La cría de codornices le da pelea a la crisis por la pandemia del covid-19

Carina Maldonado en China Muerta y Rigoberto Bastias en Neuquén aseguraron que si bien las ventas bajaron un poco, la gente sigue eligiendo estos huevos. Se comercializaban en las ferias. Hoy los productores hacen entrega en sus domicilios y ofrecen el servicio de reparto puerta a puerta.




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Es un producto de alto poder nutritivo. Se vende a un precio razonable, pero no es común conseguirlo en los comercios tradicionales.

Es un producto de alto poder nutritivo. Se vende a un precio razonable, pero no es común conseguirlo en los comercios tradicionales.

Carina Maldonado, desde su chacra en China Muerta inició hace dos años la crianza de dos parejas de codorniz. Fue por simple curiosidad. Con la ayuda de incubadoras hoy su plantel ya es de casi 100 aves. Actualmente es una de las pocas productoras de la región que se dedica a la cría de esta pequeña ave, cuyos huevos tienen un alto valor nutritivo pero que hoy cuestan conseguirlos en los comercios de la región. Carina es una de las integrantes de la feria de China Muerta.

“El huevo de codorniz era famoso en la casa de las abuelas. Sabíamos del valor nutritivo que tenía y empezamos con dos parejas”, contó Carina.
Sus aves está en una habitación que acondicionó como galpón. En su chacra tiene además frutales, pasturas y otros animales de corral. Junto a su marido cuida y lleva adelante las tareas en su chacra.

Las jaulas donde cría a las codornices japonesas (la raza más importante para producción de huevos) son de un metro de largo por 40 centímetros de alto. “Tiene un desnivel para que el huevo ruede y evita que lo pisen”, explicó.

Dos veces al año hace una desparasitación. “Es un ave resistente. si vos le das un lugar aireador, con buena luz, agua limpia y comederos no tenés casi problemas de enfermedades”, agregó.

Les da comer todos los días alimento balanceado para ponedoras y limpia con frecuencia las jaulas, los comederos, bebederos y todo el galpón en general.

Periódicamente recibe la visita del personal del Ente de Desarrollo Económico de Plottier (EDEP), que controla los aspectos relacionados con la sanidad de  su producción avícola.

Carina explicó que en el invierno “baja un poco la postura” y precisó que hoy recolecta alrededor de cinco docenas de huevos por día. En el verano el número asciende a diez docenas por jornada.

Sus productos ya son una marca registrada dentro de la feria. “La mayoría son clientes que ya consumen hace mucho tiempo”, reveló.
Actualmente con la pandemia dijo que reparte regularmente 20-30 docenas en distintos lugares de Plottier. “La gente los necesita. Alguno los vienen a buscar a mi casa”, contó. El valor de cada docena es de 80 pesos. 

El huevo se puede conservar un mes en un lugar oscuro y fresco. En el verano hay que guardarlo en la heladera. Se guarda en un blister plástico, con capacidad para una docena”, amplió. El tamaño de cada huevo apenas supera los 3 centímetros.

“Para incubar se mantiene a 37 grados y se coloca un vaso de agua para que tenga humedad. Dura unos 17 días el proceso”.

Carina reveló el secreto de la incubación de los huevos para sumar más aves.

Comenzó como un hobby, hoy es un negocio en expansión

“Era mi hobby. ahora ya estoy jubilado entonces tengo más tiempo para expandir el emprendimiento”, dijo Rigoberto Bastias, que hoy cuenta con alrededor de 800 codornices en un espacio que acondicionó en el barrio Unión de Mayo. Junto a Adrián Santoro, es uno de los dos grandes productores de la capital neuquina.
Bastias, antes de que comenzara la pandemia comercializaba sus productos en la feria del Parque Central. “Produzco 20-25 docenas por día. Siempre las vendo. Estoy hace mucho años y los clientes ya me conocen. En estos momentos generalmente vienen a comprar a casa”, destacó.
Con alegría mencionó que siempre tuvo clientela: “Hay gente que aparece y me dice  “sabés cuanto he buscado estos huevos”.
Los que más buscan los huevos de codorniz son adultos mayores pero también tiene demanda entre los jóvenes.
En cuanto al mantenimiento de las aves, contó que “el alimento es caro pero es muy poco lo que consume cada animal. Medio kilo de alimento por mes”.
Entre los insumos cuesta conseguir el envase de plástico para depositar los huevos de codorniz que no es como el clásico maples de cartón que se usa para los huevos de gallinas. El productor informó que los compra en Buenos Aires. A esto se suman los costos de calefacción en invierno y de luz.
Durante la charla, Bastias advirtió que aunque es un producto muy nutritivo no hay que dejar engañarse por su pequeño tamaño. “No es recomendable consumir más de dos por día”, marcó.


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