Investigan el destino de millones de litros de gasolina
La Justicia investiga una denuncia de la AFIP-DGI por una presunta evasión millonaria de impuestos. La demanda del fisco, por 32 millones de pesos, apunta a una empresa de Huincul. El tema deja planteada la sospecha sobre la existencia de un mercado negro de combustibles.
NEUQUEN (AN).- ¿A dónde fueron a parar millones de litros de gasolina que debían ser utilizados por la empresa Iquipa como insumo y terminaron en manos de empresas que ahora desconocen haber mantenido una relación comercial con esta firma radicada en el parque industrial de Plaza Huincul? La respuesta a esta pregunta, que pone un manto de sospecha sobre el mercado negro de combustibles en la región, puede surgir a partir de una investigación que está en marcha en la Justicia Federal y que comenzó por una denuncia que presentó la AFIP-DGI por evasión de impuestos.
Industrias Químicas Patagónicas (Iquipa) enfrenta una demanda del fisco por 32 millones de pesos por eludir el Impuesto a la Transferencia de los Combustibles (ITC). Más de 26 millones de pesos es el capital de la deuda que reclama la DGI y el resto son los intereses que se fueron acumulando.
Con gasolina barata que puede comprar sin el ITC para fabricar seis tipos diferentes de solventes, Iquipa fue investigada por la DGI. Y al cruzar información, los contadores descubrieron que de 35 clientes declarados, 26 desconocían un vínculo comercial con la empresa radicada en el parque industrial de Plaza Huincul, que emplea a unas 20 personas y factura entre seis y ocho millones de dólares por año.
En el organismo recaudador de impuestos olfatean que existió un negocio paralelo vinculado al mercado negro de combustibles, revelaron a «Río Negro» fuentes de la DGI.
La causa la tiene el juez Guillermo Labate. Por ahora se encuentra en manos del fiscal de su juzgado, que tiene que definir sobre el pedido de instrucción. Pero además, los abogados de la empresa presentaron un recurso de amparo y uno de no innovar.
Las sospechas sobre el destino que podría haber tenido la gasolina fueron desmentidas ayer a este diario por Tomás Amigo, el gerente de la planta de Iquipa en Plaza Huincul. «¡No estamos en la WEB! (Internet). Nos llamó la atención», reflexionó el ingeniero Amigo. Hablaba en tono de broma, de la página que la DGI colocó en la red con la lista de los evasores denunciados en la justicia.
Amigo responsabilizó de operaciones mal hechas a una ex jefa de ventas que trabajaba en la firma en Buenos Aires. «Hacía negocios por su cuenta», argumentó el gerente.
Dijo que la deuda que reclama la DGI no es tal, ni tampoco los 55 millones de litros que, según la denuncia, se comercializaron en forma irregular durante el período investigado que arranca en 1998. Esas operaciones paralelas realizadas por la ex empleada, corrigió Amigo, representan un volumen de siete u ocho millones de litros de gasolina, el equivalente a unos siete millones de pesos.
Iquipa produce solventes industriales, a partir de la gasolina. Sus clientes deben recibir el producto elaborado como materia prima para fabricar, por ejemplo, pinturas.
La compañía está embarcada en otro proyecto: la construcción de un laboratorio para fabricar antibióticos. La obra se encuentra muy avanzada y le falta apenas un dos por ciento para finalizar, según informó Amigo. Aunque por ahora, en Iquipa todo está frenado por esta millonaria denuncia que enfrenta con la DGI.