La nieve tiñó de blanco los cerros y de optimismo a la cordillera

Mientras la expectativa por la temporada de invierno se mantiene, la nevada que cayó en la madrugada de ayer deja a los centros de esquí en línea de largada.

Desde la ruta que lleva a Villa Los Coihues, la vista del cerro Catedral con nieve -hasta en sus cotas más bajas- es majestuosa. Foto: Alfredo Leiva

Desde la ruta que lleva a Villa Los Coihues, la vista del cerro Catedral con nieve -hasta en sus cotas más bajas- es majestuosa. Foto: Alfredo Leiva

Las montañas que rodean la ciudad amanecieron ayer coronadas de nieve y no tardaron en circular las fotos y videos con imágenes del cerro Catedral, el cerro Otto y otros atractivos turísticos vestidos de blanco.

La precipitación nívea sembró buenas sensaciones entre los operadores turísticos, que esperan con impaciencia una confirmación sobre la apertura de la temporada, después de un 2020 en el que la ciudad no recibió visitantes y que todos prefieren no recordar.

La base de Catedral en la mañana de ayer lucía 5 centímetros de nieve y se llegó a medir una acumulación de 30 centímetros en la cumbre. Los especialistas con muchos años en la montaña destacaron como un buen augurio que a esta altura de junio empiecen ya a caer “las nevadas que enfrían el suelo y hacen base”, para recibir luego las precipitaciones más abundantes, que ya se podrán compactar para el acondicionamiento de las pistas.

Desde el área de prensa de Catedral Alta Patagonia señalaron que a pesar de la incertidumbre por las medidas sanitarias “el cronograma apunta a tener todo listo el 1 de julio” y brindar los servicios habituales en el centro invernal.
Los medios de elevación ya están testeados y operativos, lo mismo que los cañones de nieve. Las máquinas pisanieve son otras de las tecnologías clave para dejar el cerro listo para los esquiadores y ayer estaban en plena “puesta a punto” en el taller Amancay.

El presidente de la Asociación Empresarial del Área Catedral y titular de la escuela de esquí Xtreme, Néstor López Dávalos, dijo que les preocupa la indefinición, pero aun así, la nevada “es una buena señal” digna de ser aprovechada.

Explicó que al margen de la empresa Alta Patagonia (que tiene unos 500 empleados) existen otros 3.000 puestos laborales que dependen de la apertura del turismo y de un cerro Catedral que funcione a pleno. El empuje promocional de la nieve juega a favor de ese sector y en forma indirecta favorece también a la hotelería y los prestadores de servicios de toda la ciudad.

López Dávalos señaló que hay 230 habilitaciones comerciales en el cerro y la mayoría son escuelas de esquí, pequeños comercios de servicios, gastronomía, fotógrafos, prestadores de paseos en cuatriciclos y otros emprendedores.
“Todos estamos muy preocupados ante la posibilidad de no tener temporada, llevamos 22 meses sin trabajar”, dijo López Dávalos.

Según expresó, la encrucijada no se resuelve con ayuda estatal sino con “apertura para trabajar”. Subrayo también que la cercanía de la nieve acelera las consultas, que “son muchas, muchas, y de todo el país. Pero pocas concreciones. Nadie reserva”, ante la falta de certezas.

La nieve de hoy genera optimismo, la gente lo ve, sale en las redes y eso es muy bueno”, aseguró el titular de la Empresarial. Y señaló luego que “es importante también hacer un poco de docencia sobre el tema del esquí, y decir que es una actividad muy segura, que se puede practicar con distanciamiento, al aire libre y sin ningún tipo de riesgo”.

El personal de Alta Patagonia aprovechó ayer para intensificar los aprestos previos. Hubo equipos de trabajo dedicados al chequeo de los molinetes y sistema de venta de pases. También los patrulleros aprovecharon la nieve caída para realizar una capacitación en el uso del ARVA, que son los detectores para la localización en caso de una avalancha.


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