Intento de expropiación sin argumentos claros
Un aserradero de Godoy podría cambiar de manos. Implicaría sentar un peligroso precedente.
Néstor Salas
En Godoy
GODOY (AVR).- La situación de crisis que atraviesa la fruticultura y que tuvo fuerte impacto en la economía de las empresas que dependen de la producción de peras y manzanas puso en riesgo un emprendimiento privado con más de 50 años de historia. Podría dejar de pertenecer a sus dueños legítimos y pasar a manos de trabajadores, a partir de un proyecto de ley de expropiación que impulsa la legisladora Silvia Horne.
Sin embargo, nunca les explicaron a los dueños las razones del intento de expropiación, que a todas luces parece arbitrario.
“Sentimos que están avasallando nuestros derechos”, señalaron Edith y Edgar Rodríguez, propietarios del aserradero Gloria, ubicado en Godoy y al cual desde hace más de 40 días no pueden ingresar porque está ocupado por trabajadores de la empresa, quienes esperan que en los próximos días la Legislatura dé tratamiento al proyecto de ley que impulsa la expropiación del lugar.
La situación se desencadenó a raíz de la decisión de suspender las actividades en junio debido a la imposibilidad de contar con los recursos económicos para hacer frente a los salarios de los 22 trabajadores que tiene este aserradero; momento a partir del cual los operarios comenzaron con un bloqueo que impidió a los dueños sacar elementos que si bien permanecen en ese lugar no son propiedad de la empresa.
A esto se sumó que posteriormente, tras violentar el portón de acceso y con la participación de autoridades del municipio de Godoy, los trabajadores ingresaron al predio para pasar a ocupar las instalaciones.
La ocupación desencadenó en una denuncia por usurpación, la cual fue resuelta por el Juzgado de Instrucción Penal Nº 20 de Villa Regina, ordenando que se proceda al desalojo del lugar, aunque hasta el momento no se concretó.
En medio de este tenso panorama, el Concejo Deliberante de la ciudad aprobó declarar de utilidad pública y sujetas a expropiación las seis hectáreas, todas las edificaciones y herramientas de la empresa, proyecto que tuvo su correlato con una iniciativa que la legisladora Horne presentó y que se encuentra próxima a su tratamiento.
“Veníamos tratando de sortear la crisis y de subsistir, al igual que muchos colegas de la actividad, y tratando de no cerrar la empresa porque no tenemos esa idea. Está claro esto porque si bien suspendimos las actividades, se adquirieron insumos para continuar trabajando, las máquinas están en el aserradero, con lo cual desmentimos totalmente que se intente hacer un vaciamiento”, señaló Edith Rodríguez.
“No hicimos vaciamiento de empresa, no estamos concursados, no se despidió gente, ante esta situación estamos ante un atropello político; no somos una empresa recuperada y se incurrió en una falsedad ideológica de parte de los concejales, el intendente y algunos legisladores que buscan la expropiación del aserradero. El camino elegido por algunos políticos oportunistas avasalla la constitución y es un peligroso precedente para el derecho de propiedad”, remarcaron.
La posibilidad de expropiación puede sentar un precedente lamentable para cualquier emprendimiento productivo de la provincia, que por la situación de crisis deba suspender actividades. “Hoy le toca a la familia Rodríguez, pero puede ser cualquiera, un productor, un empacador, un frigorífico, otro aserradero, a cualquiera le puede pasar esto que estamos viviendo hoy con una gran angustia”, comentó Edith Rodríguez.
Agregó que la caída en la actividad económica de la fruticultura desde hace tiempo viene afectando a las empresas que están vinculadas a esta actividad. “Por la misma situación de la fruticultura nosotros vendimos el setenta por ciento menos de nuestra producción, ya con ese número era significativo que íbamos a tener un problema financiero importante, y se agravó con el concurso preventivo de nuestra principal empresa compradora; los cheques vinieron para atrás y fuimos cubriendo como podíamos”.
Los propietarios del aserradero Gloria apuntaron que “esta situación la sabía el personal porque veníamos hablando con ellos, buscando una solución, pero la solución es con dinero. Por eso le comunicamos que íbamos a cerrar por 30 días hasta ver cómo nos organizábamos”. Sin embargo, y pese a la búsqueda de líneas de solución con pedidos formulados tanto al gobierno municipal como provincial, nunca tuvieron respuestas.
Néstor Salas
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