Iniciaron la obra del tercer puente entre Cipolletti y Neuquén

Los movimientos de suelo tomaron ritmo ayer. Estiman que en el 2007 se podrá utilizar este cruce.



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El peaje costará 50 centavos y lo cobrarán en las cabinas que construirán del lado rionegrino,

en Cipolletti.

NEUQUEN - Una decena de vehículos enormes que arrojan y mueven tierra todo el tiempo, unos quince operarios y un pequeño equipo de perforación comenzaron ayer a darle forma a lo que en cuestión de años terminará siendo el tercer puente entre Cipolletti y Neuquén, la obra vial cuyas postergaciones levantaron en la región una de las polémicas más fuertes de los últimos tiempos.

En realidad, la fecha oficial de inicio fue un día antes, el jueves, pero ayer adquirió el ritmo propio de este tipo de construcciones. La constatación de que los trabajos comenzaron la hizo una escribana contratada por la empresa concesionaria del sistema vial, Caminos del Valle.

Relacionar los movimientos de suelos en un terreno por estos días pantanoso con un puente de 250 metros parece una quimera, pero para los ingenieros que trabajan en su diseño y construcción es el inicio de un desafío que pocas veces en la vida se puede dar.

Habrá que ver cómo termina la historia, pero el inicio de esta obra le pone fin a una discusión que tuvo su punto más alto cuando el gobernador Jorge Sobisch amenazó con construir el puente con dineros estatales si el comienzo de los trabajos seguía con dilaciones.

Caminos del Valle le había asegurado al gobernador neuquino que la obra se iniciaría el 15 de noviembre, pero quiso adelantarse para enviar señales a la opinión pública.

El principal argumento que tuvo la empresa desde que en septiembre los órganos nacionales correspondientes dieron la aprobación a la obra fue la negativa de los dueños de las tierras ribereñas a dejar pasar los equipos.

Eso quedó saldado con una autorización emitida por la empresa Moño Azul para ingresar por caminos privados hacia la orilla.

Cinco años de retraso

La empresa explicó que hace poco más de dos meses que obtuvo la autorización para iniciar las obras que tendrían que haber comenzado en 1997.

Lo que Caminos del Valle encaró son las obras preliminares del puente propiamente dicho, cuyos planos tienen aprobación oficial.

No está definido el sitio exacto donde correrá la ruta en tierras neuquinas hasta dar con el Cañadón de las Cabras.

Los trabajos están centrados ahora en el movimiento de los suelos donde se colocará el estribo del puente en la orilla neuquina.

La chacra de Moño Azul, llamada El Rincón, está ubicada debajo del Parque Industrial, pero llegar hasta allí no suele ser sencillo y muchos menos por estos días porque los cortes de ruta han complicado las cosas.

Este cruce sobre el río Neuquén, que tendrá el mismo peaje de los actuales (50 centavos), se levantará, en tierras rionegrinas, a la altura de la Circunvalación de la ciudad de Cipolletti.

En Neuquén, el puente saldrá unos cientos de metros al norte del barrio Rincón de Emilio, pero su ruta rápidamente cambiará de orientación para evitar su conexión directa con el centro de la ciudad y permitir su intersección con la ruta 7, a la altura del Cañadón de las Cabras.

La empresa ya comunicó que, en virtud de la situación económica del país, el puente y sus conexiones recién estarán terminados para 2007. De hecho el tema del financiamiento de la obra es un asunto que Caminos del Valle aún no pudo definir porque, tras la devaluación, la oferta crediticia a tasas razonables brilla por su ausencia en el país.

Se estima que la inversión que requiere sólo el puente es de 6.000.000 de pesos.

Además de un equipo de perforación con fines geológicos que encara el estudio de suelos en medio de una plantación de manzanas en espaldera, hay camiones y máquinas viales de la firma Santa Mónica Servicios Mineros que fueron rellenando un terreno que por estos días está repleto de agua por la crecida del río y de la napa ).

Marcelo Guth, dueño de la firma subcontratista, explicó que por ahora está empleando unas diez personas para operar cinco camiones, una pala cargadora y una excavadora hidráulica. En el sitio instalaron un trailer, a modo de oficina y obrador.

