La educación, entre dos fuegos

Para negociar, a los españoles no les interesa hablar de ningún yacimiento, sólo quieren participar en Vaca Muerta.

Por Redacción

HÉCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar

El conflicto docente entra en su tercera semana sin miras de solución. El gremio, que ha adoptado de entrada una medida inflexible, no parece inclinado a ceder a pesar de que sus adherentes resintieron los descuentos y el gobierno, acaso convencido de que por ahora el costo político de la parálisis educativa carga en la cuenta del sindicalismo, no termina de asumir cabalmente su responsabilidad de asegurar el dictado de clases. En denuncias públicas, ATEN ha puesto el acento en los problemas edilicios o de personal que afectan a muchas escuelas por la imprevisión del gobierno como si estos problemas, que existen y se reiteran todos los años, fueran uno de los ejes principales de la crisis educativa. En realidad, por patético que parezca, Neuquén es una provincia con relativamente buena infraestructura escolar y baja calidad educativa. Este cuadro tiene que ver con el hecho de que, en general, los gobiernos han estado más atentos a los eventuales réditos políticos que a un compromiso serio con la educación. Pero también se debe en buena medida a la ceguera de algunos dirigentes de ATEN, que se rasgan las vestiduras por la educación pública pero en los hechos han sido funcionales a su parcial destrucción. Se quejan de que el gobierno subsidia la educación privada, pero no ven que sus actos contribuyen a que los padres deserten de la educación pública para asegurar la formación sin sobresaltos de sus hijos. El gremio, que parece haber elevado la asamblea a la categoría de bien absoluto, puede ser muy democrático en la forma en que toma internamente sus decisiones, pero hacia afuera ha resultado muchas veces lo contrario, en la medida en que se ha desentendido de las consecuencias negativas para el conjunto. Así las cosas el gobierno, convencido de que ATEN “no quiere diálogo sino imponer su exigencia de aumento”, ha optado por jugar a su desgaste. En las filas oficiales aclaran que el conflicto “es con ATEN, no con los maestros”, y destacan que hay una caída importante en la adhesión a los paros. “Hoy (por el viernes) el conflicto en el interior no se sintió. La adhesión fue de entre el 10 y el 12% o, dicho en términos positivos, la asistencia rondó el 85 o el 90%”, explica y se entusiasma un hombre cercano a Sapag. Para el gobierno ATEN perdió la fuerza con los descuentos que, según dice, “afectaron al comienzo de las medidas de fuerza a unos 7.000 maestros”. Luego a unos 5.000 y en las últimas mediciones “apenas a 3.000”. Asegura que las escuelas “más duras” son las de Neuquén capital, que el conflicto está muy politizado y que a la marcha del jueves, cuya asistencia el gremio estimó en unas 6.000 personas, en realidad fueron “no más de 1.000”. Aunque el hombre reitera que el diálogo está abierto, sugiere que no hay forma de acordar nada porque los sindicalistas “sólo quieren oír del aumento del 35%” y, cuando se les dice que la provincia no tiene plata, “replican que le pidamos el dinero a Nación”. El gobernador estuvo el viernes con el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y salió convencido de que plata no habrá. “La cosa está muy complicada, no habrá una ayuda extraordinaria para solucionar el conflicto docente que aqueja a varias provincias porque las autoridades nacionales saben que quedaría para siempre”, dijo la fuente. Cuando se le preguntó por la consulta popular con que amenazó Sapag en la Legislatura, contestó que “se está estudiando detenidamente para no ir por el carril que afecta el derecho de huelga sino por el que refuerza la idea de la educación como derecho”. En todo caso, advirtió, “se establecerá un piso mínimo de días de clase”. Sostuvo que el gobierno se moverá sin prisa: “No queremos ser los que tiremos de la cuerda, si ellos bajan los decibeles nosotros también los bajaremos”. Un perro muy caro El hombre, que tiene su despacho cerca de Sapag, explicó que en noviembre pasado el titular de YPF, Miguel Galuccio, le confió al gobernador que estaba preocupado por las inversiones necesarias para que la petrolera termine de despegar y haga realidad la mentada “soberanía energética”. En ese encuentro ambos coincidieron en que el problema era cómo afrontar la deuda con Repsol. La empresa española tiene múltiples nexos con multinacionales y es frecuente en contactos en procura de inversiones que se plantee la necesidad de arreglar con la firma española. El otro problema del que se habló es que el Tribunal de Tasaciones de la Nación tiene un plazo de dos años para fijar el monto de la indemnización y ya se consumió uno. Si no hay acuerdo de partes, habrá que pagar lo que fije el tribunal. La necesidad de encontrar una salida y la ausencia de fondos obligó a los funcionarios implicados a aguzar el ingenio. Para graficarlo Sapag habría apelado al cuento del hombre que quería vender el perro en un millón de dólares. Los amigos le dijeron que estaba loco, pero a los pocos días volvió y dijo: “Ya lo vendí”. “¿En cuánto?”, le preguntaron, cargados de ironía los amigos. “En un millón de dólares”, replicó triunfal el dueño del perro. Y enseguida aclaró: “Lo cambié por dos gatos de 500.000 dólares cada uno”. La anécdota hace a la astucia con que se está manejando el tema. Si no hay plata habrá gatos o vacas. ¿Por qué no un pedazo de Vaca Muerta? “Con todo, todavía no se puede ser demasiado optimista, las conversaciones van lentas, pero están”, confió. Reveló que los españoles aceptaron la posibilidad de cobrar en yacimientos, pero que no quieren oír hablar de los de Chubut, Tierra del Fuego, Salta o Santa Cruz, sólo les interesa la ‘vaca’ neuquina. “Si esto se arregla –remató–, será muy bueno para el país y sobre todo para Neuquén”.