La hoguera de las humildades
El delantero de Boca, Carlos Tévez y el actor Ricardo Darín no tienen muchos puntos en común. Pero a la hora de hablar del dinero, parecen cortados por la misma tijera
El duelo
A primera vista, Ricardo Darín y Carlos Tévez no parecen tener mucho común: juegan en campos distintos (los espectaculos y el deporte) y hasta los divide el clásico River-Boca. Uno nació y vivió en el corazón más porteño posible, allí donde se cruzan Corrientes y Esmeralda, y el otro donde late la pobreza, en Fuerte Apache.
Pero a la hora de responder algunas preguntas estas dos populares figuras tienen las mismas respuestas.
El domingo pasado, Carlos Tevez fue al programa “La Cornisa” para ser entrevistado por Luis Majul y Ari Paluch. Y el “jugador del pueblo” dio clases.
Tévez demostró que, a diferencia de los periodistas que insistían en los contrario, el dinero y Europa no son sus máximas aspiraciones. Algo similar a lo que ocurrió cuando, dos años atrás, Alejandro Fantino entrevistó a Ricardo Darín, que venía de alzar el Oscar a la mejor película extranjera por “El secreto de sus ojos”. El actor también dejó en claro que no, los brillos de Hollywood no le quitan el sueño. (ver recuadro aparte)
Un poco después, y en varias entrevistas que le hicieron, Fantino se justificó de ese criticado cuestionario. “Hay momentos en que te inmolás porque sabés que la pregunta va a estar buena. Yo me inmolé en una, con (Ricardo) Darín, y tengo una página de Facebook en contra que dice “Matemos al boludo de Fantino”. Quedé para mucha gente como un fanático de la guita, de los lujos. Porque yo lo miré a Ricardo, me conecté con él y supe para dónde iba y exageré mi postura para que su famosa frase, “Yo me doy dos duchas de agua caliente por día”, quedara aún más power. Me inmolé. Y le seguía diciendo: “Pero no te interesa un avión, un barco.”. Y quedé como un boludo para mucha gente”, reconoce. Darín “quedó como un rey, un dios, como el Dalai lama de la actuación, y yo quedé como un forro. Está bien, eso es parte de una técnica periodística”, dijo Fantino.
La misma técnica usaron Majul y Paluch. Como sea, además de la humildad de los dos entrevistados, los dos programas dejaron en claro que Tévez y Darín no tienen tantas diferencias. Y algunas entrevistas, tampoco.
“Lo que gané es la felicidad”
-Estuviste unos cuantos años afuera, más de diez años afuera, ¿no? Y volvés a una Argentina que…a ver, es tu Argentina, es tu barrio, es tu gente… Nunca dejaste de tener contacto, pero es… No es lo mismo vivir acá que en Londres o en Manchester o en Italia…
Paluch: O en Turín.
Tévez: Yo vivo igual. A mí no me cambia nada. A mi nadie me da de comer
-¿Qué dejaste para venir a Argentina?
-¿Qué dejé para venir a Argentina?
-Sí, no sé, 30 palos, 100 palos…
-Lo que gané es felicidad. Lo que dejé ya está.
-Vos sos un tipo de 30 pirulos que fuiste, volviste. No sé cuánto perdiste. Yo supongo que habrán sido unos cuantos palos. Y ahora tenés una oferta de un equipo…
-Sí, de China.
-Hago así con la mano (como si fuera mucho) está bien, ¿no?
-Veinte. Por año.
-¿Me podés contar eso? ¿Lo hablaste con tu familia? Lo que puedas contar.
-Es que ya la peleamos. Ya está. Yo me fui 10 años y aunque lo disfruté me faltaron mis viejos, mis hermanos, me perdí la crianza de mis hermanos, de mis sobrinos. Y lo mismo mi señora y mis hijos. A mí 20 millones hoy no me cambian nada. Mi tío me dice: “Nacimos desnudos y nos van a enterrar desnudos”. Una vez que mis hijas pueden estar bien, ya está. Ahora tiene que tratar de ser feliz uno.
“Dos duchas calientes al día”
-¿Qué te pasa con Hollywood?
-Nada. Bueno, nada en particular.
-¿Has tenido propuestas?
-Ni vale la pena mencionarlo. ¿Sabés qué pasa? Hay momentos y momentos en la vida. No me quita el sueño Hollywood. A mí me criticaron por no ir al Oscar. Ya fui una vez y no me puso muy contento. Ya fui. Ya está… A mí me ofrecieron una sola vez una cosa contundente y seria a la que le dije que no y después me empezó a joder un poco que no aceptaban el no como respuesta. Se llamaba Hombre en llamas, el director era Tony Scott. Yo estaba trabajando en España en teatro y lo único que quería era terminar la temporada para venir a mi casa y estar con mi mujer y mis hijos en mi casa. ¡Me ofrecían hacer un narcotraficante mexicano! ¿Por qué? Para ellos todos los narcotraficantes son latinoamericanos… . No me gustó y segundo que quería volver a mi casa.
-Pero sabés la guita que podrías haber ganado.
-¿Y? ¿Y? ¿Para qué sirve?
-Para vivir mejor.
-¿Mejor de lo que yo vivo? Yo me pego dos duchas calientes por día. Me staba yendo bien. La ambición te puede llevar a un lugar muy oscuro, muy desolador. No es que no me guste la guita o tener tranquilidad económica. Yo soy un tipo todo lo feliz que puede ser un tipo que vive en una sociedad como la de hoy. Me va bárbaro. ¿Para qué querer más?
-No querés tener un avión privado.
-Ni en pedo. Tengo un auto de alta gama y me da calor, porque es demasiado. Yo soy muy privilegiado. Si querés más que eso es porque estás viendo otra película. Tengo mucho más de lo que necesito.