Inesperado paso atrás con Irán sobre su programa nuclear

Redacción

Por Redacción

COLUMNISTAS

Las complejas negociaciones de la comunidad internacional con Irán, que están en marcha referidas a su sospechoso programa nuclear, han dado un paso atrás; generando la consiguiente dosis de desconfianza y alimentando el escepticismo acerca de sus resultados.

Ocurre que Irán se ha negado -una vez más- a revelar los datos que la Agencia Internacional de Energía Atómica le solicitara expresamente sobre sus experiencias y programas pasados en lo que, se sospecha, ha sido -y quizás siga siendo- su preocupante dimensión militar.

Se trata de investigaciones que aparentemente se realizaran sobre el posible uso de distintos explosivos que podrían luego ser requeridos para la fabricación de bombas nucleares. Aparentemente habrían sido llevadas a cabo en algunas de las instalaciones de la base militar de Parchin, a la cual Irán siempre ha negado -de plano- el acceso a los inspectores de la Agencia.

Las informaciones se requirieron en conexión con las conversaciones iniciadas a partir del acuerdo de noviembre pasado sobre el programa nuclear iraní, que se espera poder completar en un par de meses. Concretamente, antes del próximo 24 de noviembre.

Lo sucedido arroja naturalmente un manto de preocupación sobre la posibilidad de poder acordar un programa de acción en materia de desarrollo nuclear iraní que pueda ser vigilado -y debidamente controlado- por la comunidad internacional.

A la antedicha negativa a suministrar la información que la Agencia Internacional de Energía Atómica solicitara a Irán, se suma la falta de acuerdo sobre el número de centrífugas para enriquecimiento de uranio que Irán podrá, en el futuro, mantener en actividad. Y el tipo de equipamiento a ser utilizado en adelante en esa misma materia.

En el 2011, la Agencia informó a sus miembros que Irán en su momento contaba con un programa de fabricación de armas nucleares, el cual -sin embargo- fue aparentemente desactivado en el 2003. Hay, no obstante, algunos indicios que sugieren que ese programa podría haber tenido algún grado secreto de continuidad. En la mencionada base militar iraní de Parchin, precisamente. Allí están presumiblemente las respuestas. Por eso sus puertas siguen cerradas.

En mayo pasado Irán reconoció haber estado investigando la posibilidad de contar con distintos “detonadores”. Pero sostuvo que no se preveía que ellos pudieran utilizarse en la fabricación de armas nucleares. ¿Detonadores para usos pacíficos?

Las dificultades descriptas están alimentando nuevamente la preocupación de aquellos que creen que Irán, como ha ocurrido siempre en el pasado, sólo está ganando tiempo en las negociaciones en curso, porque no está dispuesto a llegar a un acuerdo a satisfacción de la comunidad internacional.

En algunas semanas sabremos seguramente si lo sucedido es tan sólo una táctica dilatoria más, de las que Irán utiliza casi siempre. O si el obstáculo podrá superarse efectivamente y el ansiado acuerdo con la comunidad internacional sobre el programa nuclear iraní finalmente se logra. Para tranquilidad de todos.

EMILIO J. CÁRDENAS

Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

EMILIO J. CÁRDENAS


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