Sobrepeso y salud

Silvio Schraier: “La obesidad no es un problema de voluntad”.





Años de dietas, gastos difíciles de dimensionar, ilusiones por tierra, la salud en riesgo, frustración tras frustración. Más o menos así sería la hoja de ruta de la vida, el mapa de un gordo, de un obeso, de una persona que luchó desde siempre por superar esta enfermedad, esa misma que muchos siguen discutiendo.

Pero no hay recetas mágicas ni aparatitos que adelgacen por uno, ni siquiera zapatillas especiales que nos den la fórmula infalible de una baja extra de peso. En esta problemática lo que falta es una buena dosis de racionalidad, poner los pies sobre la tierra y saber desde una mirada realista, qué sirve y qué no. Claro, con tantos años de lucha el hartazgo está ahí nomás y todo lo que nos vendan, aunque sean espejitos de colores, servirá para alimentar nuevas expectativas.

Sirve más una dieta racional con baja muy gradual de peso, que puede parecer poco significativa, que bajar muchos kilos de golpe. La diferencia entre una propuesta y la otra es que proyectada en el tiempo, la persona que fue bajando lentamente conservará a lo largo de los años la tendencia a bajar y aquel que lo hizo de golpe, con muchos kilos, probablemente volverá a engordar.

Está claro que por más paciencia y constancia que tenga una persona, no se puede vivir a dieta. Para tratar la obesidad hay 4 palabras clave: comer mejor, moverse más.

El doctor Silvio Schraier es médico especialista en nutrición y medicina interna, fue presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición y actualmente preside la Fundación Argentina de Nutrición, le sobran pergaminos para hablar con autoridad sobre la cuestión de las dietas, de los mitos, de las grandes mentiras y de las posibilidades reales de una persona de mantener un peso saludable. Qué es posible y qué no, qué se gana con una baja de peso y qué se previene, son las claves de una entrevista que mantuvo con este diario.

–¿Desde qué edad debemos preocuparnos por la relación sobrepeso y riesgos cardiovasculares?

–Nos debe preocupar desde los primeros días de vida, e inclusive antes del nacimiento. Los hijos de madres desnutridas, para sobrevivir en el útero materno que le aporta pocos alimentos, desarrollan un mecanismo que se llama insulinorresistencia. Esos niños que nacen con bajo peso, siguiendo con ese mecanismo, ganan rápidamente el peso. Es muy posible que esos niños se conviertan en adultos con diabetes

–¿Un niño con sobrepeso está expuesto también a esos riesgos?

–Está expuesto a esos riesgos, no en la infancia pero sí en la edad adulta. Está demostrado que la obesidad infantil es muy predictora de obesidad en el adulto.

–¿Es inevitable el vínculo entre sobrepeso y diabetes, colesterol, presión arterial y ese tipo de enfermedades?

–Si bien no es “inevitable” se podría decir que lo es casi. Hay un muy pequeño porcentaje de personas obesas que entran en la categoría de “metabólicamente sanos”, es decir sin “enfermedades crónicas no transmisibles” (ENT) (diabetes, colesterol, presión arterial y ese tipo de enfermedades), la mayoría las tiene.

–Una reducción de peso, que puede no ser muy significativa, ¿mejora otros indicadores relacionados con la salud, por ejemplo el colesterol o la diabetes?

–En realidad es que pueden “parecer” ( no “ser”) significativas. Las personas que quieren bajar de peso, muchas veces desean, erróneamente bajar una cantidad exagerada de kilos, con un concepto estético.

No hay nada contra lo estético, pero muchas veces es imposible bajar muchos kilos y mantenerlo a lo largo de años. Si se bajan menos kilos, por ejemplo 5 a 10% menos del peso con el que empezó el tratamiento, y lo mantiene a los 5 años ( según indica la Organización mundial de la salud) mejora notablemente todas las ENT.

–¿Qué camino debería seguir una persona para que los resultados sean palpables, es decir para lograr una baja de peso y por lo tanto un mejor cuidado de su salud?

–Justamente la magia, las dietas de moda tienen “fecha de vencimiento”. Los grandes descensos de hoy, son los grandes rebotes de mañana. Si se reduce el tamaño de las porciones sin alimentos “prohibidos”, se puede bajar 300 a 500 g por semana, es decir 1,200 a 2 kg/mes. Si bien esto puede parecer poco, representaría entre 15 y 20 kg en un año, que, de poco, no tiene nada.

–¿La familia o el entorno de la persona con problemas de peso tiene que ver con la estrategia o con la búsqueda de una salida al problema?

–Por supuesto, como hablamos de hábitos saludables, es fundamental hacerlo en familia; los que necesitan bajar de peso lo harán y, el resto, al comer más saludablemente, van a prevenir en ellos la obesidad

–¿Se puede vivir la vida entera a dieta?

–No. Por más paciencia que la persona tenga, tarde o temprano la abandonará y la sociedad lo condenará “ tiene poca voluntad”. La obesidad no es un problema de voluntad. ¿Quién tiene voluntad de ser obeso?

–¿Sirven para algo, dan resultado las miles de opciones de pastillas publicitadas todo el tiempo, así como los métodos para hacer gimnasia sin hacerla en realidad, dispositivos eléctricos y demás?

–Para tratar la obesidad hay 4 palabras clave: comer mejor, moverse más. Cuando esto no alcanza, los médicos podemos recurrir al único medicamento del que disponemos en la actualidad para usar a largo plazo, llamado Orlistat.

También podemos indicar suplementos alimentarios como el ácido linoleico conjugado que ayuda a disminuir la acumulación de grasas y, en personas físicamente activas, se demostró que disminuyen la grasa abdominal (grasa mala) y reemplazan una parte de ella por músculo.

Del resto de lo mencionado, no hay ninguna prueba científica de que tengan alguna utilidad.

Los médicos aportamos herramientas para ayudar, pero no prometemos soluciones.

jorge vergara

jvergara@rionegro.com.ar


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