Jugar con fuego en la pólvora seca


El gobernador consiguió aval de uno de los gremios estatales para buscar ayuda nacional al momento de pagar sueldos mientras se reducen ingresos.


Aunque con un desaconsejado toque de timidez, el gobierno provincial pintó un panorama desalentador de las finanzas públicas. Siete de cada diez pesos que recibe la provincia se originan en el petróleo y el gas, dos actividades que están paralizadas y con precios que no alcanzan a solventar los gastos.

La realidad de la pandemia del coronavirus le dio un cachetazo del que no se sabe cuándo se recuperará. Primero fue la ministra de Gobierno, Vanina Merlo, quien intentó explicar la situación y luego le tocó meterse en el barro al ministro de Economía, Guillermo Pons. Atrás quedaron las definiciones de estrés financiero y que no era necesario reperfilar la deuda neuquina. Parece que pasó una eternidad cuando la senadora Silvia Sapag le enrostró a Omar Gutiérrez que tenía la provincia fundida y el diputado Maximiliano Caparroz la mandó a informarse mejor.


En la historia neuquina hubo conflictos en tiempos de escasez que dejaron una sangrienta lección para quienes manejan los recursos públicos.


También el gremio estatal reacomodó las fichas y de aquella acusación de aceptación de las indicaciones del gobierno “liberal” de Mauricio Macri pasó a un acompañamiento del pedido a la única fuente de ingresos disponible: el gobierno nacional.

El escenario es más que complicado porque, como dijo el titular de ATE Neuquén, Carlos Quintriqueo, “hoy la única economía que funciona en Neuquén es la de los sueldos de los empleados públicos porque el turismo y el petróleo están paralizados”.

“La solvencia económica para hacer frente a los compromisos asumidos” desapareció como por arte de magia y puso en jaque a todos, pero más al gobierno que no venció la timidez genética para mostrar su punto más flaco.

En Casa de Gobierno especulan con que serán beneficiados con fondos de emisión de Nación y que Vaca Muerta -es cuestión de tiempo- tendrá una reactivación por la matriz energética del país y la necesidad de no importar petróleo.

Por lo pronto, la urgencia es hacer bien los deberes, y eso quedó demostrado en la videoconferencia del viernes cuando el mandatario neuquino recibió un toque de optimismo de boca del presidente Alberto Fernández por cómo manejó la situación del brote de coronavirus en Loncopué, amén de que el jefe de Gabinete Santiago Cafiero lo incluyó en un lote de 7 provincias para flexibilizar la cuarentena con las obras privadas y el trabajo de los profesionales.

Si bien todo puede cambiar si la situación epidemiológica lo ordena, las circunstancias del otro lado del puente, en Cipolletti, es un buen espejo para mirarse.

La cuestión política aún tiene grises incómodos como los que manifiesta un sector del bloque de diputados que integraba la lista del Frente de Todos en la Legislatura. Reclama participación a los gritos para ofrecer puntos de vista y opciones para “articular” -la palabra de moda en el gabinete neuquino- respuestas a sectores vulnerables. Se anotaron unos 90.000 aspirantes a recibir el subsidio nacional y, si bien no todos lo recibirán, la provincia compró 30.000 módulos alimentarios.

La fotografía actual del escenario provincial hace que la diversificación de la economía y la ultradependencia petrolera queden en un domo hasta que se supere la coyuntura.

El 1 de mayo de 1997, el gobernador Felipe Sapag inauguraba las sesiones en la Legislatura y, como era su estilo, fijaba las líneas de acción y de evaluación política de la provincia. Era un momento un tanto parecido al actual con desocupación del 13% y el Estado al borde de la cesación de pagos.

En ese discurso dijo que el gremio docente había ido a jugar con fuego cerca de la pólvora seca que, por supuesto, prendió con facilidad. Había muerto una vecina inocente, Teresa Rodríguez, el 12 de abril de ese año.

Sapag dijo que no se enfrentó un conflicto gremial, el paro indeterminado de maestros, sino una movilización política. Quienes jugaron con fuego, cuando se prendió, se retiraron del escenario. Se asustaron cuando la situación se les fue de las manos.

Hace 23 años, la historia política neuquina sangró y es interesante no olvidar para no volver a jugar cerca de la pólvora seca. Unos por timidez y otros por ideología.



El gobernador consiguió aval de uno de los gremios estatales para buscar ayuda nacional al momento de pagar sueldos mientras se reducen ingresos.

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