La prensa cubana se “olvida” del Muro

Redacción

Por Redacción

COLUMNISTAS

Hace ya 25 años caía el infame Muro de Berlín, con el que los comunistas alemanes impedían físicamente a los ciudadanos de su sector de la ciudad, entonces dividida, escapar del comunismo.

Miles, sin embargo, perdieron la vida tratando de cruzarlo de mil maneras, siempre en busca de la ansiada libertad, a toda costa y pese a los enormes riesgos que esa empresa suponía.

Eso es historia que cabe recordar, a nuestros jóvenes particularmente. El comunismo, es obvio, nada tenía de romántico. Era, en rigor, una gigantesca prisión; más aún, un cepo a la vida. Una asfixiante mordaza a la libertad y una cadena pesada que anclaba a los seres humanos en el lodo de la esclavitud.

Por eso los medios de comunicación de Cuba (todos estatales y, obviamente, sumisos al régimen) omitieron hablar del aniversario de la caída del Muro, símbolo relevante del repentino colapso del comunismo en el mundo y de la desaparición del “bloque socialista europeo de naciones”. Los isleños, sin embargo, pudieron escuchar breves comentarios acerca de la caída del Muro si sintonizaban el canal Telesur, la emisora televisiva venezolana, de evidente influencia marxista pero quizás algo más abierta y veraz que los medios cubanos, lo que no es gran cosa por cierto.

La prensa cubana celebró, en cambio, el 97º aniversario de la revolución marxista rusa de octubre de 1917. Los sumisos jefes militares depositaron con ese motivo una ofrenda floral ante el monumento “al soldado ruso desaparecido” que -créase o no- está emplazado en las afueras de La Habana… como si los soldados rusos hubieran ofrendado su vida para garantizar la libertad de la isla.

Cuba, recordemos, mantuvo estrechas relaciones con Alemania del Este u Oriental (RDA) antes de la emocionante unificación del país europeo particularmente en materia de espionaje e inteligencia, donde trabajaron mucho en operaciones conjuntas en distintos rincones del mundo y de la región. Algunas de ellas tuvieron que ver con el apoyo cubano a la guerrilla marxista en Latinoamérica. El “Tata” Yofre lo ha descripto con lujo de detalles en su fascinante nuevo libro “Fue Cuba”, que demuestra su decisiva participación en la organización de las experiencias subversivas de la década de los 70.

Alemania del Este u Oriental le vendía a la isla maquinaria industrial y le compraba limones a precios exorbitantes. A fines de los 70, miles de trabajadores cubanos emigraron presionados para trabajar en las fábricas de Alemania del Este, con sueldos mínimos.

Al caer el imperio soviético, con el que Cuba mantenía en 85% de su comercio exterior, el país caribeño entró en una profunda recesión económica con dramáticas consecuencias sociales que ha sido llamada, eufemísticamente, “período especial”. Una catástrofe dura de la que Cuba tardó en reponerse.

Por eso nada hay que festejar en la todavía socialista Cuba cuando del Muro de Berlín se trata. Para quien efectivamente carece de libertad, es ciertamente difícil alzar una copa para, de pronto, hacer un brindis en memoria de lo sucedido en Berlín hace ya 25 años. De allí que los medios cubanos hayan “mirado hacia otro lado”.

Mientras tanto, en paralelo, se ha duplicado la deserción de profesionales cubanos desde Venezuela. Hablamos de médicos y profesionales de otras disciplinas que prestan servicios allí, algo menos de 50.000 personas. En cuanto pueden, dejan lo que hacen y disparan en dirección a Estados Unidos vía Brasil o Colombia. Unos 700 de ellos por año escapan así de la falta de libertad en busca de vivir con esperanza y dignidad. Algunos no logran su cometido y terminan siendo devueltos a Cuba, con todo lo que eso significa en términos de tratar de reconstruir nuevamente su vida en un medio que los tilda y trata como “traidores”. Todo un drama para ellos y sus familias.

GUSTAVO CHOPITEA

Analista del Grupo Agenda Internacional

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