La Peña: Capacidades, caprichos y fanatismos de la cocina

Columna semanal



La cocina de una casa, de cualquier casa, encierra capacidades, virtudes, fracasos, algo de arte y muchos caprichos.

Mi abuela solía decir que cuando se hacía el dulce de leche casero, siempre había que revolverlo en la misma dirección. Si el largo palo con el que se mezclaba la leche y el azúcar giraba en sentido contrario, la leche se cortaba y el dulce fracasaba. Incomprobable, porque se ponían varios litros de leche y bastante azúcar y nadie se atrevió jamás a probar si lo que ella sostenía era verdad o capricho. Si empezaba de derecha a izquierda siempre seguía así.

También solía afirmar que cuando la jalea de membrillo salía demasiado líquida, era un problema del fogón donde se ponía la paila. Es decir, más que un problema de calidad era de herramientas.

Pero así como hay genios para la cocina hay caprichosos. Por ejemplo los que van friendo las empanadas en casa y no dejan que nadie las vaya saboreando. Buena parte del gran atractivo de las empanadas es comerlas apenas se fríen. Si las dejan reposar y esperan a que todos se sienten a la mesa, ya no saben igual.

Y si seguimos así podemos llegar también a la cantidad de repulgues en una empanada. Una tía aseguraba que si no tenía trece repulgues no era una empanada. Claro que lo era, en todo caso con más o menos repulgues.

Y también el fanatismo por algunos ingredientes. En casa habían encontrado la veta al mondongo. Era barato, “noble” (desconozco la nobleza del mondongo pero es textual) y fácil de confundir a los comensales con pollo o gallina.

Y digo fanatismo porque se hacían guisos de mondongo, empanadas de mondongo, milanesas de mondongo y alguna cosa más. Y la verdad, una vez o dos nos podían engañar, más no. La nobleza del mondongo también podría ser su consistencia.

La cocina entraña secretos y mucho más, pero a veces lo irracional se instala y pasa de generación en generación hasta que se convierte en regla.


Comentarios


La Peña: Capacidades, caprichos y fanatismos de la cocina