“La informalidad laboral, ¿es garante de la paz social?”

Redacción

Por Redacción

Según las estadísticas, la informalidad laboral crece en proporción al trabajo que se genera formalmente, es decir que forma parte del PBI “real” de la Argentina. Hoy esta situación está más acentuada, ya que la generación de empleo se detuvo y mucha gente inició una actividad independiente por fuerza mayor. Dentro de esta economía informal o en negro hay varios actores: por un lado, quienes están en relación de dependencia sin beneficios sociales (“en negro”) y, por otro, el que inició una actividad independiente como changarín, cuentapropista, jardinero, etc. A diario vemos esta realidad en comercios, casas y en las calles y oficinas, es decir, hay una cantidad enorme de vendedores/personas ofreciendo productos /servicios de gastronomía en general (por ejemplo: panes, budines, empanadas, delibery de platos del día), promotores y mil cosas más; inclusive podemos ver que esto sucede en oficinas públicas como la Municipalidad, el Consejo Municipal, Pami, Anses, Centro Administrativo, hospital, Afip, etc. Por otro lado, vemos cómo el Estado municipal, provincial y nacional crea cooperativas de “trabajo” para generar empleos que son de pocas horas y/o mal pagos, y prácticamente sin beneficios sociales (por ejemplo: estacionamiento medido, maleteros, “Argentina trabaja”, etc.), ya que es una manera de generar una actividad que al mismo tiempo da soluciones a la problemática social, aunque cualquier abogado laboral sabe muy bien que estas actividades son trabajo en negro encubierto, pero parece que sólo algunos privilegiados pueden hacerlo. Pareciera que los costos laborales, los impuestos, las normas y reglas que hay que cumplir son negativas para generar fuentes de trabajo legales/formales, o por lo menos nuestra ciudad ha sido incapaz hasta ahora de hacerlo. Este es un debate que nos debemos, es un tema tabú en el país. Mientras no encontremos soluciones a esta realidad que vivimos, corremos el riesgo de empezar a creer que la precariedad laboral es mejor que nada. ¿Conviene dejar pasar por alto todas estas cosas? Los sindicatos las están dejando pasar, las banderas de antaño ya no se ven y desde las instituciones públicas no se interesan por este tema, todo queda librado al gobierno nacional. Hoy tenemos en la Argentina un 35% de trabajo informal, sumado esto a que hay uno y medio aportante a seguridad social por cada jubilado/pensionado. No faltará mucho para que, como en Europa, se llegue a reducir las horas laborales y a aumentar la edad jubilatoria. Algun día tendremos que iniciar este debate. Hasta tanto es lógico pensar que el trabajo en negro es mejor que nada. Christian Botana DNI 13.741.308 – Bariloche

Christian Botana DNI 13.741.308 Bariloche


Según las estadísticas, la informalidad laboral crece en proporción al trabajo que se genera formalmente, es decir que forma parte del PBI “real” de la Argentina. Hoy esta situación está más acentuada, ya que la generación de empleo se detuvo y mucha gente inició una actividad independiente por fuerza mayor. Dentro de esta economía informal o en negro hay varios actores: por un lado, quienes están en relación de dependencia sin beneficios sociales (“en negro”) y, por otro, el que inició una actividad independiente como changarín, cuentapropista, jardinero, etc. A diario vemos esta realidad en comercios, casas y en las calles y oficinas, es decir, hay una cantidad enorme de vendedores/personas ofreciendo productos /servicios de gastronomía en general (por ejemplo: panes, budines, empanadas, delibery de platos del día), promotores y mil cosas más; inclusive podemos ver que esto sucede en oficinas públicas como la Municipalidad, el Consejo Municipal, Pami, Anses, Centro Administrativo, hospital, Afip, etc. Por otro lado, vemos cómo el Estado municipal, provincial y nacional crea cooperativas de “trabajo” para generar empleos que son de pocas horas y/o mal pagos, y prácticamente sin beneficios sociales (por ejemplo: estacionamiento medido, maleteros, “Argentina trabaja”, etc.), ya que es una manera de generar una actividad que al mismo tiempo da soluciones a la problemática social, aunque cualquier abogado laboral sabe muy bien que estas actividades son trabajo en negro encubierto, pero parece que sólo algunos privilegiados pueden hacerlo. Pareciera que los costos laborales, los impuestos, las normas y reglas que hay que cumplir son negativas para generar fuentes de trabajo legales/formales, o por lo menos nuestra ciudad ha sido incapaz hasta ahora de hacerlo. Este es un debate que nos debemos, es un tema tabú en el país. Mientras no encontremos soluciones a esta realidad que vivimos, corremos el riesgo de empezar a creer que la precariedad laboral es mejor que nada. ¿Conviene dejar pasar por alto todas estas cosas? Los sindicatos las están dejando pasar, las banderas de antaño ya no se ven y desde las instituciones públicas no se interesan por este tema, todo queda librado al gobierno nacional. Hoy tenemos en la Argentina un 35% de trabajo informal, sumado esto a que hay uno y medio aportante a seguridad social por cada jubilado/pensionado. No faltará mucho para que, como en Europa, se llegue a reducir las horas laborales y a aumentar la edad jubilatoria. Algun día tendremos que iniciar este debate. Hasta tanto es lógico pensar que el trabajo en negro es mejor que nada. Christian Botana DNI 13.741.308 - Bariloche

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