La peña: Los Huayras, privilegio de pocos en la Patagonia

Columna semanal



Datos

Jacobacci y Regina tuvieron el gran privilegio de recibir esta vez a Los Huayra. Antes los llevaron a Chos Malal, a la Fiesta del Chivito. En todos los casos, despertaron lo que despiertan en el país. Son sin duda los mejores del momento.
Hay que animarse a traerlos, además por supuesto de contar con los recursos, porque garantizan público y, sobre todo, un espectáculo que pocos pueden ofrecer en el país.
Los Huayra llegaron lejos porque le dedican a la música todos los cuidados necesarios para sonar como en los discos, y porque cada presentación sale tan bien terminada como los discos.
Voces, elección de temas, música, buena llegada al público, seriedad, son parte de los atributos del grupo salteño que donde va suma seguidores. Es un fenómeno que crece y, a pesar de tener larga trayectoria en el país, su música en vivo recién está llegando a la Patagonia.
Ir a escuchar a Los Huayra es una maravillosa experiencia para cualquier persona que sigue el folclore. La gran diferencia está en que escucharlos es descubrir una veta diferente, con temas llevados al género que no siempre tienen ese origen, pero que generan esa agradable sensación de
que en música todo es posible.
Los Huayra son capaces de despertar a cualquier público. Un par de zambas de esas bien carperas ponen cualquier fiesta de pie y contagian hasta las ganas de bailar. Y en un segundo son capaces de instalar tradicionales temas de Serrat y llegar a esa corriente romántica que instalaron alguna vez Los Nocheros.
Es un privilegio tenerlos, escucharlos, es una invitación a volver, es una apuesta por el folclore, por los que supieron ganarse un público exigente simplemente a base de trabajo, de calidad, de imagen.
Es un gran paso que la Patagonia también pueda disfrutarlos, que los organizadores se animen a traerlos, que rompan el molde de lo de siempre.
Los Huayra no son más de lo mismo.

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