Irán vota en medio de la crisis política y económica



David Vujanovic*

Los iraníes votan el 21 de febrero en elecciones legislativas marcadas por la crisis política y económica en el país, con los conservadores como favoritos, lo que aumentará aún más la presión sobre el presidente moderado Hasan Rohani.


La elección se produce además en un momento en el que la República islámica está sometida a duras sanciones de Washington, que asfixian su economía, y ha estado en los últimos meses al borde de un enfrentamiento militar con Estados Unidos, su gran enemigo.


El país ha sido escenario asimismo de manifestaciones contra el gobierno, debido en particular a una súbita alza del precio de la gasolina.
No menos de 7.296 candidatos a los 290 escaños del Parlamento han sido descalificados, contra 7.148 calificados por el órgano encargado de validar las candidaturas y controlado por los ultraconservadores.


A fines de enero, Rohani, un conservador pero considerado moderado, advirtió contra las amenazas que, según él, pesan sobre la “democracia” tras la descalificación de miles de candidatos, la mayoría procedentes de la coalición gubernamental formada por moderados y reformadores.

 Promesas incumplidas  
Estas descalificaciones son “sin precedentes” según el periodista independiente Farshad Ghorbanpour, que destaca la desilusión de los electores.


“La principal diferencia con las precedentes elecciones es que antes la población creía que su voto permitía las reformas. Esa esperanza ha desaparecido para la mayoría”, dice.


“El Parlamento actual está integrado mayoritariamente por reformadores, y la gente piensa que no han hecho nada importante, por lo que su elección no cuenta para nada”, agrega.


Según los observadores, los electores de Rohani podrían quedarse en sus casas el viernes 21 de febrero.
Mostafa Hamidi, de 37 años, vendedor en el bazar de Teherán, afirma a la AFP que no irá a votar, y se declara decepcionado por las “promesas incumplidas” de los políticos y por la degradación de la situación económica. “Nuestro voto no sirve para nada”.


El presidente Rohani, elegido en 2013 y reelegido en 2017, había prometido más libertades y asegurado que los iraníes podrían beneficiarse de los frutos del acercamiento con Occidente.


Rohani fue el instigador por parte iraní del acuerdo internacional sobre el programa nuclear de Teherán, sellado en 2015. Este pacto permitió a Irán, país petrolero, salir de su aislamiento con un alivio de las sanciones internacionales, a cambio de garantías de que el programa nuclear no tenía objetivos militares.


Pero el acuerdo puede quedar en letra muerta desde la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018, y el restablecimiento por parte de Washington de sanciones que han hundido la economía iraní en una recesión.

Enfrentamientos  
Además, a mediados de noviembre Irán fue escenario de una ola de protestas por la subida del precio de la gasolina que fue duramente reprimida y dejó, según Amnistiá Internacional, al menos 304 muertos.
A principios de enero, Estados Unidos mató en un ataque de dron en Bagdad al poderoso general iraní Qasem Soleimani, y millones de iraníes le rindieron homenaje en un impulso de solidaridad nacional.


En las precedentes elecciones “la población creía que su voto permitía las reformas. Esa esperanza ha desaparecido para la mayoría”, señala un experto.



Pero esta unidad se fisuró luego. Tras tres días de silencio y ocultamiento, las fuerzas armadas reconocieron haber abatido por “error” un avión de línea comercial ucraniano (176 muertos) tras despegar de Teherán, lo que provocó la indignación de la población.
A falta de competidores, una gran coalición de conservadores podría ganar con claridad las legislativas, cuya campaña se inició el jueves.
El Parlamento, principal órgano legislativo de Irán, redacta leyes, ratifica tratados internacionales y aprueba el presupuesto.


Aunque esta asamblea ha sido “cada vez más apartada del proceso de toma de decisiones”, la llegada de ultraconservadores podría complicar la tarea de Rohani, destaca Ellie Geranmayeh, analista del Consejo europeo de relaciones internacionales.

* Periodista de AFP


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