La designación de un codiciado cargo en Cipolletti reabrió una vieja discusión en el Poder Judicial de Río Negro

Tanto el presidente del STJ Sergio Barotto como el procurador Jorge Crespo pujaron por sumar horas de trabajo por la tarde. Se suman al pedido que ya formuló Ricardo Apcarián el año pasado. Pablo Zille se quedó con el puesto.





El presidente del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Río Negro Sergio Barotto y el Procurador Jorge Crespo pujaron en Cipolletti para que funcionarios atiendan a la gente por la tarde. Fue en el contexto de la elección de un cargo judicial en la Cuarta Circunscripción con asiento en Cipolletti. El pedido se suma al que ya formuló el año pasado el juez Ricardo Apcarián, situación que le costó un fuerte cruce con el gremio de los judiciales.


El Consejo de la Magistratura, cuya función es designar y destituir funcionarios, sesionó miércoles en Roca y ayer y Cipolletti para elegir defensores públicos. Fueron dos cargos muy codiciados, con remuneración de juez, con más de una docena de postulantes.


En muchos tramos de la sesión que se transmitió por Zoom se hizo referencia a la nota de RIO NEGRO que reflejó la reunión en Roca y las picantes preguntas que hizo el presidente del cuerpo. El propio Barotto ya había evidenciado su preocupación sobre la atención de la justicia en horario vespertino. Y en Cipolletti se sumó el procurador Jorge Crespo. Las y los nueve postulantes debieron superar la incómoda pregunta. “¿No sería bueno decir: las defensoras vamos a atender desde las 4 a las 8? como pasa en los estudios jurídicos privados. Porque la gente que trabaja no puede concurrir de mañana”, sostuvo Barotto de manera insistente ante las postulantes. El Procurador se plegó: “el justiciable no va a la tarde porque no hay nadie que lo atienda.


No fue casualidad que el ganador Pablo Zille fuera el único en presentar una alternativa de trabajo ante este requerimiento sin ser preguntado; fue el argumento central de Crespo para elegirlo. Además recibió el mejor puntaje 40, máximo para esta instancia. Tuvo apoyo total y por unanimidad se quedó con el cargo.


Andrea Medina, quien esbozó una queja porque este diario le dio tratamiento de abogada sin sus posgrados, se lució en la entrevista. La profesional fue la única empleada judicial postulada, ya que el resto ya son funcionarias de la defensa (se desempeñan como adjuntas). Su exposición tuvo un valor agregado, no solo porque se expresó muy bien sino porque aportó una visión mucho más cercana a lo que necesita la gente, despojado del poder simbólico que otorgan los cargos de la magistratura.

“La gente necesita tener contacto con su abogado, la defensa pública debe equipararse a los estudios jurídicos o a los fiscales que brindan servicio las 24 horas”, respondió. Y ante una segunda pregunta del procurador fue más filosa todavía: “yo soy empleada, hay cosas que no puedo cambiar por eso me postulo”. Obtuvo 35 puntos en la entrevista y pese a que no integró la terna hizo un buen desempeño.

Al finalizar la elección, Crespo se quedó conforme con los resultados pero sobre todo con haber transparentado su principal objetivo: que la defensa pública atienda a las personas por la tarde. Consiguió el acompañamiento del presidente del STJ, que no es poca cosa. Y a ellos dos se le suma el juez del STJ Ricardo Apcarían, el primero en patear el tablero.


El año pasado, cuando Apcarián presidía el STJ, blanqueó que piensa en un horario vespertino. Explicó que con la pandemia y la nueva reorganización judicial (expedientes digitales, plataformas propias, audiencias remotas) se tornó necesario abrir la justicia por la tarde.


Hasta el momento el horario de atención es de 7.30 a 13.30 y los empleados con cargos más altos cumplen un contraturno hasta las 15.30. “Se invocan cuestiones reglamentarias cuando para los funcionarios que son full time no rige ese reglamento”, opinó Barotto.

Y Apcarían sostuvo que existen muchos empleados que por cuestiones familiares prefieren trabajar de tarde y que incluso los nuevos ingresantes ya podrían entrar con otro horario. “Nadie va a trabajar más de ocho horas”, le advirtió el gremio. Pero tanto el Sitrajur como el Poder Judicial vienen discutiendo desde 2016 un convenio colectivo de trabajo y no se ponen de acuerdo.

Barotto insistió ¿qué haría usted como defensora en jefe si no quieren venir a la tarde? ¿buscaría consenso o se impondría?. Los interrogantes de la sesión del Consejo de la Magistratura abren otras preguntas mayores aún: ¿el STJ buscará consenso o lo impondrá?


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