Aunque tienen permiso de Moño Azul, el camino de acceso y la zona donde se realizan los movimientos de suelos son aún propiedad de la empresa frutícola de acceso restringido que seguramente las compañías harán respetar. (AC)

Puja por el trabajo

De ambos lados del río sindicalistas y gobernantes pretenden que en las obras del tercer puente se emplee mano de obra local. Pero por ahora ni siquiera se sabe cuántos operarios precisarán los trabajos y, al parecer, todo dependerá de las empresas subcontratistas más que de la dueña de la concesión, Caminos del Valle.

Lo que está claro es que, como en las instalaciones actuales de la ruta 22, las casetas de peaje estarán del lado de Cipolletti, en cuyo casco céntrico tiene además las oficinas la empresa.

La sede cipoleña del gremio de la construcción Uocra presionó el mes pasado con cortes de ruta para que se inicien estas obras y se tomen trabajadores de este lado del río.

Por lo pronto, la empresa que encaró los movimientos de suelos tiene una reducida planta de operarios en la zona, que son de Neuquén y Centenario.

Alguna vez se dijo que la construcción del tercer puente demandaría el trabajo de cientos de obreros, pero ello dependerá ahora del ritmo que el financiamiento le imponga a este tan esperado emprendimiento. (AC)

Una inversión de 6.000.000 de pesos

Unas pequeñas estacas de madera apenas asoman en la tierra donde fueron clavadas. Son los mojones que marcan dónde estarán los pilotes que sostendrán el puente. Cuando la estructura esté completa, la empresa habrá tenido que invertir, a valores de hoy, 6.000.000 de pesos.

En 1997, cuando inauguró el puente paralelo al que se habilitó en la década de 1930, Caminos del Valle tendría que haber comenzado a construir el tercero, pero según sus explicaciones todo se retrasó debido a cuestiones burocráticas oficiales.

En ese entonces, todas las obras, incluido el nuevo trazado de la ruta 22, las rotondas y las expropiaciones, tenían una estimación de costo de 8.000.000 de pesos.

Lo que ahora se inició son los trabajos de mensura y amojonamiento, estudio de suelos en los que será el estribo neuquino del puente, reacondicionamiento de los caminos de acceso, extracción de árboles y limpieza de alrededor de una hectárea en la chacra de Moño Azul, el terraplén de avance al cauce principal del río Neuquén, provisión de luz y agua al obrador y, finalmente, la colocación de los pilotes en la orilla.

Tendrá 250 metros de largo

El puente tendrá 250 metros de largo y poco más de 10 de ancho (entre calzada y veredas). Una vez construido estará a 2,7 kilómetros del centro de Cipolletti y a 4,2 del de Neuquén.

Por ello, será una opción, también paga, de cruce del río, pero poco conveniente para aquellos que se dirijan desde el centro y el sur de Cipolletti hacia la zona del Bajo de Neuquén.

Caminos del Valle espera atender por ese puente la demanda de más de 3.000 vehículos por día: 1.500 autos, 1.500 camiones y unos 50 colectivos. (AC)

La crecida del río complica las cosas

Hace sólo tres semanas, cuando los ingenieros de Caminos del Valle recorrieron la zona donde ahora comenzaron las obras, se podía llegar sin inconvenientes a la orilla oeste del río Neuquén. Eso era posible porque el caudal era casi dos veces menor al del día en que los trabajos empezaron.

Efectivamente, el 10 de octubre pasado la presa El Chañar dejaba pasar 193 metros cúbicos por segundo. Parte de ese pequeño caudal era desviado por el dique Ballester hacia el canal de riego.

Durante el jueves pasado, cuando la empresa consiguió que Moño Azul le permitiera el ingreso a la zona de las obras, el río Neuquén llevó, en promedio, 540 metros cúbicos de agua antes del dique que da vida al canal de riego.

Estos son los efectos de una crecida histórica que provocó una tormenta que en apenas horas llenó de agua las altas cuencas de los ríos, a mediados de octubre. Los embalses de las presas están reteniendo todo lo que pueden para evitar que los caudales sean aun mayores en el Alto Valle.

Trabajan en medio de un pantano

Por eso el movimiento de suelos y la construcción del terraplén se comenzó a realizar en medio de un verdadero pantano.

Sólo la tierra seca que cuatro camiones no dejan de llevar al sitio aplaca el color negro de la tierra mezclada con el agua de la napa.

Por las restricciones que impone la temporada frutícola, en enero deberían bajar los caudales, pero todo depende de cómo se comporte el deshielo de un invierno de enormes nevadas en el norte de la provincia de Neuquén.

Es probable que estos mismos caudales se mantengan durante buena parte del verano, según las estimaciones preliminares de los especialistas de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC).


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