La gestión conversada

Weretilneck y gremios discuten salarios. La vacilación nacional acarrea impaciencia y preocupación.

Redacción

Por Redacción

Promesas y diálogos. Respuestas demasiado básicas pero, por cierto, acordes con el extraño tiempo que hoy les toca a los gobernantes. La discusión salarial obliga a un poco de precisión. Río Negro abrió con un alza del 19% ofrecida a UPCN y llegó al 25% con la Unter. La ministra Mónica Silva tiene las coordenadas: el número puede subir si se acentúan el esquema de progresividad y la diferenciación entre las escalas. UPCN tendrá el miércoles una mejor oferta, pero vale aclarar que este sector sumará con el pago total de la antigüedad –que debía completarse en diciembre– y proyecta otro 4 a 5%. Así, en la semana, la propuesta rondará el 26 ó 27%. Igualmente, el gobernador está enfocado en la Unter. Quiere cerrar ese acuerdo este mes y así garantizarse el inicio de las clases. No conoce la protesta social y no quiere conocerla este año. Por eso, interviene en bretes ajenos cuando pueden llegar como conflictos a su despacho. Intervino en el entendimiento entre los productores y los gremios frutícolas, apartando esa protesta del ya enfadado cuadro por la falta de rentabilidad en las chacras. Allí la suba pactada fue el 28%. Esta pauta expone el pensar gubernamental: ¿Weretilneck puede avalar esa alza privada y después renegar de ella en su terreno? Posiblemente no. Transmiten argumentos válidos –como que la suba media del año pasado del 35% superó el nivel inflacionario– pero el límite está en la estrechez por los desvaríos previos. Las partidas de personal del 2015 crecieron el 47% en un año, a pesar de que el gobierno sólo admite un 40%. Ambos guarismos son temerarios. Subordinado a esa creciente obligación salarial, el Estado pende de los fluctuantes recursos y, en todo caso, de la posibilidad de endeudamiento. La administración ofrece un proceso extraño. Minimiza por momentos la presente fragilidad y luego pasa a la sobreactuación, pues el dramatismo lo favorece en la negociación con los gremios. La Nación tiene su dualidad con Río Negro. ¿Hay información o desgaste en los inquietantes relatos de las finanzas rionegrinas? Ambos. Saben de esa endeblez y también renuevan desconfianza por el proceder de Weretilneck. No logran consolidar un lazo auténtico a pesar de aquella afectiva reunión en Casa Rosada con el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro del Interior Rogelio Frigerio. Le temen a su escurridizo estilo. En cambio, otro partícipe del encuentro con Peña y Frigerio, Miguel Pichetto, fortalece todo vínculo con el macrismo. Se sabe que milita en el Senado por la colaboración, pero también actúa en igual sentido con el gobernador. Crecen las llamadas y consultas entre ellos, circunscriptas –hasta ahora– a la interrelación de Río Negro con Nación. Hay fallas en esa concordancia. Ya pasaron casi dos meses y la disposición federal sigue confinada a la recepción y la promesa. No es poco, pero será insuficiente en un muy corto plazo. La inacción mutará en frustración y fastidio de los intendentes. Por caso, el barilochense Gustavo Gennuso se impacienta porque no llegan los diez millones en ATN prometidos hace un mes y aún no existe ninguna designación de las delegaciones. Las constructoras –siempre silenciadas– aparecieron con sus urgencias. Si sigue ese vaho de irresolución el más dañado será el diputado Sergio Wisky, el incansable y voluntarioso enlace con Nación. El poder macrista seduce a otro peronista rionegrino. El intendente Martín Soria volvió esta semana a Interior. El roquense recibió más promesas y la contraparte pretendida consistía en la contribución parlamentaria de su hermana, la diputada María Emilia Soria. El oficialismo la contaba entre los que dejaban la bancada del FpV. Tenían elementos. Ella participó en la reunión, pero se volvió –por ahora– al bloque de origen. El macrismo cayó en otra relación resbaladiza. En el justicialismo sí que ya no hay disimulos. Ayer Soria conformó la Liga de Concejales, que conducirá la viedmense Evelyn Rousiot, y reunió a cuatro legisladores (Nicolás Rochas, Marta Bizzotto, Luis Albrieu y Alejandro Ramos Mejía) y dos diputados (María Emilia Soria y Silvia Horne). Nada casual. El día previo, en Godoy, despuntó un público antagonismo a Soria cuando se juntaron ocho intendentes planteando una corriente de diálogo y acuerdos con el gobierno provincial, empezando por los convenios escolares. Eso constituía una irreverencia para Soria, pero la movida llegó a una comunicación con Weretilneck para una audiencia. El llamado lo efectuó el intendente de Pomona, Miguel Jara. Así, los jefes comunales salen a moverse juntos y lo hacen por afuera de la Liga que preside Soria. Emergió otra Liga. Estas movidas encajan en un realineamiento del PJ iniciado cuando parte del pichettismo se excluyó de acompañar a Soria en la conducción partidaria. En Godoy estuvieron cinco diputados: el presidente del bloque, Alejandro Marinao, Ariel Rivero, Mario Sabbatella, Raúl Martínez y María Maldonado. Allí se acordó revitalizar el sector y no obstruir la gestión de Weretilneck, emulando la actitud cooperante del senador en Nación. Nada más opuesto al plan belicoso que Soria promueve y ejercita desde el mando del PJ y sus legisladores. El justicialismo vuelve con sus discordias pasadas y deja atrás inútiles juramentos y charlas.

