La dimensión humana del deportista profesional
MARCELO ANTONIO ANGRIMAN (*)
Hoy se habla de personas que trabajan en lugar de trabajadores. De personas con discapacidad en lugar de discapacitados. De personas que leen en lugar de lectores. Puede parecer redundante, mas el énfasis está puesto, ante todo, en el hombre o en la mujer por encima de su condición, tarea u ocupación. De tal modo, la dimensión humana ha sido devuelta al centro de la escena. De ello habló el papa Francisco cuando reunió en la Sala Clementina del Vaticano a los jugadores de las selecciones de fútbol de Argentina y de Italia. En dicha oportunidad Bergoglio dijo: “Antes que campeones, ustedes son hombres, personas humanas, con sus cosas buenas y defectos, con sus corazones y sus ideas, sus aspiraciones y problemas. Y entonces, aunque sean personajes, sigan siendo hombres, en el deporte y en la vida. Hombres, portadores de humanidad”. Aunque muchos deportistas son estrellas que ganan fortunas, el sumo pontífice llevó la charla a un ámbito intimista, apuntando en todo momento al ser humano: “Con su conducta, con su juego, con sus valores, hacen bien, la gente los mira, aprovechen para sembrar el bien… Ustedes son referencia para tantos jóvenes y modelo de valores encarnados en la vida. Ustedes son ejemplo, son referentes. Yo tengo confianza en todo el bien que podrán hacer entre la muchachada”. Luego llamó a no abandonar la condición de amateur, al sostener: “Un deportista, aun siendo profesional, cuando cultiva esta dimensión de ‘diletante’ hace bien a la sociedad, construye el bien común a partir de los valores de la gratuidad, la camaradería y la belleza… Les pido que vivan el deporte como don de Dios, una oportunidad para hacer fructificar sus talentos, pero también una responsabilidad”. Seguramente varios jugadores habrán pensado en sus orígenes, en sus ganas de jugar por jugar y de emular a otros que, como hoy ellos, brillaban en el firmamento deportivo. Otros habrán pensado en aquellos ídolos que hoy deambulan por páginas policiales y programas pasatistas, deglutidos como personas por la misma maquinaria que ayer se encargó de construir su figura. Por ello el purpurado no cejó en promover la actitud amateur (del que ama lo que hace) entre los futbolistas, pues “cuando los equipos van por este camino –explicó– el estadio se enriquece humanamente, desaparece la violencia y vuelven a verse las familias en las tribunas”. Los dichos de Francisco pueden aparecer como ingenuamente esperanzadores, en un mundo deportivo mercantilizado y muchas veces preso de la violencia. Mas, es un punto de partida predisponente para que los actores dimensionen su propia condición y la de quienes siguen atentamente sus pasos. Escuelas del encuentro En ese contexto, Lionel Messi obsequió al primado un olivo –imagen de las escuelas del encuentro– que fue plantado simbólicamente por Luigi Buffon y Javier Mascherano antes del inicio del partido amistoso. Las escuelas del encuentro, también llamadas “scholas ocurrentes”, constituyen una red internacional de centros educativos que se ha puesto en marcha con el impulso del papa Francisco para fomentar en las escuelas una cultura que facilite el encuentro entre las personas de diferentes lugares del mundo y la protección del medioambiente y para realzar el valor de la cooperación por encima de la competencia. Este proyecto que ha puesto en marcha la Pontificia Academia de las Ciencias se inspira en otras iniciativas parecidas que el arzobispo Bergoglio había impulsado en Buenos Aires. Los capitanes de las selecciones argentina e italiana inscribieron los primeros centros educativos. A esta nueva red sin ánimo de lucro puede sumarse todo tipo de centros educativos que quieran compartir el ideario. (www.scholasoccurrentes.org). La iniciativa puede aparecer un tanto idílica, pero no parece vano que se emita un mensaje destinado a reencontrar valores perdidos. La cercanía del papa Francisco ha animado a los futbolistas a ofrecer su apoyo para lanzar esta nueva plataforma en la que los organizadores esperan integrar a miles de escuelas de todo el mundo. El encuentro, al que también asistieron cincuenta y cinco dirigentes de la AFA –en una muestra más de excesos y favores a los que nos tiene acostumbrados su dirigencia–, tuvo en su mensaje una cuota importante de providencialidad. Un recordatorio oportuno para que los deportistas profesionales no pierdan el rumbo y adviertan, durante su corta vida profesional, en cuánto pueden ayudar a los demás. (*) Abogado. Profesor nacional de Educación Física marceloangriman@ciudad.com.ar