La necesaria metamorfosis de la industria discográfica

La música proviene hoy de la “web”. Los ingresos por “streaming” ya superan los de las ventas de CDs y vinilos.

Redacción

Por Redacción

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El 90% de las mujeres y hombres de todas las clases sociales escuchan música. La mitad de las personas, aun usa reproductores de CD y/o DVD y la otra mitad dispositivos digitales. Hay quienes recurren a computadoras, celulares, el estéreo del automóvil, tabletas o reproductores portátiles de MP3 y MP4. De cada 100 habitantes, 45 descargaron música de la “web”, al menos una vez, y una proporción similar de las plataformas “online” en alguna ocasión. El folklore argentino es el género preferido, seguido por el romántico, el rock nacional; las músicas melódica y latinoamericana, y el rock extranjero. El tango figura en el décimo lugar y la música clásica en el décimo segundo.

Gustos, preferencias, usos, percepciones y valoraciones de los habitantes, que relevó la Encuesta Nacional de Consumos Culturales y Entorno Digital 2013, efectuada por el Sistema de Información Cultural de la Argentina (SInCA), del Ministerio de Cultura de la Nación. Evaluó 3.574 casos de una franja de la población de 12 años y más de localidades con más de 30.000 habitantes del país, incluidas las de Neuquén y Río Negro. Participaron la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) con el Centro de Investigaciones en Estadística Aplicada (Cinea) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref).

Otro relevamiento titulado Informe del Mercado Argentino de la Música 2013 destacó -de acuerdo con la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif)- que el formato físico en todas sus variantes creció interanualmente 2,6%. Las ventas digitales, por su parte, aumentaron 65%, y los servicios de suscripciones 194% con relación a 2012. El CD siguió siendo el formato físico más vendido, con el 88%. El DVD (video y música) disminuyó 11,1%. El vinilo quedó en 0, 7%; el Blu Ray se mantuvo estable con 0,05%, y otros formatos (casetes y singles), 0,15%.

Por otra parte, según informó en abril pasado la International Federation of the Phonographic Industry (Ifpi), en 2014, los ingresos de la industria discográfica mundial movilizaron -incluidos los derechos de comunicación y sincronización- 14.970 millones de dólares, 0,4% menos que en 2013. Asimismo, las descargas de archivos y “streaming” (permiten escuchar temas sin descargarlos de las computadoras) estuvieron por primera vez sobre las ventas de CD y vinilos. Esta entidad promueve el valor de la música grabada; procura expandir los usos comerciales, y nucleó a más de 1.400 compañías de 66 países y a organizaciones de 45.

En 2014, los canales digitales sumaron 6.850 millones de dólares y los físicos 6.820 millones, casi 46% uno y otro, en términos globales.

Los servicios de “streaming” avanzaron, pero las descargas se contrajeron 8%. Para la Ifpi, hubo 41 millones de abonados a Spotify, Deezer, Napster y YouTube, entre otros. Google, después de tener una tienda de música “online” incorporó “streaming”. Los usuarios que abonaban cánones mensuales accedían a miles de temas que no necesitaban almacenar porque les llegaban precisamente por “streaming”, que escuchaban en sus hogares o con los “iPhones” en los automóviles; traspasaban archivos en “pendrive” con otras personas, y compraban CD. Estas suscripciones representaron 23% de los ingresos mundiales de la música digital y sus principales mercados fueron: Suecia, Corea del Sur, Noruega, Finlandia, los Estados Unidos, Alemania, Australia y Canadá. América latina captó el 4% del mercado mundial en 2014

Los soportes físicos retrocedieron y la industria procuró consolidar su negocio digital. Los proveedores de servicios de Internet (ISP, por sus siglas en inglés) y las operadoras de telefonía celular fueron fundamentales para la estrategia digital.

Personal (y Arnet) se asociaron con Spotify; Movistar (y Speedy), con Napster de Rhapsody, y Claro lanzó Claro Música, con el respaldo de América Móvil

De las medidas para reactivar la actividad mundial en este 2015, se destacó en julio la fijación del viernes como día único para el lanzamiento de novedades.

Servicios de videos musicales, como Vevo y MTV, captaron mayores audiencias, pese a incluir publicidades dirigidas. YouTube siguió siendo la plataforma más popular para los musicales “online”, con alrededor de 40% en los principales mercados.

