“La campaña permanente y el desgobierno”

Redacción

Por Redacción

Apenas finalizada la elección de concejales de la ciudad de Neuquén, en el “Río Negro” on-line del 1/7/2013, bajo el título “Lamarca festejó y ya se proyecta para el 2015”, dice lo siguiente: “La candidata de Libres del Sur, Mercedes Lamarca, en medio de los festejos por la banca obtenida ratificó la proyección que había realizado durante la campaña de consolidarse como tercera fuerza política de la ciudad y ya comenzó a construir su candidatura a intendenta para el 2015”. Lo expuesto en el párrafo precedente es tan sólo un ejemplo del comportamiento de los políticos argentinos: apenas triunfan en una elección para un cargo determinado, nada nos dicen de todo aquello que van a realizar durante el transcurso del mandato –el cual obviamente aún no han asumido–, esto es, los proyectos, planes, y promesas de campaña que concretarán en el corto, mediano y largo plazo en que dure su función, sino que nos anuncian sin pudor que su objetivo es poner todos sus esfuerzos en lograr la próxima jerarquía en su impostergable carrera política. Nada me dicen de cuándo y cómo señalarán debidamente las calles; asfaltarán las sendas de ripio; mejorarán la iluminación de la ciudad; otorgarán especial preocupación a la escuela media, donde seis de cada diez alumnos que la inician desertan antes de concluir; instalarán salas de asistencia médica primaria, donde al menos se vacune a las personas de riesgo contra la gripe A, que ya contabiliza sus afectados en la provincia; mejorarán los hospitales; aliviarán la primer preocupación de la gente que los ha votado –la inseguridad y la violencia que desvela a los ciudadanos–; instrumentarán pequeños créditos para que la multitud de desempleados puedan instalar miniemprendimientos que los ayuden a sobrevivir; implementarán medidas para llevar los precios de productos y bienes de todo tipo a un nivel acorde con los magros salarios de aquellos que consiguen obtener un empleo o humillantes subsidios, así como los planes para incrementar el nivel educativo de los empleados en general ya que en el interior provincial el 60% carece de estudios secundarios… En suma, la efectiva realización de las responsabilidades que acaban de asumir al ser ungidos con la carga de mandantes de una población que, gobernante tras gobernante, sólo suma carencias y desesperanzas. Según mi modesto criterio, esa actitud de estar en permanente campaña política, de no comenzar jamás el ejercicio responsable de su rol día tras día, sino de centrar todas y cada una de sus acciones y preocupaciones a acceder al próximo escalón que le promete la función pública es factor determinante del atraso y deterioro de la nación. Ese desmesurado afán de poder que posterga resoluciones de gobierno que hacen al cargo para el cual apenas han sido elegidos, esta sensación de que los intereses políticos individuales es lo único relevante nos ha llevado a esta situación social casi terminal, sin trabajo genuino, sin salud ni educación, con el hombre de a pie sin esperanzas, donde sólo el amigo, pariente o afín, que acompañará fervorosamente al político al próximo logro, a su efímera gloria –todos partimos de este mundo–, tendrá una oportunidad, será incluido en el modelo y de no adherir a este único y excluyente objetivo formará parte de la larga cola de excluidos y marginales que habitan este desafortunado país. Héctor Luis Manchini DNI 7.779.947 – Zapala


Apenas finalizada la elección de concejales de la ciudad de Neuquén, en el “Río Negro” on-line del 1/7/2013, bajo el título “Lamarca festejó y ya se proyecta para el 2015”, dice lo siguiente: “La candidata de Libres del Sur, Mercedes Lamarca, en medio de los festejos por la banca obtenida ratificó la proyección que había realizado durante la campaña de consolidarse como tercera fuerza política de la ciudad y ya comenzó a construir su candidatura a intendenta para el 2015”. Lo expuesto en el párrafo precedente es tan sólo un ejemplo del comportamiento de los políticos argentinos: apenas triunfan en una elección para un cargo determinado, nada nos dicen de todo aquello que van a realizar durante el transcurso del mandato –el cual obviamente aún no han asumido–, esto es, los proyectos, planes, y promesas de campaña que concretarán en el corto, mediano y largo plazo en que dure su función, sino que nos anuncian sin pudor que su objetivo es poner todos sus esfuerzos en lograr la próxima jerarquía en su impostergable carrera política. Nada me dicen de cuándo y cómo señalarán debidamente las calles; asfaltarán las sendas de ripio; mejorarán la iluminación de la ciudad; otorgarán especial preocupación a la escuela media, donde seis de cada diez alumnos que la inician desertan antes de concluir; instalarán salas de asistencia médica primaria, donde al menos se vacune a las personas de riesgo contra la gripe A, que ya contabiliza sus afectados en la provincia; mejorarán los hospitales; aliviarán la primer preocupación de la gente que los ha votado –la inseguridad y la violencia que desvela a los ciudadanos–; instrumentarán pequeños créditos para que la multitud de desempleados puedan instalar miniemprendimientos que los ayuden a sobrevivir; implementarán medidas para llevar los precios de productos y bienes de todo tipo a un nivel acorde con los magros salarios de aquellos que consiguen obtener un empleo o humillantes subsidios, así como los planes para incrementar el nivel educativo de los empleados en general ya que en el interior provincial el 60% carece de estudios secundarios... En suma, la efectiva realización de las responsabilidades que acaban de asumir al ser ungidos con la carga de mandantes de una población que, gobernante tras gobernante, sólo suma carencias y desesperanzas. Según mi modesto criterio, esa actitud de estar en permanente campaña política, de no comenzar jamás el ejercicio responsable de su rol día tras día, sino de centrar todas y cada una de sus acciones y preocupaciones a acceder al próximo escalón que le promete la función pública es factor determinante del atraso y deterioro de la nación. Ese desmesurado afán de poder que posterga resoluciones de gobierno que hacen al cargo para el cual apenas han sido elegidos, esta sensación de que los intereses políticos individuales es lo único relevante nos ha llevado a esta situación social casi terminal, sin trabajo genuino, sin salud ni educación, con el hombre de a pie sin esperanzas, donde sólo el amigo, pariente o afín, que acompañará fervorosamente al político al próximo logro, a su efímera gloria –todos partimos de este mundo–, tendrá una oportunidad, será incluido en el modelo y de no adherir a este único y excluyente objetivo formará parte de la larga cola de excluidos y marginales que habitan este desafortunado país. Héctor Luis Manchini DNI 7.779.947 - Zapala

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