La centralidad de la industria en la pospandemia

El escenario actual representa un enorme desafío para el desarrollo futuro del país. Se impone la necesidad de repensar la economía nacional incorporando el avance del paradigma de la industria 4.0 y la nanotecnología en los procesos productivos.





Por S. Graciela Landriscini (*)

Saocom. El lanzamiento del satélite es un ícono del potencial científico y tecnológico de la eindustria nacional.

La pandemia COVID 19 en un mundo incierto y de acelerado cambio tecnológico, ha hecho retomar capacidades decisorias a los Estados. Repensar la industria en la inédita y compleja situación que enfrentamos como país y sociedad demanda reconocer lo estratégico de agregar valor a partir del conocimiento y el trabajo humano. Necesitamos para ello del aporte de la informática y las telecomunicaciones, dando curso a la biotecnología en el marco de la bioeconomía, y modernizando procesos en industrias manufactureras a partir del avance del paradigma de la industria 4.0, incluyendo la nanotecnología en los procesos productivos. También implica afectar recursos al crédito accesible, y otorgar prioridad al desarrollo de las tramas empresarias público-privadas que conforman la industria biofarmacéutica.

La pandemia COVID 19 en estos meses, ha generado el viraje del debate de política industrial a una nueva estrategia. Ella está orientada a un gran desafío de carácter complejo, sistémico y urgente como es el de generar en forma acelerada test de diagnósticos, vacunas y tratamientos para el nuevo coronavirus. De este modo se han impuesto prioridades que surgen de la centralidad de las decisiones públicas de impulsar investigaciones, alianzas, y proyectos que convocan a la industria biofármacéutica a desplegar recursos del conocimiento para resolver el drama de frenar la expansión de la pandemia. Con ese motivo se han conformado tanto en el país como en el mundo consorcios público-privados, y se generan redes de laboratorios y universidades en líneas de trabajo de la biofármaco. Se aceleran los tiempos por la necesidad de contar con vacunas y proteger a la humanidad, y se recupera el enfoque de la universalidad por sobre el del cliente y el mercado. Argentina se sube a esa lógica y coopera con sus recursos humanos y técnicos para aportar en este camino y en el tiempo y la velocidad que la realidad nos impone para salvar vidas.

Argentina. La industria nacional y su profunda inserción en la matriz productiva.

En la región patagónica la industria también brega por su lugar en el centro. INVAP SE da el ejemplo por estas horas, en asociación con centros de investigación, institutos y universidades con el lanzamiento del satélite SAOCOM 1B. Sus potentes desarrollos nos llenan de orgullo. A partir de sus proyectos se crean satélites y se diseñan radares; se han creado semiconductores, tomógrafos y reactores exportados al mundo. En sus experiencias se despliega conocimiento del más alto nivel en interacción con empresas de base tecnológica y se aporta a la soberanía tecnológica a partir del esfuerzo intelectual teórico y aplicado de hombres y mujeres convencidos del valor de la industria como motor del crecimiento económico y el desarrollo sustentable con patente argentina.

Se requiere una industria potente con un Estado presente, y un enlace virtuoso público-privado orientado al desarrollo en sectores básicos y avanzados.

Del mismo modo, las capacidades tecnológicas acumuladas en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, deben volver a inyectarse en la recuperación productiva nacional. Y junto con ello YPF Tecnología, debe hacer punta para el desarrollo de la energía renovable y no renovable que aporte al país para crecer de modo sustentable generando divisas que reduzcan la restricción externa. De modo sistémico y coordinado ello debe integrar empresas pequeñas y medianas, creativas, con innovación productiva y con la incorporación de jóvenes que egresan de las universidades argentinas, para volcar su conocimiento al tejido industrial aprovechando las capacidades que aporta la calificación del trabajo y la experiencia de distintas generaciones de profesionales. Son un orgullo nacional los desarrollos de ingeniería que aportan los nuevos proyectos en las universidades nacionales en materia de ciencia, tecnología e innovación, y también lo son los becarios y becarias de investigación que integran los equipos de trabajo.

Necesitamos una industria potente con un Estado presente, y un enlace virtuoso que conforme tramas institucionales público-privadas orientadas al desarrollo en sectores básicos y avanzados. En las actividades con base en los recursos naturales necesitamos superar el sesgo primario, crear valor y dejar atrás las fragilidades visibles en nuestros territorios por años de abandono de la industria a su suerte. Debemos superar los paradigmas centrados en la competitividad por precios y las políticas erráticas y dogmáticas del libre mercado, que dejaron en desuso gran parte de la capacidad instalada, y orientaron la inversión a lo financiero sin sustento en la economía real. Ellas implicaron la destrucción de las capacidades tecnológicas acumuladas en plantas fabriles y en miles de trabajadores expulsados del sistema productivo. Del mismo modo, paralizaron investigaciones a partir de recortes presupuestarios y la desinversión en equipamiento y desarrollos, mientras crecía la especulación y la fuga de divisas.

El desafío presente, impone el merecido homenaje a quienes fueron soñadores, mentores y gestores de la industria en la Argentina. Un grupo de hombres comprometidos con el quehacer industrial desde la academia y desde la política y la gestión, como Aldo Ferrer, Marcelo Diamand, Héctor Valle, Jorge Schvarzer, y Hugo Nochteff. Y desde el quehacer tecnológico y la región a dos grandes hombres como Conrado Varotto y Héctor Otheguy. Ellos, sus esfuerzos y logros, y sus discípulos y discípulas, continúan dando vida a innumerables proyectos de enorme valor material e intangible que nos llenan de orgullo, como patagónicos y argentinos.

La pospandemia requiere de la centralidad de la industria, del fortalecimiento de las capacitaciones y formaciones en bioingeniería, telecomunicaciones, biofármaco, y nanotecnología y de la reconversión a tecnologías limpias para enfrentar el cambio climático.

* Economista. Postgraduada en Desarrollo y Planificación. Diputada Nacional del Frente de Todos Río Negro*


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