La Corte Suprema cambia

Por Redacción

En otras circunstancias, la muerte, en un período muy breve, de dos de los siete miembros de la Corte Suprema de Justicia –Carmen Argibay que falleció en mayo pasado y, hace un par de días, Enrique Petracchi– hubiera brindado al Poder Ejecutivo una oportunidad irresistible para reemplazarlos por juristas que le fueran afines pero, mal que le pese a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, tendrá que esperar algunos meses más hasta que se produzca una vacante. Desde que aprobó en el 2006 el Congreso una reforma, la Corte Suprema debería tener cinco integrantes, pero la tarea de reducir el número de miembros fue dejada en manos del tiempo, lo que molestó bastante a los interesados en “democratizar” cuanto antes la Justicia ya que el nonagenario Carlos Fayt y Petracchi, de 78 años, no sólo habían sobrevivido a la embestida del entonces presidente Néstor Kirchner contra “la mayoría automática” menemista sino que también, por haberse incorporado al tribunal antes de la reforma constitucional de 1994, no se vieron afectados por el límite de edad, de 75 años, que se fijó en dicha ocasión. En cambio, sí tendrá que respetarlo el juez más oficialista de todos, Eugenio Zaffaroni, el que se afirma decidido a no continuar en su cargo luego de celebrar su cumpleaños el 7 de enero del año próximo. Así, pues, al acercarse a su fin la gestión de Cristina, se ve frente a la posibilidad de que la Corte Suprema se aleje todavía más del “proyecto” político que cree encarnar. Si bien, en opinión de los familiarizados con la interna político-judicial, Petracchi –un jurista de trayectoria peronista elegido por el presidente Raúl Alfonsín, luego de negarse a aceptar el ofrecimiento de presidir la primera Corte Suprema de la democracia recuperada el candidato del JP al que derrotó en las elecciones de 1983, Ítalo Luder– siempre mantuvo cierta independencia, últimamente propendió a fallar a favor del gobierno de Cristina, como hizo en el caso de la ley de Medios, de suerte que su fallecimiento podría debilitar a la causa kirchnerista, aunque no tanto como el previsto alejamiento del juez Zaffaroni. Para reemplazar a Zaffaroni, ya se barajan los nombres de militantes notorios, entre ellos el de la procuradora Alejandra Gils Carbó, pero puesto que los postulados por el Poder Ejecutivo tendrán que contar con el aval de dos tercios de los senadores nacionales, sorprendería que el gobierno se arriesgara proponiendo a una candidata tan polémica, razón por la que el favorito para llenar el hueco previsto es el exministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, un oficialista considerado moderado. En todos los países en los que el orden político se inspiró en el de Estados Unidos, la conformación ideológica de la Corte Suprema suele reflejar el clima imperante en el pasado reciente. Es por lo tanto comprensible que un gobierno que está a punto de terminar su período en el poder quisiera prolongar su influencia ubicando a juristas que comparten sus preferencias en lugares desde los cuales podrían demorar los cambios que se avecinan o, de encontrarse en apuros funcionarios acusados de cometer delitos, darles siempre el beneficio de cualquier duda concebible pero, desgraciadamente para los kirchneristas, parecería que en esta oportunidad el tiempo les ha jugado en contra. Por cierto, el que un cambio tan importante como el supuesto por la designación de un nuevo miembro de la Corte Suprema esté por producirse en medio de una transición política que parece destinada a ser muy agitada ha de preocupar a un gobierno que tiene motivos de sobra para privilegiar su relación con el Poder Judicial. Ya se han ido los días en que le hubiera sido fácil ubicar a sus partidarios en la Corte; antes de poner fin las elecciones del 2011 al sueño de la “Cristina eterna”, se hablaba de una eventual candidatura del secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, pero tal y como están las cosas el gobierno tendrá que conformarse con alguien que no le sea abiertamente hostil. Mucho dependerá de lo que suceda en los próximos meses. De agravarse el estado de la economía u optar más oficialistas por incorporarse a las huestes de Sergio Massa, al gobierno no le será posible asegurar que en la Corte haya por lo menos un kirchnerista incondicional.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.196.592 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Martes 14 de octubre de 2014


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