La comunicación inclusiva
Carlos Ñanculeo *

Mucho se ha difundido respecto de la necesidad e importancia de utilizar determinadas expresiones que incluyan a ambos sexos; es decir, que aludan a mujeres y varones sin otorgar mayor relevancia a ninguno de los dos géneros. A esto se denomina lenguaje inclusivo de género.
Tampoco debemos olvidar que existen los sistemas de comunicación para personas con alguna discapacidad, tal como la lengua de señas para personas sordas y el sistema de lecto-escritura braille para personas ciegas.
Considero que tanto la lengua de señas como el braille deberían enseñarse obligatoriamente en todos los ámbitos institucionales públicos y, especialmente, a quienes nos desempeñamos en el Poder Judicial, organismo público en el que se dirimen distintos tipos de controversias y en las que es imprescindible que las personas con las discapacidades mencionadas tengan la posibilidad de acceder a documentos en sistema braille o participen de diálogos en lengua de señas.
No obstante, en el presente texto me voy a referir exclusivamente al lenguaje que habitualmente contribuye a la invisibilización de la mujer.
Esto no debería ser así ya que nuestro idioma es abundante en términos y permite distintas expresiones inclusivas.
Por ejemplo, la siguiente expresión: “los empleados de la Segunda Circunscripción del Poder Judicial que trabajaron durante el primer período de la pandemia”, podría expresarse de la siguiente forma: “quienes trabajaron durante el primer período de la pandemia”.
O “los jefes de Despacho deberán controlar que el personal cumpla con las directivas de sanidad correspondientes para no contagiar ni contagiarse del covid-19”. Esta expresión puede reemplazarse por la siguiente: “quienes detenten el cargo de jefe de Despacho deberán controlar que se cumpla con las directivas de sanidad correspondientes para no contagiar ni contagiarse del covid-19”.
Es decir, evitar cualquier expresión que contenga indicadores de un solo género.
Generalmente se utiliza el masculino por sobre el femenino y, aunque los conservadores del idioma aseguran que el término contiene a ambos, el vocablo destaca el masculino y oculta el femenino, demarcando así la hegemonía del hombre.
También se recomienda no utilizar el símbolo “@” o la barra para señalar las vocales a/o ni emplear la letra “e” y enunciar por ejemplo “todes” o “nosotres”, ya que nuestro idioma cuenta con profusos recursos lingüísticos que se pueden utilizar sin inconvenientes.
* Especialista en Trabajo Social Forense.