Crimen de Robinson: salidas laborales de 4 horas para los policías imputados

Las pidió uno de los defensores. La fiscalía y la querella estuvieron de acuerdo. Seguirán con prisión domiciliaria por un mes. La semana próxima se conocerá el informe final de autopsia del hombre muerto en Villa La Angostura.





La jueza de Garantías Bibiana Ojeda les otorgó salidas laborales de 8 a 12, de lunes a viernes, y sólo para tareas administrativas, a los cinco policías imputados en la muerte violenta de Robinson Gatica, ocurrida el 20 de julio pasado en Villa La Angostura. Además, les extendió la prisión domiciliaria por un mes.

Así se resolvió en una audiencia realizada este viernes a la mañana, en la cual se supo además que llegó el esperado informe toxicológico pedido por el fiscal del caso, Adrián De Lillo, a un equipo de especialistas del Cuerpo Médico Forense.

De todos modos sigue faltando el informe final de autopsia, que podía estar para la semana próxima. Hasta ahora, según la documentación oficial, Robinson (32 años) tuvo una «muerte violenta» pero por causas «indeterminadas» durante un operativo policial en su vivienda.

Borrar y modificar pruebas


El personal policial de Villa La Angostura se encargó de borrar y modificar pruebas, lo cual dificultó todo el trabajo científico: movieron el cadáver sin esperar al forense, cambiaron de lugar los proyectiles de goma que le dispararon, y el cuchillo que Gatica tenía en la mano y que su esposa le quitó y tiró a la calle.

Los imputados son: cabo primero Víctor Hugo Muñoz (32), sargento Darío Luis González (25); cabo primero Alejandro Bravo (32); cabo Erwin Alejandro Mora (31) y oficial David Ezequiel Cuevas (26). Al primero lo defiende Cristian Pettorosso, y a los otros Rubén Alejandro Casas y Celestino Guzmán.

La acusación está a cargo del fiscal De Lillo y por la familia de Gatica son querellantes Lorena Miani y Virgilio Sánchez.

Riesgos procesales


De Lillo y Miani fundamentaron su pedido de prórroga por un mes de la prisión domiciliaria que vienen cumpliendo los policías en que subsisten los riesgos procesales. Además, su conducta después de la muerte del hombre fue de claro entorpecimiento de la investigación.

La hipótesis de Petorosso es que la policía acudió ante un pedido por un caso de violencia de género, y que Robinson murió de una falla cardíaca porque había consumido cocaína y marihuana. Lo llamó «bestia imparable», lo cual le valió una queja de la querella por la falta de respeto delante de los familiares de la víctima y un reproche de la jueza Ojeda. «Yo puedo usar todos los vocablos de la Real Academia», respondió el abogado en su habitual tono desafiante.

El defensor Alejandro Casas tiene otros modales, pero sigue la misma hipótesis. Dijo que «este trágico hecho tiene víctimas de ambas partes», como si se pudiera equiparar una muerte con los problemas psicológicos que, según dijo sin aportar ningún certificado médico, padecen los policías porque hace tres meses no pueden salir de sus domicilios.

Espacio reducido


Robinson Gatica tenía 32 años y tres hijos. (Facebook)

Afirmó que todo sucedió «en un espacio muy reducido» y que «mis efectivos (mis defendidos, se corrigió) no tenían elementos suficientes para repeler esta agresión que es mortal en un espacio reducido».

Se le pasó por alto que Robinson estaba desarmado y solo dentro de la vivienda cuando ingresaron los cinco policías, le dispararon con balas de plomo y escopetas con perdigones de goma, le patearon la cabeza, lo esposaron boca abajo y en esa posición supuestamente murió.

Supuestamente, porque movieron el cadáver, y cuando llegó el médico de turno del hospital le ordenaron que se llevara el cuerpo a la morgue sin esperar al forense. Sólo se conservan fotos que tomó la esposa de Robinson con un celular para reconstruir la posición final.

Casas pidió que si mantienen la prisión domiciliaria de sus defendidos, les permitan salir a realizar trabajos administrativos en una comisaría. La fiscalía y la querella no se opusieron, y la jueza Ojeda les otorgó ese beneficio de 8 a 12, de lunes a viernes. Tienen que ir y volver en un patrullero.

«No fue violencia de género»


«Esto no fue un caso de violencia de género», aclaró, una vez más, Paola, la viuda de Robinson. «Mis hijos salieron de la casa por sus propios medios y yo no me sentí contenida por la policía en ningún momento», agregó.

Insistió con que «el cuchillo se lo saqué yo y lo arrojé fuera del hogar. Me retiré y cuando volví ya estaba sin vida».

Por último pidió que si los policías «salen a trabajar, que se resguarde la vida de mis hijos y la mía, ya que dispararon cuando estaba con mis hijos dentro de la casa».


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