Ingeniero José Pippo Leanz y su múltiple legado en obras


Profundos sentimientos de afecto a estas tierras bellas y agrestes, que han enamorado a inmigrantes venidos de todo el mundo.


Un profesional arribado a estas tierras en la segunda mitad del Siglo XX. Inmigrante italiano, había partido desde Génova en el buque Mendoza con sus padres, motivados por la inminente Segunda Guerra. Había nacido en Cesaró, ciudad de Messina, el 25 de enero de 1935. Sus padres se llamaban María Grazia Virzi, Graciela, comerciante, y Carlo Rodolfo Leanza, albañil.

Una vez llegados a Buenos Aires vivieron en un “conventillo” del centro; luego se trasladaron a una humilde casa de Haedo, y años más tarde se mudaron a Liniers, donde José conoció a Raquel Felicitas Olay cuando ambos tenían 21 años: pertenecían a la Acción Católica de la Parroquia Nuestra Sra. de Luján de los Patriotas, cuyo párroco y director espiritual Padre Nicolás Paula, celebró la boda de Pippo y Raquel el 23 de abril de 1960.

Pippo estudió en la Universidad Nacional de Buenos Aires: se recibió de Ingeniero Civil. De noche trabajaba de colectivero en la línea 105. Raquel estudió en el Comercial Dr. José León Suárez, se recibió de Perito Mercantil y daba clases de taquigrafía. Tuvieron dos hijos: Pablo José, Ingeniero Civil, que se casó con Cristina Cardón y tuvieron a Ezequiel Gonzalo, flamante abogado, y Fernando Daniel, también Ingeniero Civil, que, con Marisa Brión, docente, tuvieron a Sofía Raquel y Agustina Juliana, ambas Licenciadas en Administración de Empresas.

Quiso el destino que José leyera un aviso publicitario solicitando Ingeniero Civil con orientación en Puentes y Caminos: él había realizado un posgrado en ese tema, era lo que buscaban. El pedido era para trasladarse a Zapala, 1968, un pueblo pequeño, frío, ventoso, con fuertes nevadas. El ingeniero jefe que lo contrató fue Alfredo Izaguirre, con el que forjaría una hermosa amistad junto a su esposa Sarita y sus hijos. Primero llegó él: cuatro meses más tarde, en tren a Zapala, su esposa, su suegro Epifanio, viudo, y los dos hijos. Transcurrieron seis meses y un 15 de agosto -día de la Asunción de María- vivieron una experiencia dura: un fuerte huracán voló techos, derribó árboles y postes de alumbrado. El techo de su casa subía y bajaba como una tapa.

Los primeros trabajos de José fueron el puente de Pilo Lil, el de Varvarco, el de Trocomán y varias pasarelas. Eran tiempos del gobernador Felipe Sapag, y luego Pedro Salvatori. El Ingeniero Silvio Tosello le ofreció el cargo de “Director General de Arquitectura y Urbanismo”. Su primera tarea fue la reconstrucción del Complejo Termal Copahue, destruido por fuertes nevadas, luego, la reparación del Jardín El Conejito. También inició las obras del barrio Alta Barda y la UNC. Un tiempo después regresó a trabajar a Vialidad con sede en la capital neuquina. Múltiples obras diseñadas y dirigidas por él: proyectó el Patinódromo del Parque Central a pedido de José Luis Lozano, quíntuple campeón de patín, y a pedido del enfermero Benito Segura, construyó el del Club Español. Fue co-fundador de la Democracia Cristina, junto con el Dr. Carlos Pereyra Duarte, Alfredo Izaguirre, José Alcaraz, Lalo Carbajal, Angélica Alonso, entre otros. Cuando era rector de la Universidad Nacional del Comahue el Ingeniero Marcelo Zapiola, se desempeñó como profesor por 33 años: fueron sus compañeros el Ing. Alberto Sierra, el Ing. Aníbal Coco; en matemáticas la Profesora Cora Bernardi, Nora Raviola, Isabel Alfonso, entre otros.

Trabajó activamente en la Iglesia Católica: desde joven, junto con su esposa, fueron catequistas de niños y padres, daban charlas pre-bautismales y del método Billings de planificación natural de la familia. Durante 38 años fueron miembros activos del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. El padre Ítalo lo convocó a conducir un programa en Radio Divina Providencia. El fútbol y la música fueron su pasión. Siempre fue un gran lector. En junio de 2014 escribió Raquel: “A Dios estoy sumamente agradecida, /que permitió mi trasplante/ al querido suelo neuquino, / vivo feliz en este lugar fascinante/ más que en cualquier otra parte”. Profundos sentimientos de afecto a estas tierras bellas y agrestes, que han enamorado a inmigrantes venidos de todo el mundo a tener una nueva oportunidad.

Nuestro homenaje a todos.


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