La ley Justina

Por Redacción

No es aventurado afirmar que cuando abandone este valle de lágrimas lo haré sin un cobre. Ésto no es tanto por eso de “no te lo podes llevar con vos” sino porque con los tarifazos e impuestazos de Mauricio Macri no me va a quedar (como al resto de los argentinos) un mango partido por la mitad. Pero mi esperanza era quedarme con mis propios órganos y huesos, porque (seamos coherentes) es mi cuerpo y considero que puedo hacer con él lo que quiera mientras no tenga un ser viviendo conmigo en simbiosis. Pero de la desgracia de una pequeña, emerge esta “Ley Justina” que impone que todos los argentinos sean donantes de órganos y me evoca de inmediato a la escena de “El Sentido de la Vida”, de Monty Pyton en la que el recaudador de órganos le informa a una señora que ella debe morirse porque necesitan de sus riñones… No quiero elaborar aquí sobre los potenciales abusos y negociados que se harán, me limito a formular una única pregunta: ¿si no quiero ser donante, voy a tener que hacer tanto trámite como para recuperar el IVA? Porque todavía estoy esperando…

Leonardo Peusner

DNI 571.871


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