“La república soñada de Platón”
La reciente fuga de tres narcodelincuentes de un penal de máxima seguridad en el marco de una megaola de corrupción estatal donde los muertos votan, van al médico y toman remedios, testifica hasta qué nivel de degradación ha llegado la labor institucional. No fue magia. Es la impronta de la representación política que –salvo la excepción de rigor– consagrada por entero a “el fin justifica los medios”, rebajó la elevada jerarquía cívica de la república a una mísera republiqueta donde la “ley del gallinero” es la regla. Esto sucede porque, si bien en el evento electoral la ciudadanía vota, en realidad no elige. Es el “capo” del partido político el que tiene esa potestad. Como a la vista está, los “levantamanos” poco y nada representan los intereses del pueblo, sino, ciegamente, los del caudillo partidario que los “premió” con ese ambicionado cargo. A su vez, en más de una oportunidad, este engreído “mandamás” no es tal, ya que por su codicia no pasa de ser un títere del poder económico que lo “exprime” a su antojo para que le saque leyes a su favor… ¡Así nos va! No va a ser acordándose mal de la madre y la abuela de los señores políticos, ni con marchas, paros, acampes, piquetes, cortes etc., lo que pondrá fin a este bochorno que está destruyendo a la sociedad sino que, en vez de republiqueta, seamos una república formal, seria y respetable donde los medios honran el fin. En la participación ciudadana en la esfera política está la oportunidad de poderlo hacer. El Caesyp, espacio de la democracia participativa por excelencia, es propicio lugar donde en la cultura del encuentro y el diálogo constructivo, la diversidad plural y el servicio desinteresado al prójimo, profesionales y técnicos de alto vuelo académico e integridad moral trabajan por una urbe moderna y estilizada impregnada de amor social. En principio, y bajo la consigna “Renovarse es vivir”, la república que tanto se anhela puede surgir de la siguiente manera: 1) Hacer un censo integral que reúna todos los datos básicos necesarios para organizar la puesta en marcha de la democracia participativa. 2) El pueblo, ya en posesión de esa información, en asambleas barriales y con la ley en mano, honrando su jerarquía de soberano, decide las reformas necesarias a hacer, la planificación de las políticas de Estado y la inversión de la mejor manera de la hacienda pública. 3) Lo resuelto en cívico consenso es elevado al selecto plantel de profesionales del Caesyp para su tratamiento. 4) Una vez superada esta etapa técnica, se transformará en un “plan maestro” que liderará lo planificado. 5) Cumplido este requisito, en lo inmediato será remitido al Organismo Municipal (OM) en calidad de mandato que el mandatario y/o mandado –según lo establece la ley– lo deberá acatar fielmente y, sin más, ejecutarlo. Demás está decir que en este diseño las candidaturas independientes tendrán un relevante protagonismo. Son los albores del poder social que, de la mano de la democracia participativa, llega para reivindicar el estado de derecho y la labor institucional donde y, por encima de todo, la ley gobierne sin concesiones al poder. Dorada revolución cultural que le pondrá alas a la soñada república de Platón. En atención a lo expresado, sería oportuno que haya varias opiniones más para enriquecer y poner a punto este ideal cívico-reformador que, sin costo social ni económico alguno, en mucho contribuirá a que los ciudadanos puedan disfrutar de una gratificante experiencia existencial. Los interesados deberán entregar su aporte los días jueves, a partir de las 20, en el salón verde del Concejo Deliberante, sede del Caesyp. Hugo César Navarro DNI 7.946.311 Neuquén
Hugo César Navarro DNI 7.946.311 Neuquén
La reciente fuga de tres narcodelincuentes de un penal de máxima seguridad en el marco de una megaola de corrupción estatal donde los muertos votan, van al médico y toman remedios, testifica hasta qué nivel de degradación ha llegado la labor institucional. No fue magia. Es la impronta de la representación política que –salvo la excepción de rigor– consagrada por entero a “el fin justifica los medios”, rebajó la elevada jerarquía cívica de la república a una mísera republiqueta donde la “ley del gallinero” es la regla. Esto sucede porque, si bien en el evento electoral la ciudadanía vota, en realidad no elige. Es el “capo” del partido político el que tiene esa potestad. Como a la vista está, los “levantamanos” poco y nada representan los intereses del pueblo, sino, ciegamente, los del caudillo partidario que los “premió” con ese ambicionado cargo. A su vez, en más de una oportunidad, este engreído “mandamás” no es tal, ya que por su codicia no pasa de ser un títere del poder económico que lo “exprime” a su antojo para que le saque leyes a su favor... ¡Así nos va! No va a ser acordándose mal de la madre y la abuela de los señores políticos, ni con marchas, paros, acampes, piquetes, cortes etc., lo que pondrá fin a este bochorno que está destruyendo a la sociedad sino que, en vez de republiqueta, seamos una república formal, seria y respetable donde los medios honran el fin. En la participación ciudadana en la esfera política está la oportunidad de poderlo hacer. El Caesyp, espacio de la democracia participativa por excelencia, es propicio lugar donde en la cultura del encuentro y el diálogo constructivo, la diversidad plural y el servicio desinteresado al prójimo, profesionales y técnicos de alto vuelo académico e integridad moral trabajan por una urbe moderna y estilizada impregnada de amor social. En principio, y bajo la consigna “Renovarse es vivir”, la república que tanto se anhela puede surgir de la siguiente manera: 1) Hacer un censo integral que reúna todos los datos básicos necesarios para organizar la puesta en marcha de la democracia participativa. 2) El pueblo, ya en posesión de esa información, en asambleas barriales y con la ley en mano, honrando su jerarquía de soberano, decide las reformas necesarias a hacer, la planificación de las políticas de Estado y la inversión de la mejor manera de la hacienda pública. 3) Lo resuelto en cívico consenso es elevado al selecto plantel de profesionales del Caesyp para su tratamiento. 4) Una vez superada esta etapa técnica, se transformará en un “plan maestro” que liderará lo planificado. 5) Cumplido este requisito, en lo inmediato será remitido al Organismo Municipal (OM) en calidad de mandato que el mandatario y/o mandado –según lo establece la ley– lo deberá acatar fielmente y, sin más, ejecutarlo. Demás está decir que en este diseño las candidaturas independientes tendrán un relevante protagonismo. Son los albores del poder social que, de la mano de la democracia participativa, llega para reivindicar el estado de derecho y la labor institucional donde y, por encima de todo, la ley gobierne sin concesiones al poder. Dorada revolución cultural que le pondrá alas a la soñada república de Platón. En atención a lo expresado, sería oportuno que haya varias opiniones más para enriquecer y poner a punto este ideal cívico-reformador que, sin costo social ni económico alguno, en mucho contribuirá a que los ciudadanos puedan disfrutar de una gratificante experiencia existencial. Los interesados deberán entregar su aporte los días jueves, a partir de las 20, en el salón verde del Concejo Deliberante, sede del Caesyp. Hugo César Navarro DNI 7.946.311 Neuquén
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