La crisis de Baszkir pone en riesgos varias obras
Una importante cantidad de casas, escuelas, centros de contención y otras obras se ven afectadas por la situación empresarial.
Construcción
Un total de 126 viviendas, un jardín, la ampliación de la Escuela Secundaria de Formación Agraria y del centro de contención del barrio Zatti, así como la profundización del canal Montenegro para evitar inundaciones en algunos barrios. Estas son las obras que en Viedma quedaron paralizadas luego que la provincia y el municipio rescindieron los contratos con la constructora Baskir, cuyo problema de desfinanciamiento afectó la continuidad de esas obras y dejó en la calla a unos 100 trabajadores. Además de cientos de familias que esperan desde hace años una solución habitacional.
Las viviendas son construidas con fondos nacionales en dos grupos: 78 por un lado a cargo del municipio y 48 por el otro que administra el IPPV. Estas últimas en un 90% de ejecución y las otras en un 65%, según estimaciones de la Uocra.
En tanto el canal Montenegro se encuentra en un 98%, el Galpón Amarillo en un 40, mientras que el jardín y la ESFA en un 30% 48 viviendas programa federal a cargo del IPPV para docentes y legislativos, el jardín 70 y la Esfa que no llegan al 30%, canal Montenegro en un 97 98% igual que el Galpón Amarillo otros 40 más.
Lo grave de esta paralización es que las viviendas, por ejemplo, en un estado avanzado de construcción corren el riesgo de ser ocupadas y en el peor de los casos dañadas, igual que las obras restantes, al margen del deterioro por el propio paso del tiempo. Y lo que es peor aún es que al ser rescindidos los contratos llevará un considerable tiempo burocrático reiniciar los trabajos. El secretario General de la Uocra, Damián Miller, estimó más de un año, teniendo en cuenta que hay que relevar lo que se construyó, hacer un proyecto, convocar a licitación y adjudicar “lo que implica un extenso proceso administrativo. Baskir pudo trasferir las obras antes y no llegar a esta instancia de paralizarlas”.
Detalló que hoy una de esas viviendas del plan federal tiene un costo de construcción de alrededor de 700 mil pesos con una superficie de 70 metros cuadrados. “El porcentaje de lo que ya invirtió el Estado en 100 viviendas totalizan 70 millones de pesos que ya se gastaron y son 130 casas. Entonces no nos podemos dar el lujo que eso se dañe o se pierda ese dinero del Estado que somos todos y los que deben pensar en proteger esa inversión son los funcionarios”, dijo el dirigente gremial.
Agregó que se espera que la Justicia resuelva y disponga si Baskir puede responder el daño provocado con sus propiedades porque según presentó en su momento para resultar adjudicatario de las obras “tenía una capacidad financiera de 150 millones de pesos, según lo que declaró entre patrimonio y maquinarias”.
En este sentido, Miller sostuvo que ésas son las cosas que tendría que tener en cuenta el Consejo de Obras Públicas a fin de determinar las capacidades financieras de las empresas para que, por lo menos, garanticen la ejecución de una obra.
“Se tendría que empezar a mirar desde ese punto de vista y que las empresas accedan a obras de acuerdo a la capacidad de ahorro que tengan porque, en definitiva, terminan sin pagar nada ni arriesgar el patrimonio que dijeron tener que sólo les valió para presentarse y ganar licitaciones. Perjudican la inversión del Estado y a la gente que necesita trabajo, vivienda y mejor calidad de vida”.
DeViedma