¿Hasta dónde llega la trama detrás del crimen de Hugo Lima en Rincón de los Sauces?

El juicio por jurados se acerca a su etapa de definiciones. En la audiencia del miércoles exhibieron un video donde se observa el momento en que tres personas atacan a la víctima. Un DNI hallado en la escena del crimen le otorga otro espesor a la historia.





A medida que avanza el juicio por el homicidio de Hugo Lima se despejan interrogantes pero se despliegan otros, más perturbadores, sobre la espesa trama detrás del crimen del ex futbolista de Deportivo Rincón que incluso rozan a la política. El jurado popular deberá decidir sobre la responsabilidad o no de los tres imputados que acusa la fiscalía, pero en cada jornada aparecen elementos que abren la lente y revelan un panorama amplio y complejo.

En la tercera audiencia realizada este miércoles exhibieron el video de una cámara de vigilancia que registra el momento en que tres personas atacan a la víctima en la vía pública. Y el forense que realizó la autopsia detalló la gran cantidad de heridas que encontró en el cadáver y la causa de la muerte: dos disparos en la cabeza, uno en la frente y otro en la nuca.

Los defensores de los imputados cuestionan la calidad del video (lo cual dio lugar a un cruce tragicómico entre un abogado y un perito que se relata más abajo) en el que no se aprecian los rostros de los protagonistas.

La fiscalía por su lado, empalma la filmación con las declaraciones de testigos que describen cómo vestían los acusados al momento del crimen, y de allí llega a la conclusión de que son las personas que aparecen registradas.


Qué se sabe, qué se dice


A modo de resumen del caso. El 15 de septiembre del 2021 pasada la 1 de la mañana, Hugo Lima fue en su Fiat Uno junto con cuatro personas más a comprar cocaína a la vivienda de Dardo Soria, uno de los acusados del homicidio, ubicada en Calle 18 y Papa Francisco de Rincón de los Sauces. Allí estaban también los otros dos imputados, Emilio Verdugo y Rodrigo Melivillo.

Lima fue encerrado en el baño, golpeado y torturado con una picana eléctrica. Su sangre quedó en la vivienda y en una de las dos picanas secuestradas en el lugar. Cuando pudo escapar, tres personas lo persiguieron -los imputados, según la fiscalía- lo alcanzaron en la vía pública a pocos metros y lo mataron.


Balazos y puñaladas


El médico que realizó la autopsia explicó los resultados de su trabajo al jurado.

El forense Diego Marton declaró ante el jurado que a Lima le dispararon un balazo calibre .38 en la frente a un centímetro de distancia o menos. El proyectil quedó alojado en la base del cerebro.

Durante su exposición les exhibió a las y los jurados fotos de la autopsia, y marcó el lugar de las heridas en un esqueleto.

Dijo que le dispararon otro balazo del mismo calibre que le ingresó por la nuca y salió por el orificio de la frente que había provocado el proyectil anterior. Al plomo lo encontraron debajo del cuerpo.

En la pierna derecha, más arriba del tobillo, recibió un tercer disparo que ingresó y salió.

Además, a Lima le aplicaron dos puñaladas en las costillas, del lado derecho, con un elemento de un solo filo y liso. En el video se aprecia que uno de los agresores hace el gesto típico de clavar un arma blanca sobre la víctima cuando está en el suelo.


El estuche de guitarra


Según el fiscal jefe Pablo Vignaroli, ese es Melivilo. Respecto de este imputado, en otro video se observa una silueta humana que corre y transporta algo. Sería, de acuerdo con la acusación, el estuche de una guitarra, dato mencionado por el remisero que declaró el martes y que trasladó esa madrugada al imputado (quien festejaba su cumpleaños). La defensa argumenta que su cliente llevaba un morral.

Esa misma silueta arroja un objeto brillante a la calle. Un allanamiento posterior permitió rescatar en ese punto exacto un cuchillo con sangre de Hugo Lima.

En cuanto a los disparos, en la casa de Soria se encontraron varias balas calibre .38. Por eso la parte acusadora lo considera autor de los balazos.


La pista del DNI


Ya se sabe que el móvil del homicidio no está claro. Se menciona una presunta deuda de Lima con Soria. También se lo relaciona con otro asesinato aún sin esclarecer, ocurrido el 9 de marzo en Rincón: la víctima fue Carlos «Chala» Rodríguez, hijo de crianza de Soria.

Lo que dejó al descubierto el juicio es que el consumo de cocaína -y el tráfico- están en Rincón de los Sauces fuera de todo control de las autoridades sanitarias y de las fuerzas de seguridad. En la localidad se sabe dónde están los minoristas, pero nadie se atreve a poner en palabras quién protege a los grandes proveedores.


En silencio


El defensor de Melivilo, Gabriel Gutiérrez, asegura que su cliente estaba en el lugar equivocado en el peor momento. La fiscalía le ofreció un acuerdo para no ir a juicio, pero el imputado no aceptó. Las versiones sobre los motivos difieren.

La impresión es que todos los involucrados, desde los imputados hasta los testigos, saben más de lo que dicen. Callar, en Rincón de los Sauces, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Uno de los defensores del imputado Verdugo, Fabián Flores, preguntó en la audiencia del martes por qué no se había investigado al titular de un DNI hallado en la vivienda de Soria. La criminalista Patricia Verónica Escobar Castillo le respondió que ella levanta evidencias, no decide qué se hace con ellas.

Este miércoles Río Negro pudo saber a través de fuentes de la fiscalía que ese DNI pertenece al hermano de un alto dirigente del gremio de los petroleros privados. ¿Cómo fue a parar a la vivienda de una persona señalada como vendedor minorista de cocaína e imputada en un homicidio?

El dato le otorga otro espesor al caso, por ahora sólo en potencial. Desde la defensa murmuran que hubo otras personas involucradas en las muertes de Lima y del «Chala», que le quieren cargar la muerte a perejiles, pero no aportan pruebas. Sólo buscan sembrar la duda a través de los huecos de la acusación fiscal.

No es trabajo de la defensa probar nada. El silencio, otra vez, puede ser una estrategia para sobrevivir.


Buena vista


Los defensores cuestionan la calidad del video que registra el momento en que tres personas atacan y asesinan a Lima. El defensor José Luis Miranda, un tucumano de modos amables y observaciones agudas, le preguntó al experto de la policía que analizó la filmación si le parecía que las imágenes eran nítidas.

-Eso depende -le respondió el oficial inspector Alexis Zapana- Usted para leer se tuvo que poner anteojos, yo no los necesito. Para mí las imágenes son buenas.

Más agresivo, el defensor Elio García (de Soria) le preguntó al perito si alguna vez había ido al oculista. Ante la mirada de estupor del juez Marco Lupica Cristo y la risa apenas contenida del jurado, se produjo un diálogo desopilante.

-No, nunca fui -contestó Zapana.

-¿Qué edad tiene usted? -preguntó García, que usa anteojos.

-32.

-Somos de la misma edad. Nuestra generación tiene problemas de vista porque nos criamos mirando televisión y jugando videojuegos.

-No sé usted, mi hogar era muy humilde y no teníamos televisor -le contestó Zapana.

En ese punto Lupica Cristo consideró que era suficiente, llamó al orden al abogado y dio por cerrada «la conversación, porque esto no es un interrogatorio».


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