Jorge Rial, convertido en paparazzi de sí mismo

Por Redacción

Opinión

Claudio Andrade candrade@rionegro.com.ar

En toda la historia de la farándula local no ha habido nada más rigurosamente cierto: Jorge Rial y “La Niña Loly” nunca fueron escrachados. Rial y Mariana Antoniales protagonizan el romance del año en el país, y acaso uno de los culebrones de la década, haciendo realidad así uno de los sueños más acariciados del rey de los Paparazzis: convertirse él mismo en comida rápida de los almuerzos de toda la nación. Esta historia de pasiones desenfrenadas entre un hombre maduro de 50 años y una joven de 21 tiene todos los condimentos necesarios para mantener en vilo el imaginario colectivo de una sociedad. Había dicho Rial hace unas semanas cuando se le preguntó acerca de la veracidad de su romance: “No creo que una chica así le dé bola a un tipo como yo”. Dejando sentadas las bases de un proyecto novelístico que no haría más que crecer en lo sucesivo. Los hombres maduros efectivamente tienen fantasías con pibas de 20. Más aun cuando éstas tienen por costumbre mostrar al desnudo su geometría. Rial, al conquistar a “La Niña Loly”, concretó el deseo de dos generaciones por lo menos (la de los 80 y 90) de muchachotes que todavía andan en jeans y remera y se sienten tan jóvenes como sus hijos adolescentes. Son perlas psicológicas que nos va dejando la posmodernidad. Envejecer ya no es una tarea noble. Desprendido del pulso de la realidad nacional, de las cifras de pobreza, inflación y de los conflictos del gobierno, el romance imposible fue, siguiendo con la imagen culinaria, servido en bandeja a los medios. Entre ellos, “Paparrazzi”, una revista que opera como el House Organ de Rial. Su inefable compañero de aventuras, justamente, Luis Ventura lo anticipó con el espíritu periodístico que lo caracteriza: él sería el primer receptor de la novedad desde el lugar de los hechos: Venecia, donde Rial y su novia pasaban una iniciática luna de miel. El conductor atravesó de esta forma el espejo de su propia fantasía. Se convirtió en personaje de sí mismo; en la farándula que él tiene por costumbre perseguir y no pocas veces reprender. Lo correcto hubiera sido –más que Ventura lo entrevistara en exclusiva– que Jorge Rial interrogara a Jorge Rial en su programa de televisión. Habrían quedado saldadas todas las deudas y todos los deseos personales del conductor. No se sabe mucho más del vínculo entre ambos personajes mediáticos. Tal vez porque en el fondo no haya algo para agregar. Loly en el cumpleaños de las nenas de Rial. Loly y Rial se aman y piensan en una familia. Loly se confiesa. Rial íntimo. Títulos posibles de un futuro inmediato. Lo que sin duda alguna se vienen son las réplicas del terremoto iniciado por Rial. Silvia D’Auro, su esposa de toda la vida, ha comenzado a enviar preocupantes mensajes por Twitter: “A un león MATALO, nunca lo dejes herido!!”, y luego: “Buenos días! Cuando hablaba de matar al león, hablaba de mí. Sólo herida, no muerta. Un león herido es más peligroso q muerto!!” La venganza de D’Auro, que podría venir bajo el amparo de algún abogado acostumbrado a las cámaras, ayudará a escribir un nuevo capítulo de la telenovela. Aunque difícilmente sea el último. El final llegará cuando Loly se aburra del experimento o se cruce con algún empresario en búsqueda de prensa, y Jorge Rial se retire por dos o tres días a meditar “en soledad” a una isla del Caribe. Allí estará Luis Ventura para otra entrevista en exclusiva.