La esperanza de los progresistas



Aunque entienden que la candidatura de la autoproclamada progresista Margarita Stolbizer es meramente testimonial, ya que a su juicio la líder de la agrupación personalista que se llama Generación para un Encuentro Nacional (GEN) carece de posibilidades reales, los estrategas de los tres presidenciables mejor posicionados saben que podría incidir en el resultado electoral al privar de votos a aquel que, en términos políticos por lo menos, más se le parece. Por basarse el prestigio de Stolbizer en su voluntad de oponerse frontalmente al kirchnerismo, el menos perjudicado por su participación en la carrera presidencial será Daniel Scioli; desde el punto de vista del gobernador bonaerense, su comprovinciana se ha hecho funcional al movimiento que se aglutinó en torno al matrimonio santacruceño que se ha propuesto heredar. Otro presidenciable bonaerense, el exintendente de Tigre Sergio Massa, podría perder algunos votos a causa del atractivo de la oferta de Stolbizer, pero el que tiene más motivos para preocuparse por su decisión de competir en la carrera hacia la Casa Rosada es con toda seguridad Mauricio Macri, que se sabe débil en la provincia de Buenos Aires y esperaba contar con el apoyo decidido del aparato radical en el distrito más importante del país. Para asegurárselo, le sería forzoso reconciliarse con los muchos radicales que se creen tan progresistas, es decir tan centroizquierdistas, como el que más, pero sucede que Stolbizer y sus acompañantes están resueltos a frustrar sus esfuerzos en tal sentido, recordándole que la capital federal dista de ser un bastión de “decencia e igualdad”. Parecería que, para los simpatizantes de la alianza encabezada por Stolbizer, personas como Julio Cobos, Hermes Binner, Martín Lousteau, Dante Caputo, Beatriz Sarlo y Victoria Donda, sería mejor que el peronismo siguiera dominando la política nacional por algunos años más de lo que sería permitir que un “derechista” tan repudiable como Macri se acercara a la Casa Rosada. Es evidente que lo consideran más peligroso que Scioli o Massa, razón por la que en el lanzamiento formal de la candidatura de Stolbizer, tanto ella como los demás oradores se ensañaron con el líder radical Ernesto Sanz por no permanecer fiel a “las banderas del progresismo”, además de acusar a Scioli y Macri de haber “consolidado la pobreza”, desastre que, claro está, se suponen plenamente capaces de revertir. Si la Argentina fuera otro país, los “progresistas” militarían en el ala izquierdista de un partido socialdemócrata liderado por “pragmáticos” que serían periódicamente denunciados por su voluntad supina de tomar en cuenta los límites impuestos por las circunstancias, pero, por desgracia, aquí han fracasado todos los intentos, de los que el supuesto por Unen fue el más reciente, de construir un “espacio” de tal tipo. A través de los años, el peronismo se las ha arreglado para seducir a los interesados en el poder necesario para hacer algo más que hablar de los cambios que suponen imprescindibles, fagocitando así a una larga serie de agrupaciones a primera vista promisorias. La diputada Elisa Carrió, el senador Sanz y otros decidieron pactar con el Pro de Macri porque creían que al país le convendría poner fin a la prolongada hegemonía peronista aun cuando tuvieran que resignarse a una etapa de gobierno centroderechista, ya que brindaría a la izquierda moderada democrática, o sea al progresismo, una oportunidad para dejar de ser un mero movimiento de opinión, a veces convincente pero casi siempre impotente. Asimismo, se dieron cuenta de que, en la Argentina, los únicos beneficiados por la cruzada retórica contra “el neoliberalismo” de quienes se enorgullecen de su compromiso con el progresismo han sido aquellos corruptos inescrupulosos que, bajo el pretexto de recuperar la soberanía popular, han aumentado el poder económico del Estado con miras a aprovecharlo para amasar grandes fortunas personales. Puede que un gobierno auténticamente progresista lograra poner fin a la estafa así supuesta, pero no le sería dado intentarlo hasta que la economía nacional haya salido de una crisis económica que parece destinada a agravarse mucho en los meses próximos, lo que crearía una situación que Stolbizer y compañía no estarían en condiciones de manejar.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.196.592 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA Sábado 11 de abril de 2015


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