a partir de la desaparición de la actividad turística y el reflejo de una temporada invernal que no será.
Incluso desde su Municipio se arrojó un indicio estatal cuando su secretario de Hacienda, Diego Quintana, habló en Radio 6 de otro “contrato social” y de que los municipales “deberán resignar una parte” para “seguir en el sistema”. Blanqueó -sin cuidado- un dilema que callan funcionarios y gremialistas.
Con las censuras, el intendente Gustavo Gennuso aportó una traducción política más correcta. Priorizó a los estatales, pero sinceró que “la única manera de cumplir es que ingrese el dinero”. Allí está el problema cuando el derrumbe de ingresos aún no tiene piso. Y Bariloche tiene atados fuertes compromisos a la coparticipación. En la liquidación de enero recibió de envíos netos un 15% después de las retenciones por aportes y obligaciones asumidas. Los otros municipios mayores están entre el 25% y 40%.
La provincia recibió ya los 499 millones de Nación. Su urgencia actual está en la obtención de fondos de la asignación nacional que está destinada a préstamos.
Del reparto nacional y provincial, la merma por la cuarentena golpeará desde mayo porque ahora distribuyen la participación de marzo, con un impacto parcial.
Con su particularidad, Bariloche sólo expresa un embrollo general. “Se analiza el día a día, pero -por ahora- no evaluamos ninguna quita”, respondió la gobernadora Carreras a un canal de Buenos Aires. Río Negro recibió 499 millones y esta semana repartirá 50 millones entre los municipios. Será todo lo de Nación por abril y quedan dos partidas mensuales similares. Por eso, la urgencia se encamina a la obtención de fondos de los 60.000 millones que Nación ofreció como préstamos a las provincias. Aún no hay reglas del reparto, pero despuntará -como siempre- el factor político. Y Carreras acumula gestos en favor del presidente Fernández, aunque el jueves tuvo un apoyo vago porque lo acompañó en el lanzamiento de la propuesta por la deuda, pero luego tuvo una postura esquiva. “Estuve y escuché atenta”, escribió en Twitter. El respaldo claro llegó al otro día, pero ya había caído en la valoración nacional.
El gobierno además pierde terreno en la unidad de criterio de los intendentes. Se abroquelaron en el sostenimiento pleno de la cuarentena, pero algunos ahora aplican sus criterios. ¿La conducción provincial no tiene nada para decir respecto de que dos municipios -Jacobacci y Valcheta- cobran el ingreso a sus pueblos, a partir de una desinfección? Además, hay jefaturas locales fijando sus prácticas autorizadas. El serrano Renzo Tamburrini fue el más formal cuando decretó la apertura de negocios no exceptuados -como mercerías y librerías- y habilitó labores de “albañilerías” privadas.
La excepción para la construcción privada fue evaluada entre la gobernadora y los intendentes, entre ellos, algunos pretendían su flexibilización. Gennuso resistió esa concesión por incontrolable y Carreras compartió. Aparecieron juntos. Algo raro. Ella viajó el viernes para visitar el hospital, por segunda vez en dos semanas, y no estuvo con el intendente.
Gennuso se cuida y acalla a los suyos de las críticas a la administración rionegrina, especialmente por Desarrollo Social. El Municipio multiplica su asistencia y acusa 3.000 módulos semanales, sin aportes provinciales. Carreras insiste en la concentración alimentaria mientras desmiente entregas a ciertos municipios. Eso es verdad, salvo los 250 módulos cedidos a Viedma. Tal vez, un aporte reducido frente a una distribución de la gestión viedmense por encima de los 2.000. Es, igualmente, un trato diferencial. Allí, un dato: la gobernadora desconocía de esa cesión. Nada, por estos días, favorece al ministro Nicolás Land.
En cada crítica por las carencias, la provincia tiene un único argumento en lo sanitario y lo social. Esperar y responder cuando repunte de la necesidad, dicen. Ojalá, esta vez, tenga razón.
Desde Bariloche asomó el futuro dilema de la resignación de los estatales en la actual crisis. “Por ahora, no evaluamos ninguna quita”, planteó la gobernadora.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora