Kielmasz aún es un «psicópata», pero «adaptado»
Lo concluyó el psiquiatra que lo examinó. Recomendó que tenga custodia en eventuales salidas.
ROCA
El psiquiatra Ricardo Risso presentó sus conclusiones en la pericia que realizó con Claudio Kielmasz, quien está detenido por el triple crimen de Cipolletti desde 1997 y pretende el beneficio de las salidas transitorias. Sostuvo que el condenado sigue siendo un psicópata, aunque todos estos años de encierro le sirvieron para aprender a controlar sus impulsos. Dijo que respeta las normas porque se las están imponiendo.
Y recomendó un control estricto sobre él, si es que le conceden las salidas.
«Es una aseveración clásica de la psiquiatría que los psicópatas son inadaptables. Contribuye a eso una bajísima tolerancia a la frustración y las postergaciones, una desconsideración extrema hacia los demás y la también típica dificultad mayor para internalizar normas éticas.
Por eso es tradicional decir que el psicópata no se adapta ni a la cárcel, ni al ejército, ni al monasterio, ni al club del barrio. En todas partes da muestras de su inadaptabilidad. No es exactamente eso lo que observamos acá. Su patobiografía nos muestra que antes era un inadaptado general, total y bestial. Pero debe admitirse un progreso en su evolución. Por lo menos en el difícil medio en el que ha vivido durante los últimos 17 años ha logrado buena adaptación, lo que significa simultáneamente que hay un grado de capacidad para incorporar reglas y normas», dice el informe.
Durante la entrevista, Kielmasz negó una vez más haber asesinado a María Emilia y a Paula González y a Verónica Villar. No aceptó responder cuando el perito le preguntó «cómo mató» a las jóvenes y luego cuestionó en un escrito ese interrogatorio, calificándolo como «una falta de ética profesional». Dijo estar dispuesto a reconocer «sólo mi verdadera participación» en el triple crimen pero que «no voy a cambiar mi libertad» por la confesión de «tres homicidios que no he cometido».
Esta pericia, si bien no es vinculante, le servirá al juez de Ejecución Juan Pablo Chirinos para resolver si le concede o le deniega las salidas transitorias e incluso la libertad condicional que viene reclamando Kielmasz desde hace varios años.
Risso advirtió que Kielmasz «ha incorporado la experiencia de anteriores examinaciones periciales» y que por eso cuida y selecciona lo que va a mostrar de sus pensamientos y sentimientos. «Es obvio que sabe de qué va a hablar y ha preparado su relato». También detectó en él «formas y grados de mendacidad».
«No debe esperarse que el sujeto deje de ser un psicópata», dice el médico, aunque reconoce que «este hombre, visto 17 años después, ha obtenido beneficios de esta rígida imposibilidad de seguir obteniendo lo que desea de manera rápida, directa y violenta. Ahora está dotado de más recursos, entre ellos, los adaptativos». Concluye: «como última opinión diré, en caso de que se decidiera autorizar alguna actividad extramuros, convendrá diseñar los márgenes de tiempo y espacio estrictamente y mantener custodia permanente».
Kielmasz fue sentenciado a reclusión perpetua el 5 de julio de 2001 por su participación en el triple crimen de Cipolletti. Según la Ley de Ejecución Penal, quedó en condiciones de pedir el beneficio de salidas transitorias transcurridos 15 años desde su detención, plazo que se venció en 2012.