“La ostentación provoca reacciones”
Nuestra sociedad se asemeja a un diminuto espejo donde se puede observar el comportamiento de sus integrantes, que puede ser o no acertado o reprochable. El que algunas personas disfruten ante los demás de exhibir su patrimonio puede ser considerado por ellas mismas como un simple hecho petulante que presuntamente las ubica en un nivel de superioridad con respecto al resto de su comunidad. En este sentido, muchos no disfrutan de sus bienes materiales si éstos no son exhibidos ante sus pares. La circunstancia de alardear con un despliegue de magnificencia donde la jactancia se convierte en protagonista pareciera que catapulta al ostentoso hacia otra dimensión que él considera superior. Justamente, desconozco si la ostentación constituye un sentimiento negativo, ya que si se trata de captar la admiración de los demás se puede incurrir en el error de causar el sentido inverso: que al observador del fenómeno lo invada el rechazo y reaccione desfavorablemente. La ostentación no sólo se presenta con motivo de la riqueza sino en la vida social, con el ejercicio de alguna actividad, con la ocupación de un cargo público o privado, etcétera, donde las personas necesitan de la exhibición permanente de lo que tienen o lo que son para expresar públicamente su poderío o supremacía sobre los demás. Se puede ser millonario y presentar un comportamiento discreto disfrutando a puertas cerradas de dicho logro, sin vanagloriarse de la riqueza de que se dispone. Se intuye que quienes ostentan bienes ante la sociedad tienen un profundo vacío emocional y se deben aferrar a las cosas materiales u otros aspectos personales que al exhibirlos o hacerlos públicos suelen hacerlos sentir interiormente satisfechos. Por otra parte, la ostentación en sí no molesta a la clase social trabajadora; lo que más suele incomodarla es la desigualdad existente entre quienes tienen muchos bienes materiales y quienes no disponen de nada. En una sociedad con gran desigualdad económica y social dominante, la ostentación puede provocar violencia y, a veces, enfrentamientos entre personas. Se aclara que las apreciaciones señaladas no están dirigidas a los políticos de Río Negro, porque justamente muchos de ellos se caracterizan por su humildad y sencillez, como la intendenta de la Línea Sur que festejó su victoria electoral a bordo de una antigua camioneta de la década del 60. Justamente ahí está el acierto: en sentirse uno más dentro del conjunto de su comunidad. Podría haber elegido para el festejo otro vehículo más fastuoso, pero primaron la cordura y la moderación. Lo señalado no constituye una publicidad hacia una determinada funcionaria política sino que se subraya el hecho de que haya privilegiado su humildad antes que la ostentación dañina que podría haber causado en el sentimiento ajeno subirse a una 4×4. Por último, el hecho en sí mismo constituye la antinomia de la ostentación, un ejemplo a ser imitado. Miguel Ángel Knecht, DNI 14.727.625 Viedma
Miguel Ángel Knecht, DNI 14.727.625 Viedma