Emprendimientos almacenados en servidores remotos (“nubes”), como Music Unlimited, de Sony, incorporaron una nueva generación bajo licencia, con variadas plataformas y dispositivos. Las expectativas fueron que los usuarios accedieran a los temas y los reprodujeran en dispositivos conectados a Internet, como, por ejemplo, teléfonos inteligentes, consolas de juegos, televisores y reproductores.

No obstante, la Ifpi subrayó que los formatos físicos siguieron prevaleciendo en ciertos países, como Francia (57%), España (58%), Alemania (70%) y Japón (78%).

El vinilo experimento un “revival”, que muchos denominaron “retromanía”, y aumentó sus ingresos por ventas 54,7%, hasta 346 millones de dólares, con lo cual captó el 2% del mercado global. En la Argentina, donde casi se dejó de producirlo en 1992 ante los avances de las nuevas tecnologías, inicialmente el interés por el vinilo se verificó en los discos usados vendidos por ciertos comercios, ferias de coleccionistas, por Internet y encuentros específicos.

Artistas y directivos de discográficas admitieron que si bien los CD reemplazaron a los vinilos, no siempre lo hicieron con la misma calidad de audio; aparte, se perdieron el arte de las tapas y la mística que tenían. Por el resurgimiento y el incremento de las ventas, nuevas fábricas se radicaron en Brasil, Europa y los Estados Unidos; otro tanto ocurrió con las fabricaciones de equipos, como los de Technics y Pionner.

Luego de que en la primera década de este siglo los casetes fueron casi desplazados por los CD, generar nuevamente el interés de los aficionados y de los artistas, pese a su calidad sonora inferior a la de los vinilos. Los CD perdieron vigencia por la circulación de música por Internet y los costos más bajos, en tanto los equipos con caseteras se vendieron en la mayoría de los negocios de electrodomésticos

En la Argentina, el mercado de la música facturó el año pasado el equivalente a 86 millones de dólares y hasta el 2019 crecería a una tasa anual compuesta de 1,7%, por lo que treparía hasta 94 millones, de acuerdo con “Perspectivas del sector de entretenimiento y medios 2015-2019”, informe de PwC (anteriormente PricewaterhouseCoopers) que abordó la situación en 54 naciones. PwC realiza auditorías, consultorías y asesoramientos legales y fiscales y ocupaba a más de 208.000 personas en 157 países.

El informe reveló que los ingresos por ventas en formato físico en la Argentina comenzaron a caer en 2012, pero fueron compensados por la expansión del área digital, aunque no tan acelerada como para evitar que los totales retrocedieran. Lo proveniente de la música grabada en 2014 ascendió a 47 millones, pronosticándose que disminuiría a 33 millones en 2019. El formato digital, en idéntico lapso, quedó en 8,2 millones y se aguarda que ascienda a 9,2 millones. El total de la música en vivo, sumó 39 millones y treparía a 61 millones, en uno y otro caso.

A pesar de que continúa la transición digital, las grabaciones físicas se mantuvieron como el formato dominante el año pasado, no obstante la mayor parte del gasto de los consumidores se orientaría hacia lo digital en este 2015. El número de países en los que el total de las ventas digitales excedían a las físicas fue de 22 en 2014. Para fines de 2019, alcanzaría a 40 naciones, subrayó PwC.

Los ingresos por música grabada física, en su mayor parte ventas de CD, produjeron las mayores ventas de música grabada en el 2014; sin embargo las ventas digitales dominarían la escena en 2015. Para el 2019, el total de ventas de música digital grabada representaría 61,3% del total de ingresos por grabaciones musicales.

Los ingresos provenientes de las suscripciones musicales y el “streaming” apoyados en publicidad superarían a las descargas en el 2017, y representarían 51,2% de todos los ingresos digitales en el 2019. Las entradas por el “streaming” digital se elevaron 31,2% en 2014, pasando los ingresos de 2.150 millones a 2.820 millones.

Según el estudio de marras, el total de ingresos por música en vivo, por el pago de las entradas y el esponsoreo de conciertos, es más sólido que el de la grabada, y generaría 30.310 millones dólares en 2019, con lo cual aumentaría su participación en el total de 57,9% a 63,6%.

Al concluir el año pasado, el total de las ventas digitales aventajaban a las físicas en 22 países y en 2019 treparían a 40, subrayó PwC.

PwC planteó que las empresas deberían convencer a los usuarios que paguen por productos y servicios, ya que sus ventajas -conveniencia, experiencia, calidad, participación y privilegio-, son más atractivas que los contenidos gratuitos o “pirateados”.

Miguel Ángel Fuks

miguelangelfuks@yahoo.com.ar


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