Una madre pelea por recuperar a sus hijos tras una fuerte historia de violencia en Neuquén

Sus hijos viven a la vuelta de su casa en Senillosa con una pareja que tiene su guarda y ella los puede ver algunos días en horario de atención al público, en una oficina pública. Es un proceso de revinculación ordenado por el juzgado de Familia que lleva seis meses. Sus evaluadoras, no le creen que es víctima de violencia y elaboraron un informe que incluyó los comentarios peyorativos del victimario, ya fallecido.

Por Shirley Herreros

«Mi hija no está sola: tiene padres, hermanos y familia; por qué le sacan a sus hijos», se pregunta Norma, la mamá de Romina M.C, una joven de 30 años que desde septiembre visita algunas horas a la semana a sus niñas y su bebé en el municipio, en horario de atención al público, aunque ellas viven a la vuelta de su casa, con una pareja que les tiene en guarda por orden judicial.

Romina está imputada por el asesinato de su esposo en agosto, excarcelada, en libertad ambulatoria en Senillosa. Para sus defensores fue un hecho de legítima defensa, en medio de un episodio violento tras años de golpizas y vejaciones por parte de su pareja, que murió el 19 de agosto en el patio delantero de la casa tras un incidente fatal en la cocina, donde siempre empezaban los golpes.

La fiscalía no acordó con esa hipótesis. Mientras se decide su situación penal, sus tres hijos están en guarda de una pareja que tenía amistad con el padre, porque Romina no tenía amigos propios en Senillosa.

La joven, de 30 años, teme que un informe preliminar adverso, donde insiste que se habla de las condiciones de adoptabilidad de su hijos, está dirigido a alejarla de sus niñas y el bebé. Agregó que a ella se le cortó la leche producto de la condición violenta en la que vivía. Su hijas tenían 4, 2 años y 6 meses cuando quedaron en guarda de terceros.

Norma vive en Buenos Aires, es la abuela materna de las niñas y tras dos años sin saber de ella, se enteró dónde estaba Romina los primeros días de septiembre. La última vez que su esposo Fabián la recuperó, en Buenos Aires, estaba en una iglesia, golpeada, en estado deplorable, describió, con sus dos niñas que eran bebés. Luego la pareja se volvió a juntar y no les volvió a ver. Ni a la niñas.

Lo padres de la joven llegaron a Senillosa por la intervención de una abogada jubilada que se enteró del caso por la noticia en el Diario RIO NEGRO, buscó a la mujer y le avisó. Los abuelos hicieron la presentación, también en la Defensoría Pública, por la tenencia de los tres niños, aunque Norma aclaró que «nosotros somos la segunda prioridad, ellas necesitan a su mamá, como siempre lo hicieron: nosotros las cuidamos, las protegimos y las rescatamos», sostuvo.

Romina y sus padres están alarmados porque el informe de la oficina de niñez de la comuna y un documento de septiembre de la Defensoría en el que se mencionaría la condición de adoptabilidad, explicaron.

Desde la Defensoría del fuero de Familia de Neuquén, se advirtió a Río Negro que la causa aún está en etapa de prueba y que no hay una decisión de la situación jurídica de los niños porque se trata de una medida «excepcional en favor de las niñeces». Y se negó con firmeza que hubiera un pedido de estado de adoptabilidad, como lo sostienen la madre, los abuelos y la abogada que accedió de la causa civil en proceso. Se indicó que en esta etapa, se buscó vigilar con todas las acciones del sistema «de corresponsabilidad».

«Yo no llamé a mis papás porque desde la oficina de la mujer de la municipalidad me dijeron que iba a perder a mis hijos. Firmé en el hospital la autorización para que los tuvieran estos vecinos amigos porque confiaba, estaba en shock y me decían que el matrimonio los cuidaría mientras yo pasaba por esto. Aún no sabía que era sospechosa y si mentí al principio (sobre cómo ocurrió el episodio que terminó en la muerte de su esposo) fue porque pensé que las iba a perder. A mis abogados le dije la verdad y cuando me dieron la libertad y fui a buscar a mis hijas, me dijeron que no podía» estar con ellas, reclamó Romina.

En su opinión, las operadoras que informan sobre el proceso de revinculación «nunca me creyeron ni me entendieron. Tienen el concepto de que soy una asesina, y yo estoy peleando por mis hijas. Cuando me venían a ver (el equipo municipal, porque desde el hospital había un alerta de bajo peso de su bebé de 6 meses), yo tenía miedo que él se enterara y me golpeara. Siempre fue a las entrevistas solo, yo no comía bien, no dormía, no tenía descanso, me golpeaba si no tenía la comida hecha o si sacaba de la plata de la luz para comprar las cosas de la casa. Me levantaba temprano y me acostaba tarde. Cuando en Buenos Aires lo denuncié, perdimos la casa, me fui a vivir con mis papás y él amenazó con matarlos. No podía pasar por eso otra vez», sostuvo.

Romina vive en Senillosa y habla sobre su historia porque cree que la justicia busca dar sus hijos en adopción a terceros. (foto Florencia Salto)

Norma sospecha del proceso de revinculación. Inicialmente la abuela también iba a las horas concedidas para la visita en la oficina pública, pero luego le dijeron que solo podría estar Romina. Conocieron un primer informe contrario a la restitución. «Nunca hubo una palabra de más en esas dos horas en la municipalidad, siempre contestamos con la verdad y pusieron lo que quisieron, en los cuatro meses jamás vi que ayudaran a mi hija, pero le cerraron todas las puertas. Yo hice preguntas, que a ellas les molestaban», se quejó Norma.

En la audiencia penal de fines de agosto en la que se le dio la libertad ambulatoria a Romina hasta definir su situación procesal, los defensores oficiales también cuestionaron el informe originado en Senillosa que se citaba al esposo fallecido, que entre otras frases despectivas, justificaba la ausencia de Romina en el área de niñez porque tenía «menos luces que él».

La intervención de una abogada especializada en familia


Alicia Martínez es abogada jubilada, especializada en familia y dijo que buscó acompañar a Romina porque la documentación que fue hallando en el proceso de acompañamiento, detallaba -en su opinión- de la falta de perspectiva de género en todas las actuaciones ocurridas desde que Romina logró la libertad ambulatoria.

Esta semana elevó incluso un informe al Tribunal Superior de Justicia en la que enfatizó el acento estigmatizande hacia la madre, con insistencia en que la mujer no fue escuchada por los tribunales, que se utiliza como base las descripciones del hombre violento que falleció, con una actitud discriminatoria hacia la joven, donde se enfatizan supuestas actitudes negligentes y se realzan situaciones domésticas que son calificadas como dificultades para maternar.


"Mi hija no está sola: tiene padres, hermanos y familia; por qué le sacan a sus hijos", se pregunta Norma, la mamá de Romina M.C, una joven de 30 años que desde septiembre visita algunas horas a la semana a sus niñas y su bebé en el municipio, en horario de atención al público, aunque ellas viven a la vuelta de su casa, con una pareja que les tiene en guarda por orden judicial.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora