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Jorge Carrión defiende la lectura y a los libreros

El autor de “Lo viral” analiza en esta entrevista la amenaza que representa el avance de las plataformas digitales en la venta de libros para la supervivencia del sector librero.



Jorge Carrión se pregunta si el siglo XXI empezó con la aparición del coronavirus en Wuhan.

Jorge Carrión se pregunta si el siglo XXI empezó con la aparición del coronavirus en Wuhan.

En tiempo real con la pandemia que anestesió la normalidad y empujó a las sociedades a un aislamiento que declina por estos días en Europa pero persiste en la Argentina, las plataformas digitales que expenden libros como Amazon o Mercado Libre crecieron en ventas a la par del virus mientras las librerías tradicionales pasaron semanas con las puertas cerradas: “Está claro que las librerías acabarán desapareciendo -advierte el escritor y crítico español Jorge Carrión- pero está en nuestras manos que esa extinción dure cien años o veinte”.

La cuarentena que tuvo lugar en España hasta hace unas semanas encontró al autor de “Librerías” vinculado a los libros de muy diversas maneras: como lector, como bibliotecario -cuando se decretó la cuarentena decidió poner su biblioteca al servicio de los habitantes de su edificio y generó así una inesperada red de lectura entre vecinos- y finalmente como autor del ensayo “Lo viral”, una suerte de bitácora de la pandemia donde, entre otras cosas, se pregunta si el siglo XXI empezó con la caída de las Torres Gemelas de Nueva York o con la entrada del virus en el cuerpo de un hombre en Wuhan (China).

Las librerías van a desaparecer pero depende de nosotros que esa extinción dure 100 o 20 años”

Jorge Carrión

El libro llegará a la Argentina en unos días y no será lo único que se publicará de Carrión en lo que queda del año, ya que hacia diciembre el sello Galaxia Gutenberg también distribuirá “Contra Amazon”, una selección de las mejores crónicas que ha publicado en los últimos años, donde además de radiografiar el acervo de librerías y bibliotecas de todo el mundo dedica un picante manifiesto contra la plataforma digital creada por Jeff Bezos -de ahí el título de la obra- que comenzó siendo una librería digital y hoy funciona como un gran “hipermercado alimenticio y comercial” que amenaza la supervivencia del sector librero.

“Se acelera la digitalización del mundo. Netflix y Amazon han ganado muchísimo dinero y muchísimos datos. Y todos nos hemos acostumbrado a teletrabajar o a teleaprender. Si la soledad era ya una epidemia, ahora es una pandemia global”, sostiene el crítico cultural del New York Times, quien en entrevista con Télam compara la operatoria de la gigantesca plataforma de e-commerce con su versión argentina, Mercado Libre, por estos días objeto de una polémica a raíz de la decisión de la editorial Planeta de generar un canal de venta directa con esta empresa que deja afuera a las librerías.

P- En la Argentina se ha instalado una polémica a propósito de la decisión del Grupo Planeta de esquivar a las librerías y de vender directamente a través de Mercado Libre ¿Es solo una estrategia de emergencia ante la pandemia o puede ser una prueba piloto para implementar la venta exclusiva a través de plataformas digitales?

R- En España Penguin Random House también empezó a vender en su propia web, pero da varias opciones (como Amazon, FNAC o librerías independientes). También quieren vender directamente sus audiolibros. Todos están ensayando. Y lo están haciendo siguiendo el modelo de Amazon. Por eso su impacto ha sido tan brutal, porque se ha vuelto un modelo de éxito, de innovación, de disrupción. Y todo documento de disrupción lo es también de barbarie. Los grandes grupos son quienes tienen más herramientas y recursos para defender el tejido de las librerías y deberían hacerlo. Pensando en el largo plazo.

P- ¿La operatoria de Amazon o Mercado Libre se puede leer aisladamente o es un emergente de las dinámicas que rigen hoy los intercambios sociales y comerciales, tramados por empresas que buscan “fidelizar” a sus clientes a través de patrones de afinidad y de consumo?

R- En efecto, Amazon es mucho más que una empresa, es un espíritu y un símbolo, cuando hablo de Amazon en realidad me refiero a todas las compañías que operan como ella (como su gran competidor chino, Alibaba). Pero a diferencia de las plataformas de contenidos digitales o de las redes sociales, que difícilmente tienen una incidencia directa en el mundo físico, en lo que a falta de otro nombre mejor llamamos “realidad”, Amazon y las compañías de comercio electrónico están llamando constantemente a nuestras puertas, saben donde vivimos, se relacionan con nosotros físicamente. Lo hacen a través de mensajeros, de agencias de mensajería. Esos intermediarios han substituido, en su lógica, a los libreros.

P- El filósofo francés Eric Sadin plantea que los algoritmos que predicen hábitos de consumo están empezando a dinamitar la capacidad humana del juicio, en tanto plataformas digitales como Netflix o Amazon inducen a comprar o a consumir sin necesidad de esforzarse en elegir porque la búsqueda ha sido facilitada por el procesamiento que hacen estos soportes a partir de los rastros que vamos dejando en las redes ¿Seguimos “eligiendo”, pese a que el proceso luzca más simplificado?

R- La prescripción siempre ha sido manipulada, sobre todo por las elites. Lo que estamos viendo es un cambio de agentes de intermediación y por tanto de elites: de los humanos a los algoritmos. Y en estos momentos ese cambio conduce a una multiplicación de la producción y de la influencia del mainstream, porque el criterio cuantitativo, en detrimento del cualitativo, conduce a la fabricación de contenidos que satisfagan a la mayoría. En ese contexto es importante que cada lector o espectador construya su propia red de seguridad. Por ejemplo, evitando la recomendación automática de YouTube o de Netflix. O consultando, para sus lecturas, con libreros, amigos, profesores, críticos culturales.

Lo que estamos viendo es un cambio de agentes de intermediación y por tanto de elites: de los humanos a los algoritmos”

Jorge Carrión

P- En “Contra Amazon” apuntás que el sistema se basa en dos premisas ilusorias: por un lado la idea de que elimina la intermediación y por el otro la apariencia de un costo conveniente para el producto ¿Por qué no todo es tan transparente y fluido como parece? ¿A qué te referís cuando afirmás que sí hay intermediación y que el comprador la paga en datos y en dinero?

R- Acabo de ver la película de Ken Loach “Sorry We Missed You”, que habla de los repartidores de paquetes a domicilio para empresas como Amazon o Zara. Llevan una botella en la camioneta para orinar, porque no tienen tiempo para ello. Es una buena metáfora de la fluidez de ese sistema. Si visitas una librería entiendes los costos del negocio: pagar el alquiler, la luz, las nóminas, la limpieza… Si compras por internet, esa percepción desaparece y es más fácil la explotación. Durante la pandemia, Amazon ha estado vendiendo en España. Los mensajeros, muy precarios, han sido utilizados bajo riesgo de contagio. Y el gobierno lo ha permitido.

P- ¿Por qué no es lo mismo comprar un libro en una librería que hacerlo a través de una plataforma virtual?

R- La librería te regala el recuerdo de tu compra mientras que comprar en Amazon, en cambio, iguala una experiencia a la anterior y a la siguiente. Sin duda la relación, explícita o secreta, entre un lector y su librero es fundamental. O bien a través de la conversación directa o bien a través del silencio, porque cuando escoges libros que has visto expuestos en las mesas o los estantes, a menudo sin saberlo te estás dejando aconsejar por quien decidió ponerlos allí.

Télam


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