adrián pecollo adrianpecollo@rionegro.com.ar

panorama de río negro


Promesas y diálogos. Respuestas demasiado básicas pero, por cierto, acordes con el extraño tiempo que hoy les toca a los gobernantes. La discusión salarial obliga a un poco de precisión. Río Negro abrió con un alza del 19% ofrecida a UPCN y llegó al 25% con la Unter. La ministra Mónica Silva tiene las coordenadas: el número puede subir si se acentúan el esquema de progresividad y la diferenciación entre las escalas. UPCN tendrá el miércoles una mejor oferta, pero vale aclarar que este sector sumará con el pago total de la antigüedad –que debía completarse en diciembre– y proyecta otro 4 a 5%. Así, en la semana, la propuesta rondará el 26 ó 27%. Igualmente, el gobernador está enfocado en la Unter. Quiere cerrar ese acuerdo este mes y así garantizarse el inicio de las clases. No conoce la protesta social y no quiere conocerla este año. Por eso, interviene en bretes ajenos cuando pueden llegar como conflictos a su despacho. Intervino en el entendimiento entre los productores y los gremios frutícolas, apartando esa protesta del ya enfadado cuadro por la falta de rentabilidad en las chacras. Allí la suba pactada fue el 28%. Esta pauta expone el pensar gubernamental: ¿Weretilneck puede avalar esa alza privada y después renegar de ella en su terreno? Posiblemente no. Transmiten argumentos válidos –como que la suba media del año pasado del 35% superó el nivel inflacionario– pero el límite está en la estrechez por los desvaríos previos. Las partidas de personal del 2015 crecieron el 47% en un año, a pesar de que el gobierno sólo admite un 40%. Ambos guarismos son temerarios. Subordinado a esa creciente obligación salarial, el Estado pende de los fluctuantes recursos y, en todo caso, de la posibilidad de endeudamiento. La administración ofrece un proceso extraño. Minimiza por momentos la presente fragilidad y luego pasa a la sobreactuación, pues el dramatismo lo favorece en la negociación con los gremios. La Nación tiene su dualidad con Río Negro. ¿Hay información o desgaste en los inquietantes relatos de las finanzas rionegrinas? Ambos. Saben de esa endeblez y también renuevan desconfianza por el proceder de Weretilneck. No logran consolidar un lazo auténtico a pesar de aquella afectiva reunión en Casa Rosada con el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro del Interior Rogelio Frigerio. Le temen a su escurridizo estilo. En cambio, otro partícipe del encuentro con Peña y Frigerio, Miguel Pichetto, fortalece todo vínculo con el macrismo. Se sabe que milita en el Senado por la colaboración, pero también actúa en igual sentido con el gobernador. Crecen las llamadas y consultas entre ellos, circunscriptas –hasta ahora– a la interrelación de Río Negro con Nación. Hay fallas en esa concordancia. Ya pasaron casi dos meses y la disposición federal sigue confinada a la recepción y la promesa. No es poco, pero será insuficiente en un muy corto plazo. La inacción mutará en frustración y fastidio de los intendentes. Por caso, el barilochense Gustavo Gennuso se impacienta porque no llegan los diez millones en ATN prometidos hace un mes y aún no existe ninguna designación de las delegaciones. Las constructoras –siempre silenciadas– aparecieron con sus urgencias. Si sigue ese vaho de irresolución el más dañado será el diputado Sergio Wisky, el incansable y voluntarioso enlace con Nación. El poder macrista seduce a otro peronista rionegrino. El intendente Martín Soria volvió esta semana a Interior. El roquense recibió más promesas y la contraparte pretendida consistía en la contribución parlamentaria de su hermana, la diputada María Emilia Soria. El oficialismo la contaba entre los que dejaban la bancada del FpV. Tenían elementos. Ella participó en la reunión, pero se volvió –por ahora– al bloque de origen. El macrismo cayó en otra relación resbaladiza. En el justicialismo sí que ya no hay disimulos. Ayer Soria conformó la Liga de Concejales, que conducirá la viedmense Evelyn Rousiot, y reunió a cuatro legisladores (Nicolás Rochas, Marta Bizzotto, Luis Albrieu y Alejandro Ramos Mejía) y dos diputados (María Emilia Soria y Silvia Horne). Nada casual. El día previo, en Godoy, despuntó un público antagonismo a Soria cuando se juntaron ocho intendentes planteando una corriente de diálogo y acuerdos con el gobierno provincial, empezando por los convenios escolares. Eso constituía una irreverencia para Soria, pero la movida llegó a una comunicación con Weretilneck para una audiencia. El llamado lo efectuó el intendente de Pomona, Miguel Jara. Así, los jefes comunales salen a moverse juntos y lo hacen por afuera de la Liga que preside Soria. Emergió otra Liga. Estas movidas encajan en un realineamiento del PJ iniciado cuando parte del pichettismo se excluyó de acompañar a Soria en la conducción partidaria. En Godoy estuvieron cinco diputados: el presidente del bloque, Alejandro Marinao, Ariel Rivero, Mario Sabbatella, Raúl Martínez y María Maldonado. Allí se acordó revitalizar el sector y no obstruir la gestión de Weretilneck, emulando la actitud cooperante del senador en Nación. Nada más opuesto al plan belicoso que Soria promueve y ejercita desde el mando del PJ y sus legisladores. El justicialismo vuelve con sus discordias pasadas y deja atrás inútiles juramentos y charlas.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora