La muerte, material para una buena historieta
“Rigor Mortis” relata, no sin humor, los andares de un personaje muy sombrío.
El Chelo Candia ha llegado a convertirse en uno de los más activos y talentosos historietistas de nuestro sur. Sus artes, atravesadas por lo urbano como concepto, se extienden a los muros, a la escritura y a la docencia. Hoy, a las 20, en Casa de la Cultura de Roca, presenta su primer libro, “Rigor Mortis”, una reflexión jocosa y nada superficial acerca de la muerte como entidad. –¿Por qué la muerte como personaje? –Cuando las personas de más de cuarenta años se empiezan a preocupar por la muerte, en general, se hacen chequeos médicos, huyen de la sal, abandonan la cerveza, salen a correr, o escriben testamentos… Yo soy historietista, ¿qué iba a hacer? La muerte como personaje y yo como autor ¿hay una mejor forma de intentar manejar los hilos de algo que, en rigor (nunca mejor dicho), es inmanejable? –Y en términos gráficos, ¿qué es la muerte para vos, Chelo? –Para mí, la muerte es algo oscuro, negro, como para la mayoría de la gente. Y yo quería darle un poco de color. Incluso, en el libro hay un chiste en donde una muerte revolucionaria, vestida con un trajecito a colores, pregona: “Basta de trabajo en negro”. Creo que ahí está el objetivo final de esta obra. Sacar a la muerte de ese lugar en donde la hemos metido y darle un poco de color, de humor, de “vida”. –Leyendo el libro, tuve la tentación de mirar por encima de mi hombro. ¿Te pasó mientras dibujabas la tira? –No. Meterme con la muerte no me da miedo. Sí con los muertos. Es distinto. –¿Cuál es la parte más difícil de tu trabajo como historietista? –Ganar dinero de ello. –¿Cómo te definirías? – Soy lo que hago. –Cuéntame cómo es el proceso de creación. –Odio a los que me dicen: “vos tenés que hacer una historieta con esto”. Pero anda por ahí la cosa. Yo hablo de lo que veo, de lo que vivo, de lo que charlo. Ahí nace. Después va a una libreta que tengo. Y de allí, se transforma en el papelerío que es mi estudio. En general le doy más pelota a la idea que al personaje. Primero es la idea. –¿Cuáles son las razones de la historieta? ¿Tiene poderes curativos?, ¿inspiradores? ¿Es arte sagrado? –Las razones de la historieta son las razones del arte. Pero también del cine, de la televisión, de todo lo que comunica. Tiene poderes curativos, si, para mí sí. Fijate lo que te dije al principio. A mí, meterme a hacer jodas con la muerte me curó un poco de lo que ella significaba para mí. ¿Arte sagrado? No. Ojalá no. El arte sagrado es una mierda. No sirve para nada. El arte debe ser herramienta. –¿Cómo te imaginaste un día en tanto artista? ¿Cómo te imaginas en el futuro? –Algunas cosas que imaginé acerca de mí hace varios años se van cumpliendo. A veces hago una historieta, estoy todo el día en ello, y digo, puta qué lindo sería que alguien me pague por hacer esto. Pero no es todo lo que quiero hacer. Yo pinto murales también. Me gusta dar talleres, compartir el espacio creativo del aula con un montón de pibes. O sea, me imaginé así en el pasado, y me imagino así en el futuro.
Claudio andrade candrade@rionegro.com.ar