La historia del gran mural de la Casa Museo Gregorio Álvarez

La obra diseñada por Liliana Montes Le Fort fue llevada a cabo por miembros del colegio de arquitectos e incluyó esculturas de Sock Raffo. “Río Negro” hablo con el artista para conocer más.



El mural que embellece el patio de la Casa Museo Gregorio Álvarez, fue idea de la arquitecta, artistas plástica y poeta Liliana Montes Le Fort plasmada por integrantes del Colegio de Arquitectos y artistas locales.
Ella lo pensó, lo diseñó y hasta buscó quien hiciera partes de él, pero lamentablemente no llegó a concretarlo, ni verlo terminado.
José “Sock” Raffo fue uno de los que aportó su capital artístico a la última gran obra de Montes Le Fort.
Es que con su chatarra y sus hierros reconvertidos le dio vida a dos personajes distintos pero iguales: a un Gregorio niño y también al icono en el que se transformó el doctor, investigador y escritor neuquino durante la plenitud de su vida.
“Cuando expuse en el Gregorio Álvarez, ella (por Montes Le Fort) fue a la muestra y me propuso hacer unas esculturas para un proyecto que estaba armando, así que al tiempo me junté, me mostró todos los bocetos, todo lo que quería hacer en el mural y ahí me propuso hacer las esculturas”, contó Sock sobre su acercamiento que hoy ya se encuentra finalizado.

Una de las imágenes del Dr. Gregorio Álvarez.

“Después me junté un par de veces más que ahí ya le llevé algunos bocetos y después eso quedó medio parado porque es algo que quería hacer Lili pero que venía lento. Después, el año pasado, Lili fallece y yo pensé que no se iba a llevar a cabo la obra, pero al mes me contactaron del Colegio de Arquitectos porque querían hacer la obra de Lili y querían que yo haga las esculturas”, agregó Raffo.
Y cerró: “Retomé los bocetos que había visto con Lili, que le habían gustado y empecé a trabajar con el Colegio de Arquitectos. Trabajé solo en mi taller y le iba pasando información o iba a la casa museo con lo que tenía. Mientras ellos hacían el mural, que lo hizo todo un grupo del Colegio de Arquitectos que eran como 10, íbamos charlando y viendo los procesos”.
“Conceptualmente, el mural plasma un recorrido por el imaginario científico, filosófico y literario de don Gregorio, que rescata los símbolos culturales, los relieves naturales y hasta los elementos mágicos que atravesaron su obra”, explicaron desde la subsecretaría de Cultura de la provincia.
Lo mismo señaló Sock: “Según lo que yo había hablado con Lili, la idea de mural es retratar la vida de Gregorio Álvarez. Por un extremo del mural entra un niño que representa Gregorio Álvarez de niño, después está todo el mural colorido que está lleno de simbología, muy poético y lleno de significados que eso sería como la vida de Gregorio y al otro lado, al fin del mural, es como que sale ya adulto, con toda esa vida encima”.
Además el joven artista señaló que el mural colabora en revalorizar y difundir la vida y obra de Gregorio Álvarez.
“El mural es tremendo, está buenísimo. Por ahí lo que más me marco es que yo soy neuquino nacido y criado, que siempre viví en Neuquén, y si bien siempre escuché Gregorio Álvarez como un barrio, un museo, recién cuando me puse a investigar para las esculturas me empecé a dar cuenta que era un personaje neuquino re importante y muy reconocido. Me sorprendí no saber lo grande que era Gregorio Álvarez y que no era el único que no sabía”, destacó Raffo.


Temas

Museos

Comentarios


La historia del gran mural de la Casa Museo Gregorio Álvarez