Ingenuidad histórica

Por Redacción

Después de largos años de negociaciones intensas, los norteamericanos y europeos llegaron hace tiempo a la conclusión de que es inútil confiar en la buena fe de sus interlocutores iraníes, porque siempre subordinarán absolutamente todo, incluyendo la verdad, a la guerra santa que están librando contra todos aquellos que se resisten a someterse a su propia versión del islam, pero parecería que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sí cree que los líderes del régimen teocrático estarán dispuestos a permitir que una “comisión de la verdad” investigue plenamente el atentado a la sede de la AMIA en que murieron 85 personas. Según Cristina, que ha adquirido la costumbre de comunicarse con los demás a través de la red social Twitter, el arreglo que acaba de anunciarse en Etiopía es “histórico” porque posibilitará el esclarecimiento del ataque terrorista y por lo tanto impedirá que “la tragedia AMIA sea utilizada como pieza de ajedrez en el tablero de intereses geopolíticos ajenos”, lo que puede tomarse por una forma de decirnos que, en opinión de la presidenta, personajes impresentables como su homólogo iraní Mahmoud Ahmadinejad y los ayatolás furibundos que lo acompañan son mucho más confiables que los líderes democráticos de Israel, Estados Unidos y los países de la Unión Europea, para no hablar de la Justicia argentina que acusó formalmente a ocho miembros del régimen islamista de participar, aunque fuera como “autores intelectuales”, de la atrocidad. Según parece, para Cristina lo hecho por “la corporación judicial” de nuestro país no tiene importancia alguna, de suerte que sería mejor reemplazarla por una comisión mixta con “juristas internacionales”, que serían de la clase que suele prestarse a las maniobras de la República Islámica, cuyos líderes nunca han ocultado el desprecio que sienten por las normas que rigen en el resto del mundo. A juicio de algunos, Cristina, una política que, lo mismo que su marido, raramente ha manifestado mucho interés en temas relacionados con los asuntos exteriores, ignora la naturaleza de la revolución iraní y por lo tanto supone que a sus líderes nunca se les ocurriría vincularse con agrupaciones terroristas como Hizbollah, razón por la que le parecería lógico atribuir las advertencias formuladas por los israelíes, norteamericanos y europeos a su voluntad de dar prioridad al juego de “ajedrez” geopolítico que, según ella, está en marcha. Si bien los iraníes nunca han vacilado en apadrinar a bandas terroristas islamistas, subsidiándolos y brindándoles una preparación militar, para atentar contra blancos en otras partes del mundo, Cristina, proclive como es a tomar en serio las teorías conspirativas, podría haberse persuadido de que sólo se trata de mentiras imperialistas. Otra explicación, de connotaciones todavía más alarmantes, sería que Cristina se ha propuesto heredar del muy enfermo caudillo venezolano Hugo Chávez el liderazgo de la “revolución bolivariana”, lo que a su entender la obligaría a aliarse con los amigos del inventor del “socialismo del siglo XXI”, entre ellos los islamistas chiitas iraníes, los hermanos Castro en Cuba además, tal vez, del norcoreano Kim Jong-un y “el último dictador de Europa, el presidente de Bielorrusia Alexander Lukashenko. De ser así, la Argentina ya ha emprendido una aventura internacional de consecuencias imprevisibles, alejándose cada vez más de sus socios tradicionales del Occidente, una aventura que difícilmente le resultaría beneficiosa ya que escasearían los inversores interesados en arriesgarse en un país gobernado por una persona que prefiere hacer causa común con los líderes a un tiempo extravagantes y peligrosos de Estados paria. Aun cuando Cristina haya entendido que los objetivos del régimen iraní son totalmente incompatibles con los de la mayoría de los miembros de “la comunidad internacional”, pero que así y todo supone que la Argentina podría aprovechar la situación que se ha creado ayudándolo a mitigar el impacto de las sanciones económicas que lo están asfixiando, se trataría de una estrategia sumamente riesgosa, sobre todo si, como muchos prevén, pronto estalla una guerra regional en el Oriente Medio debido a la negativa de los teócratas iraníes a abandonar un programa nuclear que, esperan, les proporcione lo que necesitarían para borrar de la faz de la Tierra al “ente sionista”, Israel.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.031.695 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Martes 29 de enero de 2013


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