Kicillof, “maestro de la angustia”



PANORAMA NACIONAL

El ministro de Economía Martín Guzmán se reunirá con la directora gerente de FMI Kristalina Georgieva el miércoles en Roma, en el marco de un seminario organizado por el papa Francisco. Alberto Fernández continúa esta semana su gira de “diplomacia financiera”, que incluye una visita con su ministro a Angela Merkel en Berlín. El Senado probablemente le de sanción esta semana a la ley para la renegociación de la deuda bajo legislación extranjera.

El Fondo estará aquí la segunda semana de febrero y el ministro prometió llevar para esos mismos días al Congreso su trabajo sobre la “sostenibilidad” de toda la deuda pública, lo que se interpreta como su plan económico. En la segunda semana de marzo se conocerá finalmente la oferta a los acreedores privados.

A fin de ese mes dará por cerrado el plazo de adhesión. Todo muy ordenado y profesional. Si no fuera por la incertidumbre acerca del pago de US$ 250 millones del bono BP21 de la provincia de Buenos Aires, que está en el umbral del default. Es un caso testigo para la Nación, que negocia su propia deuda con privados por más de US$ 100.000 millones.


La Provincia volvió a extender el viernes, hasta las 13 de mañana lunes, el plazo para aceptar la postergación del vencimiento de un tramo del título emitido por Daniel Scioli en 2011. De no obtener el 75% de adhesión entre los bonistas, el miércoles el bono caerá en default. En ese caso los acreedores podrían reclamar la “aceleración” de la deuda, es decir, el pago del total del bono, por US$ 750 millones. Eventualmente podría activarse una cláusula de “default cruzado”, por la que los acreedores asumen que el resto de la deuda de la provincia está en la misma situación. Nada que parezca intimidar a Axel Kicillof.


Ese miércoles, el presidente tiene en agenda una entrevista con el presidente Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo, en París, en busca de apoyo para la renegociación de la deuda. Macron no debería sorprenderse por nada de la Argentina.

Durante el gobierno de Macri, acordó con él el pago de US$ 245 millones por el juicio que la empresa Suez le ganó a la Nación en tribunales del Banco Mundial por la estatización en 2006 de su controlada Aguas Argentinas. Esa medida drástica había sido ordenada por Néstor Kirchner en respuesta a una amenaza de Suez de retirarse del negocio a raíz del congelamiento de las tarifas de agua en Buenos Aires, tras la caída de la convertibilidad.

En el medio, Kirchner se entrevistó con Jacques Chirac en París en busca de apoyo a las negociaciones para salir del default (de aquel default). Chirac le pidió a Kirchner por Suez. Y le dijo que el conflicto era una “piedra en el zapato” en la relación con la Argentina, según contaron los voceros del gobierno francés de entonces a la prensa argentina.


La negociación de Kicillof en la provincia de Buenos Aires es un caso testigo para la Nación, que renegocia su propia deuda con privados por más de US$ 100.000 millones.


La delegación argentina había insistido hasta poco antes con que Chirac no había objetado nada en relación a Suez. Debieron rectificar. De esa delegación formaba parte el entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Algo parecido volvimos a ver el viernes en el Vaticano. El presidente dio una versión de sus entrevistas con el papa Francisco y el cardenal Pietro Palorin que difería de la que comunicó la oficina de prensa de la Santa Sede en relación al proyecto de interrupción legal del embarazo.

Fernández dijo que el tema aborto no estuvo en ninguno de los dos encuentros. El Vaticano dijo que sí. Voceros del gobierno debieron rectificar al presidente. También él lo haría más tarde, al admitir que fue una inquietud planteada por Parolin.


El ministro Guzmán ha venido hablando de un trabajo en paralelo entre la Nación y la provincia. Pero en Economía abrieron un espacio a la duda: “Las paralelas no se tocan”.



En la jefatura de Gabinete insistieron en estas horas en que el presidente Fernández está “online” con Kicillof y que el gobernador no juega solo. El presidente no debería ignorar los planes para la deuda de la provincia. Ayer dijo desde Roma que Buenos Aires está en situación de “quebranto” y que el gobernador solo está pidiendo tiempo.

El ministro Guzmán ha venido hablando de un trabajo en paralelo entre la Nación y la principal provincia del país. Pero en Economía volvieron a abrir un espacio para la duda. “Las paralelas no se tocan. Axel es un maestro en el manejo de la angustia”, se escuchó el viernes allí.


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Kicillof, “maestro de la angustia”