La endometriosis puede erradicarse sin cirugía
Aunque muchas no lo saben, entre un 6 y un 10% de las mujeres padecen endometriosis. Esto es, la presencia del endometrio (epitelio que reviste el interior del útero) fuera del útero, principalmente en la cavidad pelviana o en los ovarios. Esto genera procesos inflamatorios y adherencias que terminan afectando la fertilidad. Generalmente produce menstruaciones dolorosas, y también dolor en las relaciones sexuales, “pero a veces no da síntomas y se llega al diagnóstico a partir de la dificultad en lograr el embarazo”, señala el doctor Claudio Chillik, médico obstetra, especialista en reproducción humana y presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva. El endometrio es la parte interna del útero que crece todos los meses para recibir el óvulo fecundado y se pierde con la menstruación. Sin embargo, en algunas mujeres el tejido no llega a desprenderse del todo y se adhiere a otros órganos. Los lugares más comunes son los ovarios, entre el útero y la vejiga y entre la vejiga y el intestino. Es infrecuente que degenere en un tumor maligno, pero sí puede causar problemas intestinales en el sistema urinario. Y a veces provoca dolores incapacitantes.
Es posible curarla
Esta enfermedad es responsable del 40 a 50% de los casos de infertilidad. Aunque cuando es leve, no afecta la capacidad de embarazo, e incluso pueden padecerla mujeres que han tenido hijos. Se ha comprobado que existe cierta predisposición genética a desarrollar esta enfermedad, ya que es más frecuente en algunas familias. También hay teorías que hablan de una menstruación retrógrada, ya que el tejido, en lugar de ser eliminado, vuelve a caer dentro de la pelvis. Como está íntimamente ligada a la menstruación, en los casos en que no la hay puede curarse o mejorar enormemente. Por ejemplo durante los embarazos, o con la toma de anticonceptivos que inhiben la ovulación. Sin embargo, la única manera de detectar fehacientemente la endometriosis, y al mismo tiempo extirparla es mediante una laparoscopía. Se trata de un procedimiento ambulatorio y no invasivo, pero que requiere anestesia local, o más comúnmente general. Consiste en introducir una delgada cánula con fibras ópticas que permiten visualizar y al mismo tiempo cortar las adherencias. Actualmente se utiliza una técnica llamada THL (transhidrolaparoscopia) que se introduce por vía vaginal y permite hacer el diagnóstico y el tratamiento en una misma intervención. Si la técnica de extracción de los quistes es minuciosa, no altera en absoluto la capacidad reproductiva de los ovarios, y puede lograrse el embarazo al término de un año de efectuada la intervención, ya sea en forma natural o mediante técnicas de reproducción asistida.
Gabriela Ensinck
Identikit
• Es el crecimiento de tejido endometrial fuera del útero
• Puede provocar dolor durante la menstruación y en las relaciones sexuales
• Es una de las principales causas de infertilidad
– Puede mejorar mediante la toma de anticonceptivos que inhiben la ovulació • La laparoscopía es la única técnica que permite hacer un diagnóstico precis • Este procedimiento ambulatorio y mínimamente invasivo permite a su vez extirpar el tejido saliente.
Aunque muchas no lo saben, entre un 6 y un 10% de las mujeres padecen endometriosis. Esto es, la presencia del endometrio (epitelio que reviste el interior del útero) fuera del útero, principalmente en la cavidad pelviana o en los ovarios. Esto genera procesos inflamatorios y adherencias que terminan afectando la fertilidad. Generalmente produce menstruaciones dolorosas, y también dolor en las relaciones sexuales, “pero a veces no da síntomas y se llega al diagnóstico a partir de la dificultad en lograr el embarazo”, señala el doctor Claudio Chillik, médico obstetra, especialista en reproducción humana y presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva. El endometrio es la parte interna del útero que crece todos los meses para recibir el óvulo fecundado y se pierde con la menstruación. Sin embargo, en algunas mujeres el tejido no llega a desprenderse del todo y se adhiere a otros órganos. Los lugares más comunes son los ovarios, entre el útero y la vejiga y entre la vejiga y el intestino. Es infrecuente que degenere en un tumor maligno, pero sí puede causar problemas intestinales en el sistema urinario. Y a veces provoca dolores incapacitantes.
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