La investigación de los Montecino comenzó por un sueño de su madre

Ruth Montecino, desde la cárcel, le dijo a su hijo que había soñado que allanaban su vivienda. El teléfono esta intervenido por la policía. Fue uno de los disparadores de la causa. 





La historia parece extraída de una serie de Netflix pero, pese a sus ribetes cinematográficos, ocurrió en Cipolletti. Es que el jueves se develó que la investigación por estafas y asociación ilícita a los hermanos Montecino se precipitó por un sueño de su madre Ruth, quien cumple una condena de 15 años de prisión por narcotráfico.


Los hermanos Montecino – Hernández venían siendo escuchados desde hace meses por la policía, situación que su defensor criticó duramente a lo largo de todo el juicio. En una de esas captaciones telefónicas, Ruth Montecino, detenida en la cárcel de mujeres de Neuquén, lo llamó a su hijo Pablo y le preguntó si se encontraba bien. “Hijo, soñé que nos allanaban y que estaba tu tío Héctor (ya fallecido) y la abuela”, revelaron fuentes con acceso a la investigación. Las escuchas se reprodujeron durante el debate.

Cuando el Policía encargado de seguir las escuchas advirtió la premonición de Ruth, avisó a sus superiores y salieron las órdenes de allanamientos en las que quedaron detenidos Pablo y sus hermanos Pedro y Cristian Hernández, todos hijos de Ruth.

El juez Guillermo Baquero Lazcano dijo en el veredicto que la investigación policial e intervenciones telefónicas sirven para iniciar una investigación pero no pueden usarse en el juicio como prueba porque eso no alcanza para fundar una condena. Aseguró que la escucha de Ruth y de Pablo es “anecdótica” pero que muestra la “falta de preparación de la policía” y que eso había sido objetado por el abogado Juan Luis Vincenty, defensor del clan.


“La policía dijo acá que por un sueño de la madre de Pablo Montecino se precipitaron los allanamientos, esto nos habla de la precariedad con la que estamos investigando. Si el sueño de una persona vinculada con los imputados va a ser determinante para muestra falta un botón”, sostuvo el presidente del Tribunal.


Los ocho allanamientos se hicieron el 6 de diciembre de 2017. A fines de ese mes el fiscal Guillermo Merlo declaró: “tenemos una gran investigación en donde contamos con treinta días de intervenciones telefónicas, grabaciones en video y fotografía que posiciona a los imputados en el lugar de los hechos”.


Finalmente el jueves en el veredicto, los hermanos y otras tres personas fueron absueltos por la asociación ilícita y por una decena de estafas (ver aparte).

Antecedentes


La familia Montecino se hizo conocida en Cipolletti cuando Alberto Weretilneck, entonces intendente de la ciudad, encaró una campaña en su contra para desterrarlos de la ciudad. En aquellos años ya se les atribuía estafas con autos, uso de armas y venta de drogas. En un primer juicio ante la Justicia Federal de Roca algunos integrantes del clan fueron absueltos también por una deficiente investigación. Eso generó el repudio del actual gobernador.


Después se descubrió que dos policías de la Brigada de Investigaciones de Río Negro tenían vínculos con Jessica Montecino, hija de Héctor quién murió mientras cumplía su condena. Esos uniformados fueron exonerados y juzgados por quedarse con un paquete de droga de la mujer, en medio de un confuso procedimiento. La misma Brigada fue la que realizó la pesquisa por estafas y asociación ilícita.


Tiempo más tarde, por la desconfianza en la Policía de Río Negro, empezó a intervenir la fuerza de Neuquén en una causa que se llamó Nacimiento. Allí fueron condenados, entre otros, Héctor, Ruth y Jessica. Y el mismo abogado Vincenty tuvo intervenido su teléfono y lo acusaron de participación secundaria en el delito de tráfico de estupefacientes.
Finalmente a Héctor le atribuyeron una segunda causa que se juzgó en Roca y que se llamó la “alianza narco”.

Fueron absueltos de la asociación ilícita

El jueves pasado se leyó el veredicto en el debate oral y público contra los hermanos Pablo Montecino y Pedro Hernández que estaban acusados de asociación ilícita y de estafas. El tribunal cipoleño los absolvió de la principal asociación y de una decena de estafas, fueron condenados solo por dos de ellas.


El presidente del tribunal Guillermo Baquero Lazcano, al explicar el veredicto, fue crítico con la fiscalía. “Lo único que determinó la fiscalía es que los hermanos Montecino se dedicaban a la compraventa de automotores desde hace más de cinco años. Era un negocio familiar con irregularidades. El local de venta estaba a la vista de todos”. Ahora resta la sentencia que se dará después de la audiencia de cesura donde la fiscalía pedirá las penas para los imputados.


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