Iraníes votaron en legislativas con previsible victoria del ala “dura”
La oposición, sometida a tres años de represión, casi sin candidatos
Los iraníes concurrieron ayer a las urnas en unos comicios donde la oposición estuvo proscripta y el presidente derechista Mahmoud Ahmadinejad podría llegar a perder su mayoría parlamentaria a manos de sectores aún más conservadores. El cierre de los colegios electorales se prorrogaron hasta cuatro veces y las elecciones finalizaron cinco horas más tarde de lo pautado. El régimen lo adjudicó a la alta participación, aunque la oposición asegura que el número de votantes fue bajo. Los cambios en la hora de cierre de las urnas son habituales en las elecciones iraníes, aunque en esta ocasión la consigna oficial giró especialmente en torno a la participación, con llamamientos constantes de dirigentes a votar como forma de fortalecer el sistema iraní frente al “enemigo” extranjero. El recuento manual de las papeletas complica el proceso de publicación de los resultados, que previsiblemente no se producirá hasta dentro de tres días. Tras depositar su voto, el ayatollah Ali Khamenei, principal líder religioso, llamó los electores acudir a las urnas. “La participación será una clara respuesta a las amenazas del mundo imperialista contra Irán bajo el pretexto de sanciones y derechos humanos”, dijo. El presidente Ahmadinejad acudió a votar en una mezquita de Mazhari, ubicada en la zona sur de Teherán, acompañado de su número dos, Mohammad Reza Rahimi. Al contrario que en otras ocasiones, sólo mantuvo una charla con sus seguidores . La falta de participación es el principal temor del régimen, en unos comicios que pusieron de relieve el mal estado en que se encuentran reformistas y grupos políticos opositores luego de casi tres años de represión continua. Sólo un puñado de candidatos de tendencia liberal estaban entre los más de 3.440 aspirantes parlamentarios, todos ellos examinados minuciosamente por el régimen iraní y ninguno vinculado con el Movimiento Verde que organizó protestas luego de la objetable reelección de Ahmadinejad en junio de 2009. Debido a esto, las elecciones equivalen a una contienda de popularidad entre los partidarios conservadores del líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, y los que apoyan a Ahmadinejad, ambos claves en el esquema de poder del régimen teocrático. (Ver infografía) Los resultados de la elección de los 290 miembros del Parlamento, que se prevé se difundan mañana, no tendrán una influencia directa en el programa nuclear iraní ni en otros temas relevantes, como políticas militares o petroleras. Pero es previsible que el nuevo parlamento dé mayor voz a los políticos de línea dura y mayor poder al liderazgo iraní para dar forma a una elección más importante para el próximo año: la del sucesor del presidente Mahmoud Ahmadinejad.
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